{"id":1370,"date":"2008-10-16T00:00:00","date_gmt":"2008-10-16T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/wordpress\/2008\/10\/spanish-qu-futuro-tiene-el-terrorismo-en-colombia\/"},"modified":"2008-10-16T00:00:00","modified_gmt":"2008-10-16T00:00:00","slug":"spanish-qu-futuro-tiene-el-terrorismo-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/2008\/10\/spanish-qu-futuro-tiene-el-terrorismo-en-colombia\/","title":{"rendered":"(SPANISH)   ?QU? FUTURO TIENE EL TERRORISMO EN COLOMBIA?"},"content":{"rendered":"<p><em>Profesor Titular de Ciencia Pol&iacute;tica y Relaciones Internacionales en la Universidad del Rosario, de Bogot&aacute;<\/em><\/p>\n<p>PRESENTACI&Oacute;N<\/p>\n<p>ESTE ES UN ESTUDIO EVOLUTIVO EN EL QUE SE TRAZA UNA PERSPECTIVA SOBRE LAS TRES ESTRUCTURAS ARMADAS ILEGALES QUE CONSTITUYEN LA PRINCIPAL AMENAZA A LA SEGURIDAD EN COLOMBIA Y EL EXTENSO ARCO ORINOCO-AMAZ&Ograve;NICO-ANDINO. &nbsp;<\/p>\n<p>INICIALMENTE, SE ABORDA EL CASO DE LAS FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA (FARC), DESTAC&Aacute;NDOSE SU NOTABLE DEBILITAMIENTO, LOS RIESGOS DE FRAGMENTACI&Oacute;N, EL DECLIVE HACIA EL TERRORISMO PURO, LA IMPORTANCIA DEL FRENTE INTERNACIONAL, Y SU RECIA VOLUNTAD DE RESISTIR HASTA HALLAR UN ESCENARIO M&Aacute;S FAVORABLE A LA NEGOCIACI&Oacute;N.<\/p>\n<p>LUEGO, SE TRATA EL CASO DEL EJ&Eacute;RCITO DE LIBERACI&Oacute;N NACIONAL (ELN), CARACTERIZADO POR EL AGOTAMIENTO T&Aacute;CTICO Y EL ENTRABAMIENTO POL&Iacute;TICO DE SUS OPCIONES DE DI&Aacute;LOGO.<\/p>\n<p>Y, POR &Uacute;LTIMO, SE ABORDA LA PROBLEM&Aacute;TICA QUE SUSCITAN LAS DENOMINADAS &ldquo;BANDAS CRIMINALES EMERGENTES&rdquo; (BACRIM), QUE SURGIERON DE LOS REDUCTOS NO DESMOVILIZADOS DE LAS AUTODEFENSAS ILEGALES O DE SECTORES DE LAS MISMAS QUE HAN SIDO REFRACTARIOS AL PROCESO DE REINSERCI&Oacute;N Y NORMALIZACI&Oacute;N.<\/p>\n<p>PRIMERA PARTE : LAS FARC<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n<\/p>\n<p>Sin caer en ning&uacute;n tipo de triunfalismo facilista es perfectamente plausible afirmar que la implementaci&oacute;n de la Pol&iacute;tica de defensa y seguridad democr&aacute;tica (Psd) por parte del gobierno del presidente Uribe durante de los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os, sobre la base del fortalecimiento de la capacidad de anticipaci&oacute;n, contenci&oacute;n y respuesta de los distintos operadores de seguridad del Estado, ha impactado profundamente las diversas estructuras de las organizaciones armadas ilegales que tanto poder, pol&iacute;tico y militar, llegaron a acumular a lo largo de la d&eacute;cada de 1990.<\/p>\n<p>En el caso espec&iacute;fico de las Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (Farc), ese impacto es particularmente notable.&nbsp; Si en 1998 lograron pr&aacute;cticamente forzar al Estado y a la opini&oacute;n p&uacute;blica a requerir la negociaci&oacute;n &mdash;en un momento en que esa organizaci&oacute;n no ten&iacute;a la menor voluntad de negociar&mdash; y unieron ese escenario de fortaleza pol&iacute;tica proyectada incluso internacionalmente con un escenario de fortaleza militar fundado en una serie de operaciones exitosas contra la Fuerza p&uacute;blica que acumulativamente consideradas alimentaron sus expectativas de derrotar al Estado, hoy por hoy las Farc han visto deteriorarse sustancialmente tanto su fortaleza pol&iacute;tica como su capacidad militar.<\/p>\n<p>En efecto, el despliegue de la Fuerza p&uacute;blica en el marco de iniciativas como el Plan Patriota, la ruptura de los canales de comunicaci&oacute;n y de tr&aacute;fico log&iacute;stico entre los distintos bloques y frentes, y una serie de golpes contundentes que han llegado a afectar el coraz&oacute;n mismo de la organizaci&oacute;n (el Secretariado), han reducido sustancialmente los recursos de toda &iacute;ndole de los que dispone la organizaci&oacute;n, que lejos de transformarse en un &ldquo;ej&eacute;rcito del pueblo&rdquo; apoyado por una masiva organizaci&oacute;n popular, ha tenido que volver al cl&aacute;sico esquema de la guerra de guerrillas, con una base social cada vez m&aacute;s estrecha, y sometida al influjo corruptor y desestabilizador del narcotr&aacute;fico que otrora le proporcionara autonom&iacute;a financiera y contacto con el campesinado cocalero al cual lleg&oacute; a instrumentalizar en aras de sus pretensiones pol&iacute;ticas.<\/p>\n<p>Todo lo anterior no significa, sin embargo, que las Farc hayan sido derrotadas.&nbsp; Tampoco que hayan perdido su capacidad de causar da&ntilde;o, o que hayan dejado de constituir una amenaza.&nbsp; Mucho menos que hayan perdido su voluntad de lucha, aunque tanto su capacidad como su voluntad de lucha hayan sufrido importantes transformaciones.&nbsp; En las p&aacute;ginas siguientes se intenta esbozar el panorama y diagn&oacute;stico actual de la organizaci&oacute;n ilegal.<\/p>\n<p>Consideraciones<\/p>\n<p>[1.]&nbsp; P&eacute;rdida de iniciativa estrat&eacute;gica.&nbsp; Una de las ventajas de las que, conforme a la teor&iacute;a, goza toda insurgencia, estriba en su capacidad para controlar la iniciativa estrat&eacute;gica, de modo tal que el Estado aparece siempre respondiendo (y en esa medida, est&aacute; condicionado por) la acci&oacute;n insurgente.&nbsp; En la actualidad, las Farc han perdido esa ventaja inicial, y el control de la din&aacute;mica de seguridad ha pasado a manos del Estado, obligando a la organizaci&oacute;n ilegal a operar pr&aacute;cticamente en funci&oacute;n de la presi&oacute;n de las fuerzas del Estado, que han pasado a ser las que determinan la velocidad y evoluci&oacute;n de la confrontaci&oacute;n armada.<\/p>\n<p>[2.]&nbsp; Debilitamiento interno.&nbsp; Como consecuencia de la presi&oacute;n del Estado, de la influencia del narcotr&aacute;fico, de la crisis de mandos medios, entre otros factores, las Farc han sufrido un ostensible debilitamiento interno que se traduce en una p&eacute;rdida de cohesi&oacute;n incluso a los m&aacute;s altos niveles (las tensiones entre pol&iacute;ticos y militaristas al interior del Secretariado), en el relajamiento del control efectivo del Secretariado sobre las unidades menores, en una tendencia autonomista y centr&iacute;fuga alimentada por la criminalizaci&oacute;n de algunos mandos medios que ingresaron a la organizaci&oacute;n en la d&eacute;cada anterior de la mano del narcotr&aacute;fico, para se&ntilde;alar algunos de los s&iacute;ntomas notables del debilitamiento interno de la organizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>[3.]&nbsp; Riesgos de fragmentaci&oacute;n y terrorismo.&nbsp; Las dos condiciones rese&ntilde;adas anteriormente entra&ntilde;an, en el escenario del futuro inmediato, dos posibilidades que deben ser cuidadosamente valoradas:&nbsp; por un lado, la posibilidad (y riesgo) de una acelerada fragmentaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n, que se manifestar&iacute;a al modo de una implosi&oacute;n de la que resultar&iacute;a un n&uacute;mero indeterminado de unidades armadas no sujetas a ning&uacute;n control centralizado, completamente despolitizadas y m&aacute;s bien, dispuestas a satisfacer la demanda de los mercados ilegales de violencia que operan en el pa&iacute;s.&nbsp; Por el otro, la posibilidad de que la organizaci&oacute;n, forzada a demostrar alg&uacute;n tipo de poder operativo, e intentando a toda costa afectar a la opini&oacute;n p&uacute;blica en momentos determinantes, apele cada vez con mayor intensidad al terrorismo (una tendencia que parece estar afirm&aacute;ndose ya en el terreno).<\/p>\n<p>[4.]&nbsp; Movilizaci&oacute;n internacional.&nbsp; En esas circunstancias, adicionalmente, la organizaci&oacute;n buscar&aacute; &mdash;sobre todo en el frente internacional&mdash; desarrollar una estrategia de guerra pol&iacute;tica cada vez m&aacute;s agresiva, con el fin de afectar la imagen del Gobierno y de la Psd y de generar turbulencias externas que afecten la agenda del Estado en otras &aacute;reas como la econ&oacute;mica y social.<\/p>\n<p>[5.]&nbsp; Resistencia pasiva.&nbsp; A&uacute;n al costo de la pasividad, con todo el desgaste que ella implica para una organizaci&oacute;n insurgente, las Farc parecen empe&ntilde;adas en resistir, y todo parece indicar que no aceptar&aacute;n una negociaci&oacute;n con el Gobierno Uribe, tal como la propia organizaci&oacute;n lo ha reiterado sistem&aacute;ticamente.&nbsp; Sus esfuerzos por lo tanto estar&aacute;n orientados a influir en el escenario electoral del 2010, haya o no posibilidad de reelecci&oacute;n, para lo cual intentar&aacute;n hacer acopio de todas sus fuerzas, concentr&aacute;ndolas en un golpe contundente (acaso pol&iacute;tico m&aacute;s que militar) en el momento preciso para influir en el panorama pol&iacute;tico y obtener lo que desean:&nbsp; la ilusi&oacute;n de negociar sin tener que admitir su derrota.<\/p>\n<p>Conclusi&oacute;n<\/p>\n<p>Como consecuencia del impacto de la Psd, las Farc han visto seriamente comprometida su capacidad ofensiva y su fortaleza organizacional.&nbsp; Esto ha provocado a su vez, un cambio en las circunstancias de la confrontaci&oacute;n, del cual se pueden intuir las tendencias que este breve informe trata de resaltar.&nbsp; Es sobre los cambios y las transformaciones que debe irse ajustando la Psd:&nbsp; las Farc ya no son el enemigo que eran, y se requiere estar plenamente conciente de su mutaci&oacute;n, de las posibilidades y riesgos que ella entra&ntilde;a, para enfrentarlas eficaz y definitivamente. <\/p>\n<p>SEGUNDA PARTE : EL ELN<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n<\/p>\n<p>El Ej&eacute;rcito de liberaci&oacute;n nacional (Eln) constituye tal vez una de las inc&oacute;gnitas m&aacute;s importantes en el an&aacute;lisis de la problem&aacute;tica de seguridad interna de Colombia.<\/p>\n<p>Beneficiario, al igual que las otras dos principales organizaciones armadas ilegales (las Autodefensas unidas de Colombia &mdash;Auc&mdash; y las Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia &mdash;Farc&mdash;), de la bonanza econ&oacute;mica y de base social que durante la segunda mitad de los a&ntilde;os 90 derivaron de la intensificaci&oacute;n y profundizaci&oacute;n de sus relaciones con el negocio del narcotr&aacute;fico, y que supieron capitalizar h&aacute;bilmente en el contexto de crisis de gobernabilidad y legitimidad que alcanz&oacute; sus cotas m&aacute;s altas durante el gobierno del presidente Ernesto Samper (1994-1998), el Eln sin embargo nunca alcanz&oacute; las cotas de desarrollo, movilidad y control territorial de los que llegaron a gozar las otras dos organizaciones armadas.<\/p>\n<p>Siguiendo su habitual l&oacute;gica estrat&eacute;gica, por otro lado, el Eln mantuvo, a la par con la confrontaci&oacute;n armada, un contacto m&aacute;s o menos permanente y fluido con el Estado, no exento de altibajos.&nbsp; Diversos intentos de di&aacute;logo directo en el exterior, diversas formas de mediaci&oacute;n y facilitaci&oacute;n, condujeron finalmente al inicio de una serie de rondas exploratorias que se prolong&oacute; durante cerca de tres a&ntilde;os y que finalmente parecen haberse estancado sin que por ahora ninguna de las partes haya roto, al menos expresamente, su interlocuci&oacute;n con la otra ; incluso a pesar del &uacute;ltimo pronunciamiento de alias Gabino en el que descarta una negociaci&oacute;n integral y definitiva.<\/p>\n<p>Severamente disminuida su capacidad ofensiva, agotada la experiencia de las &ldquo;rondas exploratorias&rdquo; (que llegaron a ser IX a lo largo de tres a&ntilde;os y que finalmente se estancaron justo cuando se esperaba dar el salto definitivo hacia la firma de un acuerdo base para la negociaci&oacute;n), reducido a una posici&oacute;n marginal dentro del espectro de la seguridad, y sin embargo, todav&iacute;a capaz de constituir una amenaza para el Estado y las instituciones, &iquest;cu&aacute;les son las perspectivas con el Eln?&nbsp; Qu&eacute; escenarios futuros resulta plausible prever?<\/p>\n<p>Consideraciones<\/p>\n<p>[1.]&nbsp; Entre la espada y la pared.&nbsp; Lo primero que cabe se&ntilde;alar es que la posici&oacute;n del Eln no es para nada envidiable.&nbsp; Si por un lado es conciente de su debilidad, por el otro no es menos conciente de la necesidad de evitar que su conducta pueda ser interpretada como entreguismo revolucionario (lo cual lo har&iacute;a traidor a la causa a ojos de las FARC), o empleada por el Gobierno para elaborar un discurso triunfalista (lo cual lo har&iacute;a aparecer como el primer gran derrotado por cuenta de la Pol&iacute;tica de seguridad democr&aacute;tica.<\/p>\n<p>El c&aacute;lculo del Eln por lo tanto est&aacute; sujeto a estos condicionamientos.&nbsp; Y har&aacute; todo lo posible para que su conducta futura, cuando se presente la oportunidad, ni lo ponga del lado de los traidores a la revoluci&oacute;n (una imagen que no puede darse el lujo de cargar hist&oacute;ricamente) ni lo convierta en instrumento de la propaganda oficial (lo cual ser&iacute;a, en &uacute;ltimas, m&aacute;s grave a&uacute;n que una derrota infligida por la v&iacute;a militar).<\/p>\n<p>[2.]&nbsp; Algunos condicionamientos.&nbsp; El panorama del Eln es todav&iacute;a m&aacute;s complejo por cuenta de otros condicionamientos : enfrenta el riesgo de perder su principal activo pol&iacute;tico, es decir, su base social y pol&iacute;tica, la misma que le permite tener una mejor imagen que la de las Farc, le facilita la interlocuci&oacute;n con importantes sectores de la sociedad, y que incluso le servir&iacute;a de colch&oacute;n sobre el cual aterrizar en la arena pol&iacute;tica en el futuro.&nbsp; Este activo pol&iacute;tico podr&iacute;a devaluarse por puro agotamiento, por p&eacute;rdida de la perspectiva de la negociaci&oacute;n a medida que parecen consolidarse los logros de la Psd.<\/p>\n<p>Por si fuera poco, el Eln est&aacute; siendo objeto de presiones militares por parte de las Farc en algunas zonas estrat&eacute;gicas, y tiene perfectamente claro que uno de sus posibles destinos, de no tomar la decisi&oacute;n estrat&eacute;gica adecuada puede ser la absorci&oacute;n o el exterminio por parte de las FARC, tal como ha sucedido con otros grupos insurgentes en el pasado.<\/p>\n<p>[3.]&nbsp; &iquest;A qu&eacute; le apunta el Eln ?&nbsp; En este contexto resulta comprensible la posici&oacute;n m&aacute;s reciente del Eln, seg&uacute;n la expres&oacute; alias Gabino apenas unas semanas atr&aacute;s:&nbsp; no habr&aacute; negociaci&oacute;n integral y definitiva con el Gobierno Uribe.&nbsp; Un discurso que coincide con el que han manifestado las Farc en reiteradas oportunidades.&nbsp; Sin embargo, queda la incertidumbre sobre el grado en que ser&aacute; sostenible esta posici&oacute;n:&nbsp; si deja pasar demasiado tiempo, y suponiendo que las tendencias de la Psd se mantengan en el terreno militar y de inteligencia, el Eln podr&iacute;a acabar convertido en un actor irrelevante, incapaz de generar un inter&eacute;s genuino en el Gobierno (del cual depende la posibilidad de obtener de &eacute;ste concesiones a la hora de negociar), y por lo tanto, ante la nada agradable perspectiva de tener que someterse luego de haber rechazado la negociaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Conclusi&oacute;n<\/p>\n<p>A pesar de las recientes declaraciones de alias Gabino, no debe considerarse como &ldquo;tiempo perdido&rdquo; el invertido en las rondas exploratorias con el Eln.&nbsp; De alguna manera, han servido para crear una base que podr&iacute;a ser retomada.&nbsp; La decisi&oacute;n del Eln de rechazar, al menos por ahora, la posibilidad de negociar, se explica sobre todo por las constricciones a las que se encuentra sometido. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, otro tipo de factores podr&iacute;a llevar al Eln a modificar su actitud.&nbsp; Mientras tanto, el Gobierno puede seguir explorando en busca de nuevos incentivos, pol&iacute;ticos y jur&iacute;dicos, que arrastren al Eln a la negociaci&oacute;n, incluso incurriendo en algunos costos inmediatos pero que a largo plazo (una vez obtenida la negociaci&oacute;n con ese grupo) podr&iacute;an f&aacute;cilmente recuperarse en forma de un incremento de la presi&oacute;n sobre la otra organizaci&oacute;n ilegal, las Farc, y de la reducci&oacute;n de su espacio de transacci&oacute;n en una futura negociaci&oacute;n con el Gobierno. <\/p>\n<p>TERCERA PARTE : LAS BACRIM<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n<\/p>\n<p>El proceso de desmovilizaci&oacute;n de los grupos de autodefensa ilegal es un hecho concluido, de conformidad con la apreciaci&oacute;n que hace el Gobierno de Colombia.&nbsp; Ese proceso ha entrado en su etapa judicial (pues fue concebido esencialmente como un proceso de sometimiento a la justicia), en el marco de la &ldquo;ley de justicia y paz&rdquo;, y a pesar de algunos inconvenientes (como los que finalmente provocaron la extradici&oacute;n de 13 de los m&aacute;s importantes ex cabecillas de estas organizaciones armadas a los Estados Unidos), se espera que en los pr&oacute;ximos meses empiecen a producirse las primeras condenas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la desmovilizaci&oacute;n de las&nbsp; Autodefensas unidas de Colombia (Auc), no supuso, por un lado, ni la completa neutralizaci&oacute;n de las estructuras del paramilitarismo (un proceso que tardar&aacute; todav&iacute;a, y que requiere de esfuerzos adicionales de fortalecimiento institucional, m&aacute;s all&aacute; de la sola intervenci&oacute;n del aparato judicial); ni por el otro, la desaparici&oacute;n total de las unidades armadas asociadas inicialmente a la autodefensa ilegal.<\/p>\n<p>En efecto, no todos los grupos de autodefensa ilegal se incorporaron al proceso de Ralito, y se ha presentado tambi&eacute;n el fen&oacute;meno de algunos antiguos combatientes que, abandonando el proceso de reinserci&oacute;n y normalizaci&oacute;n, han retomado las actividades ilegales configurando nuevas bandas armadas de car&aacute;cter criminal.&nbsp; Tales reductos y nuevos grupos conforman, en su conjunto, las denominadas bandas criminales emergentes.<\/p>\n<p>Consideraciones<\/p>\n<p>[1.]&nbsp; La criminalizaci&oacute;n de los reductos y la emergencia de nuevos grupos.&nbsp; Las autodefensas ilegales, que surgieron como respuesta a una presunta demanda de seguridad no satisfecha inicialmente por el Estado, o como mecanismo compensatorio de las deficiencias en la capacidad disuasiva y anticipatoria de los operadores de seguridad leg&iacute;timamente constituidos, si bien estuvieron contagiadas desde el principio por sus v&iacute;nculos con distintos aparatos criminales, enmarcaron su actividad en un modelo de lucha contrainsurgente al margen de la legalidad y adoptaron muy pronto diversas pr&aacute;cticas de violencia unilateral, especialmente contra civiles no combatientes en &aacute;reas hist&oacute;ricamente influenciadas por las organizaciones guerrilleras.<\/p>\n<p>Esa tendencia a la criminalizaci&oacute;n y a la pr&aacute;ctica de la violencia unilateral indiscriminada parece haberse acentuado tanto en los reductos no absorbidos por el proceso de Ralito como en las nuevas bandas armadas, en el marco de una din&aacute;mica &mdash;hasta cierto punto previsible&mdash; de mutaci&oacute;n y transformaci&oacute;n de la amenaza.<\/p>\n<p>Esta mutaci&oacute;n y transformaci&oacute;n de la amenaza podr&iacute;a caracterizarse por :<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Una tendencia a la atomizaci&oacute;n, la flexibilizaci&oacute;n y la autonomizaci&oacute;n de los distintos grupos, ahora que ha desaparecido esa &ldquo;instancia de coordinaci&oacute;n&rdquo; en que consist&iacute;a la estructura confederada de las Auc.<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Una tendencia a la dispersi&oacute;n geogr&aacute;fica y a la transhumancia.<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Una intensificaci&oacute;n de sus v&iacute;nculos con el crimen organizado com&uacute;n a gran escala (macrocriminalidad), principal (aunque no exclusivamente) asociada al narcotr&aacute;fico.<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;La aparici&oacute;n de un &ldquo;bandolerismo de franquicia&rdquo;, en el que distintos grupos, con intereses y modos de proceder distintos y variables aparecen compartiendo una misma denominaci&oacute;n (v.gr, &ldquo;&Aacute;guilas negras&rdquo;), sin que realmente pueda suponerse una unidad de mando o coherencia organizacional.<\/p>\n<p>[2.]&nbsp; La naturaleza h&iacute;brida de las Bacrim.&nbsp; Estas nuevas bandas tienen una naturaleza h&iacute;brida que dificultar&aacute; enormemente los esfuerzos por contenerlas.&nbsp; Por un lado, se trata de verdaderas estructuras armadas, m&aacute;s que de simples carteles de actividades il&iacute;citas.&nbsp; Es decir, pueden llegar a constituir una amenaza militar.&nbsp; Pero por el otro, sus actividades esencialmente predatorias y delincuenciales, a veces como agentes directos de delitos como el narcotr&aacute;fico o como proveedores de servicios especializados para los grandes capos de tales delitos, hacen de ellas una amenaza b&aacute;sicamente policial.&nbsp; S&oacute;lo mediante una adecuada coordinaci&oacute;n de esfuerzos entre los distintos operadores de seguridad podr&aacute; contenerse, por lo tanto, su expansi&oacute;n, consolidaci&oacute;n y capacidad de alteraci&oacute;n del orden p&uacute;blico y la seguridad ciudadana.<\/p>\n<p>Por las caracter&iacute;sticas hasta aqu&iacute; detalladas, adem&aacute;s, resulta obvio que la propensi&oacute;n de las Bacrim a aceptar negociaciones o procesos de desmovilizaci&oacute;n con el Estado se reduce significativamente, en la medida en que su motivaci&oacute;n esencial ha dejado de ser hace mucho tiempo de car&aacute;cter pol&iacute;tico, o de constituir una variable dependiente de la existencia y actividad de las guerrillas.&nbsp; Hoy por hoy, su motivaci&oacute;n es esencialmente econ&oacute;mica.&nbsp; Frente a esta realidad, los incentivos que puede ofrecerles el Estado para que abandonen la ilegalidad son m&iacute;nimos.<\/p>\n<p>Conclusi&oacute;n<\/p>\n<p>Las Bacrim son el resultado de la mutaci&oacute;n de la amenaza originalmente encarnada por los grupos de autodefensa ilegal. &nbsp;<\/p>\n<p>Es siempre previsible que transformaciones como la que &eacute;stas representan se produzcan como secuelas de procesos de negociaci&oacute;n o desmovilizaci&oacute;n. &nbsp;<\/p>\n<p>Su naturaleza h&iacute;brida, armada y criminal, plantea nuevos desaf&iacute;os en materia de seguridad, que no pueden ser abordados con los modelos con que tradicionalmente fueron enfrentados sus predecesores por parte del Estado, especialmente porque su actividad no responde a factores estructurales institucionales y a motivaciones pol&iacute;ticas, sino que son potenciados por diversos mercados de violencia de los cuales derivan importantes r&eacute;ditos econ&oacute;micos.&nbsp; &nbsp;<br \/>_______________________________________________<br \/><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.urosario.edu.co\/FASE3\/profesores\/doce_ri_c_vicente_torrijos.htm\" ><br \/>http:\/\/www.urosario.edu.co\/FASE3\/profesores\/doce_ri_c_vicente_torrijos.htm<\/a><\/p>\n<p>tutoriascontorrijos@yahoo.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Profesor Titular de Ciencia Pol&iacute;tica y Relaciones Internacionales en la Universidad del Rosario, de Bogot&aacute; PRESENTACI&Oacute;N ESTE ES UN ESTUDIO EVOLUTIVO EN EL QUE SE TRAZA UNA PERSPECTIVA SOBRE LAS TRES ESTRUCTURAS ARMADAS ILEGALES QUE CONSTITUYEN LA PRINCIPAL AMENAZA A LA SEGURIDAD EN COLOMBIA Y EL EXTENSO ARCO ORINOCO-AMAZ&Ograve;NICO-ANDINO. &nbsp; INICIALMENTE, SE ABORDA EL CASO [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-1370","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-commentary-archives"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1370"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1370\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}