{"id":2051,"date":"2009-03-13T00:00:00","date_gmt":"2009-03-13T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/wordpress\/2009\/03\/spanish-colombia-%e2%80%93-el-terrorismo-reactivado\/"},"modified":"2009-03-13T00:00:00","modified_gmt":"2009-03-13T00:00:00","slug":"spanish-colombia-%e2%80%93-el-terrorismo-reactivado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/2009\/03\/spanish-colombia-%e2%80%93-el-terrorismo-reactivado\/","title":{"rendered":"(SPANISH)   COLOMBIA \u2013 EL TERRORISMO REACTIVADO"},"content":{"rendered":"<p><em>Balance y Perspectivas de la Seguridad en Colombia y el &Aacute;rea Andina<\/em><\/p>\n<p>1 .- LAS FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA (FARC)<\/p>\n<p>1.1. 2008 : UN ANNUS HORRIBILIS.<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n<\/p>\n<p>Quiz&aacute; el 2008 pasar&aacute; a la historia del &aacute;rea andina como un annus horribilis para las Farc, dados los importantes acontecimientos que impactaron negativamente la capacidad ofensiva y perturbadora de esta organizaci&oacute;n armada ilegal.<\/p>\n<p>Algunos de estos acontecimientos fueron puramente casuales y su impacto fue esencialmente simb&oacute;lico, como la muerte natural de su comandante hist&oacute;rico, Manuel Marulanda V&eacute;lez, que supuso para las Farc entrar en un periodo transicional de sucesi&oacute;n que, si bien pudo ser amortiguado por la propia estructura de la organizaci&oacute;n (basada en el centralismo democr&aacute;tico de inspiraci&oacute;n leninista articulado entorno al Secretariado), no por ello dej&oacute; de ser traum&aacute;tico en alguna medida. &nbsp;<\/p>\n<p>En efecto, el nuevo comandante, Alfonso Cano, ha tenido que encarar el reto que supone asumir la dirigencia de una organizaci&oacute;n mal que bien fragmentada, obligada a la inhibici&oacute;n, desprestigiada pol&iacute;tica y medi&aacute;ticamente, y forzada a intentar y experimentar nuevas l&iacute;neas de acci&oacute;n para las que no se encuentra necesariamente preparada y que suponen asumir los costos asociados a toda reorientaci&oacute;n estrat&eacute;gica.<\/p>\n<p>Otros, en cambio, fueron resultado de la cristalizaci&oacute;n de los esfuerzos que de manera sostenida ha realizado el Estado colombiano durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, asociados al Plan Colombia y a la Pol&iacute;tica de defensa y seguridad democr&aacute;tica (Psd), tales como las exitosas operaciones &ldquo;F&eacute;nix&rdquo; (que condujo a la eliminaci&oacute;n del cabecilla Ra&uacute;l Reyes y la destrucci&oacute;n de su campamento en el &aacute;rea de santuario que le proporcionaba la frontera norte ecuatoriana) y &ldquo;Jaque&rdquo; (que permiti&oacute; el rescate de 15 secuestrados, entre ellos los simb&oacute;licos Ingrid Betancourt y 3 norteamericanos). &nbsp;<\/p>\n<p>A ello debe tambi&eacute;n sumarse la deserci&oacute;n de algunos mandos medios &mdash;acompa&ntilde;ada de la fuga con secuestrados como Oscar Tulio Lizcano, o de la eliminaci&oacute;n de otros cabecillas como en el caso de Iv&aacute;n R&iacute;os&mdash;, que dan cuenta del grado de p&eacute;rdida de cohesi&oacute;n, dificultad comunicacional y otras tendencias centr&iacute;fugas que vienen afectando a esa organizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque la estrategia militar del Estado ha dado estos frutos significativos, ser&iacute;a un atrevimiento estrat&eacute;gico suponer el fin de las Farc o la desaparici&oacute;n de su capacidad para constituir una amenaza a la seguridad colombiana en particular, y de Am&eacute;rica Latina en general.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, se trata de una organizaci&oacute;n sumamente resistente, altamente adaptativa, y que dispone todav&iacute;a de importantes recursos (econ&oacute;micos, log&iacute;sticos y pol&iacute;ticos) para continuar operando, aunque pueda pensarse que le resulta necesario cambiar de orientaci&oacute;n estrat&eacute;gica (e intensificar, por ejemplo, el uso de t&aacute;cticas terroristas a medida que pierde capacidad o voluntad de librar combates abiertos con la Fuerza p&uacute;blica). &nbsp;<\/p>\n<p>Ello explica por qu&eacute; est&aacute; todav&iacute;a lejano el escenario en el que las Farc accedan a una negociaci&oacute;n con el Gobierno colombiano, y por qu&eacute; es necesario por tanto mantener la prudencia en la valoraci&oacute;n de los posibles escenarios futuros.<\/p>\n<p>Elementos de an&aacute;lisis<\/p>\n<p>A .-&nbsp; Sostenibilidad del esfuerzo militar.&nbsp; Tal como parece entenderlo el Gobierno colombiano, la tendencia no es otra que la de sostener los esfuerzos militares desplegados hasta el momento, al tiempo que se le impide a la organizaci&oacute;n guerrillera cualquier espacio de oxigenaci&oacute;n. &nbsp;<\/p>\n<p>En esta l&oacute;gica, la presi&oacute;n y el acorralamiento constante obligar&aacute;n a la organizaci&oacute;n a no desplegar su capacidad ofensiva y llevar&aacute;n inevitablemente a su mayor anquilosamiento y descomposici&oacute;n, o la obligar&aacute;n a entrar m&aacute;s profundamente en el &aacute;mbito del terrorismo comprometiendo por lo tanto buena parte de su capital pol&iacute;tico (basado, no en el apoyo popular como en su habilidad para entablar relaciones y traducir su capacidad de hacer da&ntilde;o en gestiones de alto impacto pol&iacute;tico nacional e internacional).<\/p>\n<p>Aunque esto no significa asumir una inflexibilidad absoluta, significa que, en principio, el Gobierno colombiano tender&aacute; a conservar sus posiciones &lsquo;inamovibles&rsquo; con que ha condicionado toda aproximaci&oacute;n hacia las Farc, por ejemplo en materia de intercambio humanitario.<\/p>\n<p>B .- Intensificaci&oacute;n de la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp; Al mismo tiempo, el Gobierno parece privilegiar y reforzar la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de su estrategia contra las Farc. &nbsp;<\/p>\n<p>En el orden interno, ello significa el incremento de los mecanismos de supervisi&oacute;n y control de la actividad militar, con el fin de evitar episodios que puedan erosionar o comprometer la legitimidad de los esfuerzos de la Fuerza p&uacute;blica (tal como ocurri&oacute; durante este a&ntilde;o con los &ldquo;falsos positivos&rdquo; y el tema de las ejecuciones extrajudiciales). &nbsp;<\/p>\n<p>Igualmente, supone hacer esfuerzos para mantener el consenso pol&iacute;tico que durante los dos periodos presidenciales de Alvaro Uribe le ha permitido al pa&iacute;s encarar institucionalmente el desaf&iacute;o que las Farc plantean en materia de seguridad, evitando tanto como sea posible la fragmentaci&oacute;n de las &eacute;lites y de la clase pol&iacute;tica, asuntos que podr&iacute;an poner en riesgo las condiciones de gobernabilidad que han hecho viable el esfuerzo realizado hasta ahora. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, supone la tendencia, cada vez m&aacute;s clara, a desarrollar una estrategia de involucramiento y contenci&oacute;n con el fin de evitar que terceros actores (nacionales y\/o internacionales ; gubernamentales y\/o no gubernamentales) capitalicen algunos temas transversales de la agenda de seguridad &mdash;como la suerte de los secuestrados&mdash; en su propio provecho (y en provecho indirecto de las Farc), mediante la configuraci&oacute;n de escenarios de presi&oacute;n en los cuales del Gobierno quedar&iacute;a reducido a espectador de una interlocuci&oacute;n entre ellos y la organizaci&oacute;n guerrillera, sin capacidad de impulsi&oacute;n o de definici&oacute;n de la agenda.<\/p>\n<p>Esto &uacute;ltimo es v&aacute;lido tambi&eacute;n en el orden estrictamente interno : con la experiencia acumulada, la tendencia es evitar a toda costa el injerencismo descontrolado de actores externos calculando cuidadosamente la medida precisa de su participaci&oacute;n en actividades de mediaci&oacute;n o facilitaci&oacute;n en el conflicto intraestatal e irregular que padece el pa&iacute;s.<\/p>\n<p>C .- Previsiones y mutaciones.&nbsp; Dado el escenario configurado con las Farc, resulta plausible esperar que la din&aacute;mica de la confrontaci&oacute;n atravesar&aacute; importantes mutaciones. &nbsp;<\/p>\n<p>Las m&aacute;s importantes tienen que ver con la migraci&oacute;n de las Farc hacia una insurgencia de car&aacute;cter fundamental (y ya no accesoriamente) terrorista, y con su progresiva implosi&oacute;n y descomposici&oacute;n en grup&uacute;sculos menores dedicados al bandidaje y a la depredaci&oacute;n, sin mayores agendas pol&iacute;ticas, alimentados por los mercados de violencia que existen en el pa&iacute;s. &nbsp;<\/p>\n<p>Por lo tanto, las autoridades estatales parecen cada vez m&aacute;s empe&ntilde;adas en emprender ejercicios exploratorios de planeaci&oacute;n estrat&eacute;gica con el fin de que, al irse produciendo tales mutaciones, los operadores de seguridad del Estado se encuentren en condiciones de responder de manera inmediata y eviten as&iacute; la extensi&oacute;n de los efectos perturbadores que traer&aacute;n consigo.<\/p>\n<p>Conclusi&oacute;n (1)<\/p>\n<p>Los importantes &eacute;xitos obtenidos contra las Farc durante el 2008 son el resultado, sobre todo, del esfuerzo sostenido del Estado para anticipar y contener su actividad ofensiva. &nbsp;<\/p>\n<p>Ese esfuerzo tiende a sostenerse, impidiendo cualquier posibilidad de oxigenaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n.&nbsp; Pero, al mismo tiempo, aparece cada vez m&aacute;s&nbsp; acompa&ntilde;ado de un fortalecimiento de la estrategia pol&iacute;tica y de un c&aacute;lculo preciso de las mutaciones y transformaciones que est&aacute; en proceso de sufrir la din&aacute;mica de seguridad en Colombia, para evitar, precisamente, que los &eacute;xitos de 2008 &mdash;en todo caso parciales y no necesariamente irreversibles&mdash; terminasen siendo vanos e intrascendentes. <\/p>\n<p>1.2. LAS FARC EN PERSPECTIVA<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n<\/p>\n<p>Como ya se dijo, el 2008 pasar&aacute; a la historia de las Farc como uno de los a&ntilde;os con mayores implicaciones estrat&eacute;gicas para esa organizaci&oacute;n armada ilegal : un a&ntilde;o en que una conjunci&oacute;n de acontecimientos y el esfuerzo acumulado durante a&ntilde;os por el Estado (en ejecuci&oacute;n de su Psd) condujeron a afectar negativamente y en consecuencia, a limitar, la capacidad ofensiva y operativa de las Farc.<\/p>\n<p>En ese sentido, la erosi&oacute;n de su capacidad de perturbaci&oacute;n, especialmente en el campo militar, implica un condicionamiento importante de las perspectivas futuras inmediatas de las Farc, que se ven abocadas a un futuro determinado, adem&aacute;s, por su creciente p&eacute;rdida de cohesi&oacute;n interna y de penetraci&oacute;n social, por su acentuado descr&eacute;dito pol&iacute;tico, por su intensificada dependencia del narcotr&aacute;fico &mdash;con la criminalizaci&oacute;n colateral que ella implica&mdash; y por la incertidumbre que les genera el estrechamiento de sus opciones pol&iacute;ticas hacia el futuro.<\/p>\n<p>De ah&iacute; que los pr&oacute;ximos meses supondr&aacute;n para las Farc un esfuerzo m&aacute;ximo de resistencia (activa), en el que el comportamiento de la organizaci&oacute;n estar&aacute; orientado a asegurar su supervivencia con la expectativa de que las elecciones congresionales y presidenciales del 2010 conduzcan a la configuraci&oacute;n de un escenario pol&iacute;tico que les facilite, ya sea la oxigenaci&oacute;n y la recomposici&oacute;n, o, por lo menos, unas mejores condiciones de interlocuci&oacute;n (y negociaci&oacute;n de fondo) con el Estado colombiano.<\/p>\n<p>Y como a pesar del complejo y dif&iacute;cil escenario que enfrentan, las Farc no est&aacute;n todav&iacute;a derrotadas, las confrontaciones armadas internas, cualquiera que sea la forma en que se presenten y se desarrollen, tienden a perpetuarse en tanto las facciones en conflicto conserven vol&uacute;menes suficientes de voluntad y de capacidad de lucha (armada + pol&iacute;tica). &nbsp;<\/p>\n<p>As&iacute; las cosas, las Farc pueden estar experimentado importantes constricciones en cuanto a su capacidad, pero no es tan claro hasta qu&eacute; punto han visto afectada realmente su voluntad de persistir en el antagonismo armado y pol&iacute;tico con el Estado, acostumbradas como est&aacute;n &mdash;como consecuencia de su largo historial en la guerra popular prolongada&mdash; al aprendizaje, a las transformaciones y a la readaptaci&oacute;n, especialmente en condiciones en las que, como ha sido habitual en Colombia, las pol&iacute;ticas de seguridad y de paz se caracterizan por la falta de continuidad y la improvisaci&oacute;n (de lo cual las Farc han obtenido una y otra vez r&eacute;ditos m&aacute;s que importantes).<\/p>\n<p>Elementos de an&aacute;lisis<\/p>\n<p>A .- Interferencia pol&iacute;tica.&nbsp; Todo parece indicar que el principal objetivo de las Farc seguir&aacute; siendo generar importantes niveles de turbulencia pol&iacute;tica, con el fin de deslegitimar la Psd, acorralar al Gobierno en temas sensibles (principalmente, el del intercambio humanitario y la liberaci&oacute;n de los secuestrados), deteriorar el consenso pol&iacute;tico existente en materia de seguridad (el cual ha sido la base de la recuperaci&oacute;n de la capacidad de respuesta y anticipaci&oacute;n de la Fuerza p&uacute;blica), e influir en la opini&oacute;n p&uacute;blica de cara a las elecciones del 2010, en las que aspirar&iacute;an a la configuraci&oacute;n de un Gobierno que, no necesariamente af&iacute;n, fuera mucho m&aacute;s flexible frente a sus pretensiones.<\/p>\n<p>B .- Injerencia internacional.&nbsp; A la par con la producci&oacute;n de interferencia pol&iacute;tica interna, las Farc buscar&aacute;n escenarios para recomponer y explotar simpat&iacute;as en el campo internacional, especialmente con gobiernos como el de Venezuela y Ecuador, que por distintas razones podr&iacute;an estar interesados en intervenir, solapada o abiertamente, en las din&aacute;micas internas de seguridad de Colombia, por ejemplo, coincidiendo con la expectativa de las Farc de que Colombia vire hacia la izquierda (bolivariana radical) en las elecciones de 2010. &nbsp;<\/p>\n<p>Para ello, el principal recurso del que disponen sigue siendo el mercantilismo&nbsp; humanitario y la eventualidad de que terceros actores (externos) en conjunci&oacute;n con algunos interlocutores internos (no gubernamentales) act&uacute;en como facilitadores o mediadores de procesos de liberaci&oacute;n unilateral de algunos secuestrados, con lo cual lograr&iacute;an por otro lado, afectar la legitimidad del Gobierno colombiano, marginarlo del proceso de interlocuci&oacute;n directa y reducir sus opciones pol&iacute;ticas y su capacidad para mantener la iniciativa en el proceso de definici&oacute;n de la agenda.<\/p>\n<p>C .- Terrorismo de baja intensidad.&nbsp; Aunque la actividad pol&iacute;tica, tal como qued&oacute; se&ntilde;alado, ocupe un lugar prioritario, las Farc mantendr&aacute;n su actividad violenta, ajust&aacute;ndola a las nuevas condiciones. &nbsp;<\/p>\n<p>Estos ajustes, determinados por la imposibilidad de embarcarse en grandes ofensivas y combates directos con la Fuerza p&uacute;blica, supondr&aacute;n un incremento de sus actividades predatorias y, sobre todo, de su recurso a un terrorismo selectivo y de baja intensidad, orientado a crear en la opini&oacute;n p&uacute;blica la falsa imagen de una creciente capacidad ofensiva, a distorsionar las condiciones reales de seguridad obtenidas gracias a la Psd, a urbanizar el conflicto (e incidir, por esa v&iacute;a, en la definici&oacute;n de la agenda p&uacute;blica de seguridad), y a inducir un clima caos y temor generalizado.<\/p>\n<p>Conclusi&oacute;n (2)<\/p>\n<p>A pesar de haber sido profundamente afectadas por la Psd, las Farc est&aacute;n lejos de estar (y sobre todo, de sentirse) efectivamente derrotadas. &nbsp;<\/p>\n<p>El escenario final est&aacute; todav&iacute;a lejos de haberse configurado, y ninguno de los logros alcanzados debe considerarse absolutamente irreversible. &nbsp;<\/p>\n<p>Las Farc siguen centrando sus expectativas en la configuraci&oacute;n de un escenario pol&iacute;tico interno favorable en 2010, ya sea con la expectativa de aprovecharlo para oxigenarse o para obtener mejores t&eacute;rminos en una negociaci&oacute;n potencial. &nbsp;<\/p>\n<p>De ah&iacute; la importancia que la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de la confrontaci&oacute;n seguir&aacute; adquiriendo en los pr&oacute;ximos meses, mientras incrementan, a modo de compensaci&oacute;n por la reducci&oacute;n de su potencial militar, su habilidad asim&eacute;trica, es decir, el recurso al terrorismo con creciente funcionalidad estrat&eacute;gica (y no simplemente t&aacute;ctica).<\/p>\n<p>2 .- EL EJ&Eacute;RCITO DE LIBERACI&Oacute;N NACIONAL (ELN)<\/p>\n<p>2.1. 2008 : LA PAR&Aacute;LISIS ESTRAT&Eacute;GICA<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n<\/p>\n<p>El Eln constituye tal vez una de las inc&oacute;gnitas m&aacute;s importantes en el an&aacute;lisis de la problem&aacute;tica de seguridad interna de Colombia.<\/p>\n<p>Aunque fue beneficiario, al igual que las otras dos principales organizaciones ilegales (las Farc y las Autodefensas unidas de Colombia &mdash;Auc&mdash;) de la bonanza econ&oacute;mica y de base social que durante la segunda mitad de los a&ntilde;os 90 derivaron de la intensificaci&oacute;n y profundizaci&oacute;n de sus relaciones con el negocio del narcotr&aacute;fico, y que supieron capitalizar h&aacute;bilmente en el contexto de crisis de gobernabilidad y legitimidad que alcanz&oacute; sus cotas m&aacute;s altas durante el gobierno del presidente Ernesto Samper (1994-1998), el Eln, sin embargo, nunca alcanz&oacute; las cotas de desarrollo, movilidad y control territorial de los que llegaron a gozar las otras dos organizaciones armadas.<\/p>\n<p>Siguiendo su habitual l&oacute;gica estrat&eacute;gica, por otro lado, esta guerrilla mantuvo, a la par con la confrontaci&oacute;n armada, un contacto m&aacute;s o menos permanente y fluido con el Estado, no exento de altibajos. &nbsp;<\/p>\n<p>Diversos intentos de di&aacute;logo directo en el exterior y distintas formas de mediaci&oacute;n y facilitaci&oacute;n, condujeron finalmente al inicio de una serie de rondas exploratorias que se prolong&oacute; durante cerca de tres a&ntilde;os y que finalmente parecen haberse estancado sin que, por lo pronto, ninguna de las partes haya roto, al menos expresamente, su interlocuci&oacute;n con la otra, incluso a pesar de un pronunciamiento de alias Gabino (a mediados del 2008) en el que descarta una negociaci&oacute;n integral y definitiva, y sobre todo, de la aparente p&eacute;rdida de contacto entre el cabecilla Francisco Gal&aacute;n y el Comando central de esa organizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Severamente disminuida su capacidad ofensiva, agotada la experiencia de las &ldquo;rondas exploratorias&rdquo; (que llegaron a ser nueve a lo largo de tres a&ntilde;os y que finalmente se estancaron justo cuando se esperaba dar el salto definitivo hacia la firma de un acuerdo base para la negociaci&oacute;n), reducido a una posici&oacute;n marginal dentro del espectro de la seguridad, y sin embargo, todav&iacute;a capaz de constituir una amenaza para el Estado y las instituciones, &iquest;en qu&eacute; situaci&oacute;n se encuentra el Eln ?<\/p>\n<p>Elementos de an&aacute;lisis<\/p>\n<p>A .- La encrucijada.&nbsp; La posici&oacute;n del Eln no es para nada envidiable.&nbsp; Si por un lado es consciente de su debilidad, por el otro no es menos consciente de la necesidad de evitar que su conducta pueda ser interpretada como entreguismo revolucionario (lo cual lo har&iacute;a traidor a la causa a ojos de las Farc), o sea empleada por el Gobierno para elaborar un discurso triunfalista (lo cual lo har&iacute;a aparecer como el primer gran derrotado por cuenta de la Pol&iacute;tica de seguridad democr&aacute;tica, y como una organizaci&oacute;n cobarde que pide la negociaci&oacute;n justo cuando el Estado parece estar en su momento de gloria, luego del positivo balance del 2008 frente a las Farc).<\/p>\n<p>Por tanto, el c&aacute;lculo del Eln se halla sujeto a estos condicionamientos, de tal modo que la agrupaci&oacute;n har&aacute; todo lo posible para que su conducta futura, cuando se presente la oportunidad, ni la ponga del lado de los traidores a la revoluci&oacute;n (una imagen que no puede darse el lujo de cargar hist&oacute;ricamente) ni la convierta en instrumento de la propaganda oficial (lo cual ser&iacute;a, en &uacute;ltimas, m&aacute;s grave a&uacute;n que una derrota infligida por la v&iacute;a militar).<\/p>\n<p>B .- Factores determinantes.&nbsp; El panorama del Eln es todav&iacute;a m&aacute;s complejo por cuenta de algunos factores determinantes de su futuro inmediato : enfrenta el riesgo de perder su principal activo pol&iacute;tico, es decir, su base social y pol&iacute;tica, la misma que le permite tener una mejor imagen que la de las Farc, le facilita la interlocuci&oacute;n con importantes sectores de la sociedad, y que incluso le servir&iacute;a de colch&oacute;n sobre el cual aterrizar en la arena pol&iacute;tica en el futuro. &nbsp;<\/p>\n<p>Este activo pol&iacute;tico podr&iacute;a devaluarse por puro agotamiento, por p&eacute;rdida de la perspectiva de la negociaci&oacute;n a medida que parecen consolidarse los logros de la Psd.<\/p>\n<p>Por si fuera poco, el Eln est&aacute; siendo objeto de presiones militares &lsquo;fratricidas&rsquo; por parte de las Farc en algunas zonas estrat&eacute;gicas (no obstante la colaboraci&oacute;n que, parad&oacute;jicamente, puedan estar manteniendo en otras), y tiene perfectamente claro que uno de sus posibles destinos, de no tomar la decisi&oacute;n estrat&eacute;gica adecuada, puede ser la absorci&oacute;n o el exterminio por parte de las Farc, tal como ha sucedido con otros grupos subversivos en el pasado.<\/p>\n<p>C .-&nbsp; Aspiraciones.&nbsp; En este contexto, resulta comprensible la posici&oacute;n reciente del Eln : no habr&aacute; negociaci&oacute;n integral y definitiva con el Gobierno Uribe.&nbsp; Un discurso que coincide con el que han manifestado las Farc en reiteradas oportunidades. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, queda la incertidumbre sobre el grado en que ser&aacute; sostenible esta posici&oacute;n : si deja pasar demasiado tiempo, y suponiendo que las tendencias de la Psd se mantengan en el terreno militar y de inteligencia, el Eln podr&iacute;a acabar convertido en un actor irrelevante, incapaz de generar un inter&eacute;s genuino en el Gobierno (del cual depende la posibilidad de obtener de &eacute;ste concesiones a la hora de negociar), y por lo tanto, ante la nada agradable perspectiva de tener que someterse luego de haber rechazado la negociaci&oacute;n. &nbsp;<\/p>\n<p>Y por otro lado, no cabe duda de que el Eln mira con expectativa el curso que pueda tomar la din&aacute;mica de las relaciones entre las Farc y el Gobierno nacional como consecuencia de las liberaciones unilaterales de secuestrados ejecutadas por aquella organizaci&oacute;n y la (eventual) pre-negociaci&oacute;n de un intercambio humanitario.<\/p>\n<p>Conclusi&oacute;n (1)<\/p>\n<p>A pesar de las recientes declaraciones de alias Gabino, todo indica que el Gobierno colombiano no considera como &ldquo;tiempo perdido&rdquo; el invertido en las rondas exploratorias de negociaci&oacute;n con el Eln.&nbsp; De alguna manera, esas rondas han servido para crear una base que podr&iacute;a ser retomada.&nbsp; La decisi&oacute;n del Eln de rechazar, al menos por ahora, la posibilidad de negociar, se explica sobre todo por las constricciones a las que se encuentra sometido. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, otro tipo de factores podr&iacute;a llevar al Eln a modificar su actitud.&nbsp; En ese sentido, el Gobierno no declina en el inter&eacute;s de sondear en busca de nuevos incentivos, pol&iacute;ticos y jur&iacute;dicos, que arrastren al Eln a la negociaci&oacute;n, incluso incurriendo en algunos costos inmediatos pero que a largo plazo (una vez obtenida la negociaci&oacute;n con ese grupo) podr&iacute;an f&aacute;cilmente recuperarse en forma de un incremento de la presi&oacute;n sobre la otra organizaci&oacute;n ilegal, las Farc, y de la reducci&oacute;n de su espacio de transacci&oacute;n en una futura negociaci&oacute;n con el Gobierno. <\/p>\n<p>2.2. EL ELN EN PERSPECTIVA<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n<\/p>\n<p>Si para las Farc el 2008 constituy&oacute; uno de los m&aacute;s complicados y dif&iacute;ciles de su historia, para el Eln bien puede decirse que constituy&oacute; uno de significativo estancamiento y creciente marginalizaci&oacute;n dentro de la problem&aacute;tica de seguridad interna de Colombia.<\/p>\n<p>Con todo, tanto en un caso como en otro, los avances que en t&eacute;rminos generales puede reclamar el Estado colombiano en su lucha contra estas dos organizaciones armadas ilegales no pueden ser interpretados ni como definitivos ni como irreversibles. &nbsp;<\/p>\n<p>Ambas organizaciones vienen siendo duramente golpeadas por la sostenida aplicaci&oacute;n de la Pol&iacute;tica de seguridad democr&aacute;tica y como consecuencia de su consolidaci&oacute;n, pero esto no debe ocultar el hecho de que a&uacute;n conservan una importante capacidad desestabilizadora y de que, en algunas regiones, a&uacute;n mantienen una notoria presencia y fuerte actividad (relativa).<\/p>\n<p>En lo que respecta al Eln, las perspectivas que plantea el escenario de la seguridad est&aacute;n determinadas por un conjunto de factores que, de una u otra manera, condicionar&aacute;n la evoluci&oacute;n de las relaciones de esta organizaci&oacute;n armada ilegal con el Estado, en un contexto caracterizado &mdash;como ya se se&ntilde;al&oacute;&mdash; por el innegable debilitamiento militar de la organizaci&oacute;n y su creciente marginalidad pol&iacute;tica (a pesar de que, en comparaci&oacute;n con las Farc, siga disponiendo de bases sociales aparentemente m&aacute;s s&oacute;lidas y establecidas).<\/p>\n<p>Los factores que influir&aacute;n con mayor peso son :<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;El definitivo agotamiento del modelo exploratorio de conversaciones con el Estado, sin que se vislumbren perspectivas de destrabamiento, sobre todo despu&eacute;s de las declaraciones de alias Gabino en el sentido de que no habr&aacute; negociaci&oacute;n posible con el Gobierno de &Aacute;lvaro Uribe.<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;La evoluci&oacute;n de la din&aacute;mica Farc\/Estado en funci&oacute;n, especialmente, del curso que tome el tema del intercambio humanitario con esa otra organizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;El impacto creciente de algunas tendencias centr&iacute;fugas y de fragmentaci&oacute;n al interior de la organizaci&oacute;n, con la consecuente disminuci&oacute;n de la capacidad de control y de representaci&oacute;n de las instancias jer&aacute;rquicas superiores como el Comando central.<\/p>\n<p>Algunas consideraciones para el an&aacute;lisis<\/p>\n<p>A .- &iquest;Renovar las din&aacute;mica ?&nbsp; Parecen vislumbrarse pocas oportunidades y expectativas de renovaci&oacute;n de los acercamientos con el Gobierno nacional. &nbsp;<\/p>\n<p>Todo parece sugerir que, a semejanza de las Farc, el Eln preferir&aacute; concentrarse y conservarse, haciendo un m&iacute;nimo despliegue de fuerza y de capacidad ofensiva, con la mirada puesta en la configuraci&oacute;n pol&iacute;tica que llegue a resultar en el curso de los procesos electorales de 2010. &nbsp;<\/p>\n<p>Por ahora, el gobierno Uribe parece haber perdido toda capacidad de interlocuci&oacute;n con esa organizaci&oacute;n.&nbsp; En tales condiciones, el Eln podr&iacute;a acabar intentando generar un canal paralelo y extra-estatal para repetir el procedimiento de &lsquo;acompa&ntilde;amiento de la Sociedad Civil&rsquo; que condujo anteriormente a las rondas exploratorias, s&oacute;lo que ahora con la finalidad instrumental de presionar pol&iacute;ticamente al Gobierno, cuestionar su capacidad para gestionar la paz e incidir en el futuro escenario pol&iacute;tico interno.<\/p>\n<p>B .- &iquest;Mediaci&oacute;n externa ?&nbsp; Aunque habitualmente podr&iacute;a pensarse en una mediaci&oacute;n externa como estrategia para reactivar la din&aacute;mica de la interlocuci&oacute;n, las condiciones de contexto no est&aacute;n dadas para ello y resultan poco propicias, dadas las justas reservas que suscita en el Estado toda intervenci&oacute;n exterior, y por cuenta tambi&eacute;n del inevitable uso propagand&iacute;stico y pol&iacute;tico que el Eln le dar&iacute;a a una intervenci&oacute;n semejante.<\/p>\n<p>C .- El efecto reflejo.&nbsp; En cualquier caso, el Eln estar&aacute; observando cuidadosamente la evoluci&oacute;n de la din&aacute;mica de las relaciones entre el&nbsp; Estado y las Farc. &nbsp;<\/p>\n<p>Cualquier movimiento del Gobierno en ese escenario, producir&aacute; un efecto reflejo en el Eln.&nbsp; Ello ser&aacute; especialmente cierto en el caso del intercambio humanitario, un tema en el que las rondas exploratorias anteriores parecieron dar alg&uacute;n fruto antes de que el experimento se estancara de manera definitiva.<\/p>\n<p>En consecuencia, no es casual que las relaciones competitivas que existen entre ambas organizaciones ilegales (y tambi&eacute;n las relaciones de cooperaci&oacute;n que, por otro lado, le han dado aliento a los esfuerzos de una y otra en algunas regiones), est&eacute;n siempre sometidas a intensa observaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Esas relaciones competitivas pueden constituir el punto de apoyo para un apalancamiento positivo, y por lo tanto, el Estado, pero tambi&eacute;n la sociedad civil, parecen a&uacute;n interesados en valorar permanentemente la posibilidad de influenciar &ldquo;transitivamente&rdquo; en la disposici&oacute;n del Eln a negociar.<\/p>\n<p>Conclusi&oacute;n (2)<\/p>\n<p>Por lo pronto, parecen existir muy pocas posibilidades de avanzar en una nueva din&aacute;mica de negociaci&oacute;n con el Eln.&nbsp;&nbsp; Todo indica que esta guerrilla, al igual que las Farc, concentrar&aacute; sus esfuerzos en sobrevivir &mdash;con el menor desgaste&mdash; hasta el 2010, con la esperanza de explotar el escenario pol&iacute;tico que resulte configurado de los procesos electorales de ese a&ntilde;o (ya sean de continuaci&oacute;n del uribismo o de advenimiento del posturibismo).<\/p>\n<p>Entre tanto, parece que el Estado reconoce claramente las presiones a las que est&aacute; sujeto el Eln, y en especial, las que resultan del impacto de fuerzas centr&iacute;fugas que minan cada d&iacute;a su integridad organizacional.<\/p>\n<p>De tal modo, es apenas comprensible que se sostenga plenamente la presi&oacute;n militar, al tiempo que se mantiene una ret&oacute;rica abierta y flexible para valorar permanentemente el impacto de la din&aacute;mica Estado\/Farc en las expectativas del Eln, configur&aacute;ndose as&iacute; un interesante escenario estrat&eacute;gico marcado por el (transitorio) estancamiento de la interlocuci&oacute;n con esa organizaci&oacute;n armada ilegal, y dada su aparente opci&oacute;n por la resistencia (pasiva).<\/p>\n<p>3 .- LAS BANDAS CRIMINALES EMERGENTES (BACRIM)<\/p>\n<p>3.1. 2008 : LA REPOTENCIACI&Oacute;N ATOMIZADA<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n<\/p>\n<p>Las aqu&iacute; denominadas &lsquo;Bacrim&rsquo; (mutantes de las antiguas Autodefensas Unidas de Colombia, Auc) constituyen un g&eacute;nero en el que pueden distinguirse varias especies : las bandas criminales al servicio del narcotr&aacute;fico &mdash;mercaderes de violencia con fines criminales&mdash;, los grupos de autodefensa ilegal que no se vincularon al proceso de desmovilizaci&oacute;n y sometimiento a la justicia en el marco de la &ldquo;ley de justicia y paz&rdquo;, y nuevas formaciones conformadas por elementos marginales de las organizaciones armadas ilegales que no han sido absorbidos eficientemente dentro del proceso de desmovilizaci&oacute;n, desarme y reintegraci&oacute;n, ya sea porque su defecci&oacute;n de las organizaciones armadas ilegales se ha producido al margen de &eacute;ste o porque han abandonado el proceso antes de completar el ciclo de retorno a la vida civil.<\/p>\n<p>Estas Bacrim operan en el marco de un importante mercado de violencia que en Colombia est&aacute; constituido por una oferta (la de aquellos que conocen y han administrado la violencia en diversas regiones del pa&iacute;s, ya sea con fines presuntamente pol&iacute;ticos o meramente sicariales), y una demanda (la asociada con las necesidades de protecci&oacute;n, vigilancia y&nbsp; control de las organizaciones macrocriminales, y en particular, el narcotr&aacute;fico).<\/p>\n<p>Algunas consideraciones para el an&aacute;lisis<\/p>\n<p>A .- La criminalizaci&oacute;n de los reductos y la emergencia de nuevos grupos.&nbsp; Las autodefensas ilegales, que surgieron hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os como respuesta a una presunta demanda de seguridad no satisfecha por el Estado, o como mecanismo compensatorio de las deficiencias en la capacidad disuasiva y anticipatoria de los operadores de seguridad leg&iacute;timamente constituidos, si bien estuvieron contagiadas desde el principio por sus v&iacute;nculos con distintos aparatos criminales, enmarcaron su actividad en un modelo de lucha contrainsurgente al margen de la legalidad y adoptaron muy pronto diversas pr&aacute;cticas de violencia unilateral, especialmente contra civiles no combatientes en &aacute;reas hist&oacute;ricamente influenciadas por las organizaciones guerrilleras.<\/p>\n<p>Esa tendencia a la criminalizaci&oacute;n y a la pr&aacute;ctica de la violencia indiscriminada parece haberse acentuado tanto en los reductos no absorbidos por el proceso de negociaci&oacute;n (llamado &lsquo;proceso de Ralito&rsquo;) como en las nuevas bandas armadas, en el marco de una din&aacute;mica &mdash;hasta cierto punto previsible&mdash; de mutaci&oacute;n y transformaci&oacute;n de la amenaza.<\/p>\n<p>Esta mutaci&oacute;n y transformaci&oacute;n podr&iacute;a caracterizarse por :<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Una tendencia a la atomizaci&oacute;n, la flexibilizaci&oacute;n y la autonomizaci&oacute;n de los distintos grupos.<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Una tendencia a la dispersi&oacute;n geogr&aacute;fica y a la transhumancia.<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Una intensificaci&oacute;n de sus v&iacute;nculos con el crimen organizado com&uacute;n a gran escala (macrocriminalidad), principal (aunque no exclusivamente) asociada al narcotr&aacute;fico.<\/p>\n<p>&middot;&nbsp;&nbsp; &nbsp;La aparici&oacute;n de un &ldquo;bandolerismo de franquicia&rdquo;, en el que distintos grupos, con intereses y modos de proceder distintos y variables aparecen compartiendo una misma denominaci&oacute;n (v.gr., &ldquo;&Aacute;guilas negras&rdquo;), sin que realmente pueda suponerse una unidad de mando o coherencia organizacional.<\/p>\n<p>B .- La naturaleza h&iacute;brida de las Bacrim.&nbsp; Estas nuevas bandas tienen una naturaleza h&iacute;brida que dificulta enormemente los esfuerzos por contenerlas. <\/p>\n<p>Por un lado, se trata de verdaderas estructuras armadas, m&aacute;s que de simples carteles de actividades il&iacute;citas.&nbsp; Es decir, pueden llegar a constituir una amenaza militar. &nbsp;<\/p>\n<p>Pero por el otro, sus actividades esencialmente predatorias y delincuenciales, a veces como agentes directos de delitos como el narcotr&aacute;fico, o como proveedores de servicios especializados para los grandes capos de tales delitos, hacen de ellas una amenaza b&aacute;sicamente policial, as&iacute; que el Estado parece estar comprendiendo que s&oacute;lo mediante una adecuada coordinaci&oacute;n de esfuerzos entre los distintos operadores de seguridad podr&iacute;a contenerse su expansi&oacute;n, consolidaci&oacute;n y capacidad de alteraci&oacute;n del orden p&uacute;blico y la seguridad ciudadana.<\/p>\n<p>C .- El impacto creciente en materia de seguridad.&nbsp; Dadas sus caracter&iacute;sticas, no tiene procedencia &mdash;y as&iacute; lo ha entendido el Gobierno nacional&mdash; aplicar a estas bandas el marco normativo existente derivado de la ley de Justicia y Paz (utilizada, precisamente, para regular el proceso de reincorporaci&oacute;n a la vida civil). &nbsp;<\/p>\n<p>En consecuencia, el Gobierno colombiano parece inclinado a mantener un esfuerzo sostenido de contenci&oacute;n y eliminaci&oacute;n por la v&iacute;a represiva, que ir&iacute;a enlazado y en paralelo con los esfuerzos de reducci&oacute;n de la amenaza representada por las organizaciones del narcotr&aacute;fico que son los principales usuarios de los servicios de violencia que prestan estas bandas, sin llegar a desconocer, no obstante, su potencial autonom&iacute;a y su cercano orbitamiento alrededor del fen&oacute;meno del bandidaje.<\/p>\n<p>De hecho, la dispersi&oacute;n y fragmentaci&oacute;n de estos grupos, y su potencial empoderamiento econ&oacute;mico, podr&iacute;a tener como efecto una difusi&oacute;n social de la violencia, que de producirse acabar&iacute;a siendo por regla general mucho m&aacute;s indiscriminada y aleatoria, afectando especialmente la realidad y los indicadores de la seguridad ciudadana.<\/p>\n<p>Conclusi&oacute;n y perspectiva<\/p>\n<p>Las Bacrim son el resultado de la mutaci&oacute;n de la amenaza originalmente encarnada por los grupos de autodefensa ilegal, y su conjunci&oacute;n con otros factores catalizadores de la aparici&oacute;n de los denominados &ldquo;mercados de violencia&rdquo;. &nbsp;<\/p>\n<p>Su naturaleza h&iacute;brida (de amenaza militar y amenaza a la seguridad ciudadana) est&aacute; obligando al Gobierno colombiano a incrementar la coordinaci&oacute;n de los operadores de seguridad a todo nivel, con el fin de desarrollar una estrategia que impida su consolidaci&oacute;n territorial y su empoderamiento econ&oacute;mico a trav&eacute;s del control predatorio de actividades ya sea l&iacute;citas o il&iacute;citas. &nbsp;<\/p>\n<p>De lo contrario, estas malformaciones podr&iacute;an generar, en el mediano plazo, un impacto sumamente negativo en las condiciones de seguridad p&uacute;blica, como resultado de un incremento de la criminalidad y la creciente violencia indiscriminada en contra de la poblaci&oacute;n.<\/p>\n<p>____________________________<\/p>\n<p><em>Vicente Torrijos R. &#8211; Profesor Titular de Ciencia Pol&iacute;tica y Relaciones Internacionales en la Universidad del Rosario, de Bogot&aacute;, Colombia.<br \/><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Balance y Perspectivas de la Seguridad en Colombia y el &Aacute;rea Andina 1 .- LAS FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA (FARC) 1.1. 2008 : UN ANNUS HORRIBILIS. 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