(Spanish) Manifiesto Barcelona por la Paz
IN OTHER LANGUAGES, 24 September 2012
by Fundación Carta de la Paz – TRANSCEND Media Service
21 de septiembre 2012 – Día Internacional de la Paz
El año 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 21 de septiembre Día Internacional por la Paz. La voluntad de los representantes a la hora de declarar esta jornada era la de conmemorar y fortalecer los ideales de la Paz entre las personas y las naciones.
La declaración pretendía que durante toda la jornada se parara el fuego y la violencia en cualquier región del mundo donde hubiera un conflicto armado.
Hoy en día, pero, en el difícil contexto económico, político y social que vivimos, sobretodo en occidente, desde la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU somos conscientes no sólo de la violencia directa que se produce por todas partes, sino también de la violencia estructural que cada día hace más grandes y punzantes las diferencias entre ricos y pobres.
Por este motivo, pero también en plena conciencia de que la Paz se consigue con uno mismo, y también entre individuos, queremos compartir con vosotros el Manifiesto de Barcelona por la Paz, elaborado con motivo del I Congreso Internacional Edificar la Paz al siglo XXI que se celebró en esta ciudad el mes de abril de 2012.
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Con motivo del Ier Congreso Internacional Edificar la Paz en el siglo XXI celebrado en Barcelona los días 23, 24 y 25 de abril del 2012, el Comité Científico, recogiendo las aportaciones, las comunicaciones y las ponencias que se han presentado y los trabajos precongresuales, da a conocer el siguiente Manifiesto.
Somos conscientes de:
- La difícil encrucijada en la que se halla la humanidad
- La injusticia social que padecen millones de seres humanos
- La intolerancia que provoca una multitud de víctimas
- Las guerras que hieren el mundo
- La fragilidad de la democracia
- La devastación del medio ambiente
- La indignación de muchas ciudadanas y ciudadanos
Y manifestamos que:
- La paz no es un regalo; es un valor que se construye día a día.
- El ser humano es capaz de hacer el mal, pero también el bien.
- Cualquier persona está llamada a ser un agente de paz. La pacificación del mundo depende de todos. Nadie está exento de esta tarea.
- Los acontecimientos del pasado han configurado nuestro presente.
- No somos responsables de lo que acaeció en el pasado. Sin embargo, el futuro no está escrito. En gran parte, depende de nosotros.
- La historia es una fuente de aprendizaje. Es un deber transmitirla con rigor y con la máxima objetividad. Rememorar el pasado constituye un deber.
- No podemos olvidar a las víctimas del pasado. Su sufrimiento nos interpela y exige actuar de un modo eficiente y eficaz para evitar la reiteración del mal.
- Las decisiones del presente afectan a los contemporáneos, pero también a las generaciones venideras. Somos responsables de edificar un mundo en paz, justo y fraterno y confiamos en el talento compartido y en la fuerza colectiva para conseguirlo.
- La violencia genera más violencia. El verdadero antídoto a la violencia es la justicia y el ejercicio de la reconciliación.
- El desarme integral, material y espiritual, es condición ineludible para la paz.
- Cualquier decisión en el ámbito local tiene sus efectos en el mundo global. Todo es interdependiente. Existe una solidaridad fundamental. Debemos tener consciencia de ello y potenciarla.
- La diversidad es un bien necesario a proteger y amar. Todo ser humano tiene derecho a vivir en el marco de su(s) identidad(es), pero las identidades no son universos cerrados.
- Lo que nos une es más profundo que lo que nos separa. No podemos perderlo de vista y tenemos que fomentar la fraternidad universal.
- En la indignación hay un indicio de esperanza; pero el futuro requiere del compromiso libre de todas y todos.
- La democracia, tal y como la conocemos, tiene que dar un salto cualitativo. La transparencia y la participación tienen que ser sus fundamentos.
- La paz es el fruto de la libertad, la equidad y la solidaridad.
Por ello, llamamos a:
- A todas las ciudadanas y ciudadanos, para que tomen consciencia que cada uno es un agente de paz y que la paz es la condición para la plenitud del ser humano.
- A las instituciones educativas, formales y no formales, porque tienen la responsabilidad de educar en la cultura de paz y potenciar la resolución pacífica de conflictos.
- A las universidades y a los centros de investigación, porque, junto con la sociedad civil organizada, busquen vías plausibles e inteligentes para pacificar el mundo.
- A los medios de comunicación social, porque son la ventana del mundo. A través de ellos contemplamos la realidad. Tienen la gran responsabilidad de presentar lo que ocurre con fidelidad y rigor y promover la paz.
- A los gobernantes, porque el mejor modo de construir el futuro es trabajar para el bien de los presentes.
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