{"id":14466,"date":"2011-09-19T12:00:46","date_gmt":"2011-09-19T11:00:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.transcend.org\/tms\/?p=14466"},"modified":"2011-09-13T19:46:09","modified_gmt":"2011-09-13T18:46:09","slug":"spanish-%c2%bfque-hay-que-conmemorar-un-11-de-septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/2011\/09\/spanish-%c2%bfque-hay-que-conmemorar-un-11-de-septiembre\/","title":{"rendered":"(Castellano) \u00bfQu\u00e9 Hay que Conmemorar un 11 de Septiembre?"},"content":{"rendered":"<p>Los recordatorios incitan a reflexionar. Son actos de unidad en torno a un sentimiento, las m\u00e1s de las veces ligado a un hecho desgarrador cuyos efectos pasan a formar parte de una memoria hist\u00f3rica, de un imaginario social. Batallas, asesinatos, golpes de Estado, independencia pol\u00edtica, atentados o cat\u00e1strofes naturales son parte de una larga lista de circunstancias capaces de cohesionar a un colectivo en torno a una idea de naci\u00f3n, valores e identidad colectiva. Cada celebraci\u00f3n es un devenir con pista de ida y vuelta. Est\u00e1 sometido a interpretaciones contradictorias. Unas lo justifican, otras lo rechazan.<\/p>\n<p>Cuando hablamos del 11 de septiembre, seguramente los nacidos en los a\u00f1os noventa del siglo pasado visualizar\u00e1n el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pent\u00e1gono en 2001. Ingenuamente, podr\u00edamos preguntarnos, \u00bfacaso existe otro?; y si lo hubiese: \u00bftiene el mismo calado mundial?<\/p>\n<p>La existencia de otros 11 de septiembre ocurridos en el siglo pasado tal vez no supere las barreras de una historia provinciana, regional o tal vez impactante, pero de corto recorrido. Pocos y cada vez menos, tendr\u00e1n en sus mentes, al hablar de un 11 de septiembre, el golpe de Estado que derrocase, en 1973, al gobierno constitucional de Salvador Allende en Chile. Pero ambos acontecimientos se entrecruzan y tienen explicaciones complementarias. Para los estadounidenses, con honrosas excepciones, Chile, la Unidad Popular y Salvador Allende no signifiquen nada. Aunque para los chilenos, el 11 de septiembre de 2001 supone un punto de inflexi\u00f3n en su propia historia. Tal vez un ajuste de cuentas donde es necesario guardar luto y expiar culpas.<\/p>\n<p>Los chilenos no pueden olvidar su 11 de septiembre. Hoy padecen sus consecuencias. Las fuerzas armadas lo consideraron la segunda independencia, la liberaci\u00f3n del comunismo. Banderas en los balcones le dieron la bienvenida. Brindis con champan y v\u00edtores al Ej\u00e9rcito simbolizaban, ese martes sangriento, el reconocimiento de la burgues\u00eda, los terratenientes y la oligarqu\u00eda a los alzados. Nunca dejaron de pensar que eran los leg\u00edtimos due\u00f1os de Chile. Despu\u00e9s de tres a\u00f1os de gobierno popular volv\u00edan a recuperar su poder.<\/p>\n<p>Sin embargo, para la mayor\u00eda del pueblo chileno, el bombardeo al palacio presidencial inaugur\u00f3 una era de asesinatos, torturas, exilio, desaparecidos y violaci\u00f3n de los derechos humanos. Signific\u00f3 la p\u00e9rdida de la democracia, de la libertad pol\u00edtica conseguida con mucho esfuerzo. Ya nada ser\u00eda igual, instaur\u00e1ndose un r\u00e9gimen de oprobio, muerte, corrupci\u00f3n y desigualdad.<\/p>\n<p>El Chile actual parece olvidar esta circunstancia. Al menos su clase pol\u00edtica. Sin memoria, sin dignidad ni \u00e9tica, prefiere mirar hacia otro lado. No quieren recordar el origen espurio que les ata al golpe de Estado, al mantener vigente la Constituci\u00f3n elaborada por el pinochetismo en 1980. De nada sirve ocultarlo con reformas de segundo orden, como las realizada durante la administraci\u00f3n de Ricardo Lagos. Los partidos de la concertaci\u00f3n y la derecha no han roto el cord\u00f3n umbilical con el \u00fatero materno, la tiran\u00eda. Sus miembros se sienten c\u00f3modos matando al pueblo mapuche y reprimiendo al movimiento estudiantil con las mismas armas de la tiran\u00eda, la ley antiterrorista de 1984.<\/p>\n<p>Tampoco, los poderes del Estado, el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial han tenido voluntad pol\u00edtica para que se juzgue a los responsables de cr\u00edmenes de lesa humanidad. Todos se han inhibido, se han lavado las manos y justificado, en nombre de una mod\u00e9lica transici\u00f3n pactada con las fuerzas armadas, la impunidad de muchos militares y civiles que hoy caminan libres por las calles de Chile. Han agachado la cabeza y se han sometido a los se\u00f1ores del dinero y las armas. Para llevar a cabo este plan han amordazado la cr\u00edtica. Han eliminado cualquier posibilidad de libertad de prensa. Mejor que no exista, no sea que se desvele la ignominia o se sepa la verdad, tras d\u00e9cadas de contar y vivir en la mentira.<\/p>\n<p>Este 11 de setiembre, para la clase pol\u00edtica chilena, es mejor que pase de puntillas. Mejor reinterpretarlo como un punto negro, superado por la historia, gracias a la buena voluntad de &#8220;todos los chilenos&#8221;. Mejor hacer tabula rasa y hablar del otro 11 de septiembre que inaugur\u00f3 el siglo XXI y mostrar solidaridad con el pueblo estadounidense. Siempre es mejor llorar y guardar luto por las v\u00edctimas ajenas y no por las propias. El gobierno de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era ni siquiera guardar\u00e1 un minuto de silencio por las v\u00edctimas del golpe de Estado. Pero tampoco en Estados Unidos la conmemoraci\u00f3n tendr\u00e1 ribetes muy distintos. Habr\u00e1 actos oficiales, discursos y recuerdos a las v\u00edctimas, las \u00fanicas reconocidas, veneradas y sentidas, las suyas. Tampoco habr\u00e1 un minuto para recordar los muertos en Irak y Afganist\u00e1n. El 11 de septiembre de 2001 fue una buena excusa para inaugurar la lucha contra todo pueblo, movimiento que no se postrase a las pies de George W Bush.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se explica la guerra contra Irak o la actual presencia de tropas estadounidenses y de sus aliados en Afganist\u00e1n?. Ninguna de estas dos preguntas tiene respuesta si no es dentro del contexto de los atentados a las Torres Gemelas y la posterior estrategia del gobierno estadounidense para mantener su hegemon\u00eda militar en el planeta.<\/p>\n<p><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2011\/09\/11\/opinion\/029a2mun\" >Go to Original \u2013 jornada.unam.mx<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pocos y cada vez menos, tendr\u00e1n en sus mentes, al hablar de un 11 de septiembre, el golpe de Estado que derrocase, en 1973, al gobierno constitucional de Salvador Allende en Chile. Pero ambos acontecimientos se entrecruzan y tienen explicaciones complementarias. 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