(Castellano) Osama y Obama

ORIGINAL LANGUAGES, 16 May 2011

Johan Galtung – TRANSCEND Media Service

Algunas declaraciones sobre lo sucedido, y luego su desarrollo:

[1] Probablemente, Osama está muerto, pero nadie debería fiarse de los asesinos. Una comisión independiente, con pruebas de ADN, es indispensable.

[2] Si Osama se encontraba desarmado en un dormitorio, se trata de una ejecución extrajudicial.

[3] Para que esto suceda, la licencia para matar ha de venir de las altas esferas políticas, es decir, del propio Obama. Esto implica un cambio en la estrategia, de la guerra abierta y general a la ejecución encubierta y selectiva, difuminando los límites entre el Pentágono y la CIA como muestran los recientes nombramientos.

[4] Si no había tal licencia desde arriba, sino una licencia 007 general para matar dada a la Unidad 6 de los SEALs (Sea-Air-Land) [Mar-Aire-Tierra], la situación es aún peor: más bandas sueltas de asesinos profesionales.

[5] Los que celebran la ejecución extrajudicial, se “alegran” (Merkel), deberían considerar que están legitimando un planteamiento que puede aplicárseles a ellos mismos por alguien al que también le gustaría “alegrarse”.

[6] Referirse a la reacción occidental como medieval, etc. insulta a la Edad Media. La reacción tiene un nombre: la Civilización Occidental en decadencia (incluso en rápido declive), dejando atrás logros importantes – ningún castigo sin sentencia, ninguna sentencia sin juicio, ningún juicio sin ley y audiencia del acusado – cuando más se necesitan.

[7] Esto se vuelve aún peor cuando Bin Laden es acusado de ser el autor intelectual del 11-S sin ninguna prueba, como ocurrió con las armas de destrucción masiva en Irak. Su aprobación de los atentados  tiene que ver con la Libertad de Expresión, no con la ley.

[8] Matar a Osama no mata su causa, la lucha por el Islam. Sus asesinos cosecharán todo lo contrario de lo que esperaban.

[9] El terrorismo de Osama, de Al Qaeda o no, matando a los inocentes que no han agraviado al Islam, es totalmente inaceptable también desde el punto de vista del Corán.

[10] Obama ha dejado atrás a George W. Bush, en guerra ahora contra seis países musulmanes, después de haber añadido Pakistán, Yemen y Somalia. ¿Es Siria el próximo?

[11] La masiva violación de la soberanía de Pakistán por Obama será contraproducente. Lo que se ha dicho no es una defensa de la violencia de Al Qaeda-Bin Laden, ni del 11-S. Lo primero, en palabras de Osama, es la lucha por el Islam, y lo segundo es la lucha contra las manifestaciones económicas y militares del imperio de EE.UU. Cómo pensaban los autores del 11-S está bajo secreto del FBI y la CIA; evidentemente, odiaban la actividad económica y militar de EE.UU. Pero el pensamiento de Osama está disponible para cualquier “experto” en Messages to the World-The Statements of Osama Bin Laden [Mensajes para el Mundo – Las declaraciones de Osama Bin Laden] (Ed. Bruce Lawrence, Verso, 2005):

“Esta es una de las batallas del eterno Islam” (24 de septiembre, 2001).

“Lo que está probando hoy Estados Unidos no es más que una parte de lo que nosotros hemos probado durante décadas. Durante más de ochenta años, nuestra umma ha sufrido esta humillación y desprecio “(7 de octubre, 2001).

La retórica de Obama es también atractiva, la acción menos; hay que centrarse en ambas. Juzgar a uno por su buena retórica y al otro por su mala acción es inmaduro, como hacen los “expertos” en la televisión convencional.

Que hayan necesitado 10 años para seguirle la pista no es ninguna sorpresa. De una organización que no pudo prever la bomba termonuclear soviética, el Sputnik, el Muro de Berlín, las armas nucleares en Cuba, la invasión soviética de Checoslovaquia y el final de la guerra fría, se puede concluir: Central, Sí; Agencia, Sí; Inteligencia, ciertamente No. Pakistán, un país musulmán con fronteras artificiales del tipo colonial Durand con Afganistán y un gobierno de élite occidental que juega un doble o triple juego no sorprende a nadie, excepto a EE.UU. que cae en su propia trampa. La cultura profunda, no la inteligencia, está protagonizando este miserable espectáculo. Añádase la ignorancia de Obama en los Asuntos Exteriores (The New Yorker, 2.5.11) y tenemos una víctima de fuerzas oscuras, débil y muy habladora.

La reacción del lado de Osama es predecible (ICSR-Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política, 6 de Mayo de 2011):

“Miembros de Al Qaeda prometen una serie de ataques que harán que el pelo de los bebés se vuelva gris’,  e instan a los paquistaníes a levantarse en contra de su gobierno”.

¿Son los americanos capaces de acabar con aquello por lo que el jeque Osama vivió y luchó, incluso con todos sus soldados, inteligencia y agencias? ¡Nunca! ¡Nunca! El jeque Osama no construyó una organización que iba a morir con él, ni que terminaría con él.-Si la luz del Islam y la yihad pudieran desaparecer con el asesinato o la muerte de una sola persona, habría desaparecido el día que el Profeta Mahoma murió – en cambio, fueron envalentonados por los ataques – ondeando en sus manos la bandera de la verdad…”

La historia de Al Qaeda, amenazante, mala, al menos concuerda; la de Washington no. Cambia día a día, incluso por horas; culpando  de la guerra a la niebla, no a la niebla de la mente de los comités que inventan esas historias. John Brennan está considerado como el principal experto de la lucha contra el terrorismo; si su versión refleja su nivel intelectual, no es de extrañar que la lucha contra-producente sea un mejor término. Esto no quiere decir que sus relatos convergen hacia la verdad.

¿Hay alguna forma de salir de esto? Uno puede desear que Osama hubiese enviado a miles de mujeres musulmanas vestidas de negro, cientos de ellas en torno a cada embajada de EE.UU. exigiendo diálogo, sin violencia. Uno puede desear que el imperio de EE.UU., del cual es Obama el actual administrador, estuviera abierto al diálogo y a la resolución de conflictos. Pero Obama está tan lejos de ello, como Osama de la noviolencia. El serbio Milosevic quería diálogo; el iraní Mohammad Khatami quería diálogo, el iraquí Saddam Hussein quería dialogar sobre sus cuatro propuestas de paz, el libio Gaddafi quiere un alto el fuego con diálogo. ¿Y Washington? Ellos quieren una cosa: el cambio de régimen, deshacerse de la persona a la que han demonizado llegando incluso a pensar que su desaparición de la escena es idéntica a  la resolución del conflicto. Se alimentan de ese plato obligando a los medios de comunicación y al público de EE.UU. a rezar “danos nuestras mentiras diarias”.

Y, sin embargo, hay dos caminos para la paz. Uno pasa por negarles apoyo, aislándolos en su locura violenta, sin aliados.

Y el otro pasa a través del pasado, los alrededor de 27 ataques occidentales contra el Islam desde 1830 [i], reconsiderando, reconciliando. Poco probable por parte de los bastiones de la arrogancia occidental, pero tal vez posible desde otros.

Una conjetura: el jeque Osama permanecerá en la mente de la gente mucho tiempo después de que el presidente Obama sea olvidado. Ambos sumamente violentos, matando a civiles en masse, retóricamente dotados, inteligentes, atractivos, guapos. Pero uno está del lado de la historia, luchando, aunque equivocadamente, por los injustamente reprimidos, y el otro por los ilícitos represores, por un imperio moribundo, en contra de la historia. Sic transit.

Nota:

[i]. 50 Years: 100 Peace & Conflict Perspectives, TRANSCEND University Press, 2008, Cap. 88; en www.transcend.org/tup.

Traducción de Candela Saiz Carrasco para Transcend Media Service

Título original: Osama and Obama

This article originally appeared on Transcend Media Service (TMS) on 16 May 2011.

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