{"id":284202,"date":"2025-01-06T12:00:42","date_gmt":"2025-01-06T12:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/?p=284202"},"modified":"2025-01-04T06:25:41","modified_gmt":"2025-01-04T06:25:41","slug":"castellano-guerras-militarizacion-y-resistencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/2025\/01\/castellano-guerras-militarizacion-y-resistencia\/","title":{"rendered":"(Castellano) Guerras, Militarizaci\u00f3n y Resistencia"},"content":{"rendered":"<p><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.cetri.be\/Guerres-militarisation-et?lang=fr\" >Fran\u00e7ais<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/monde-en-guerre-war-world.png\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-284204\" src=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/monde-en-guerre-war-world.png\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/monde-en-guerre-war-world.png 599w, https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/monde-en-guerre-war-world-300x200.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<blockquote><p>3 Enero 2025<em>&#8211; En un momento en que los conflictos armados adoptan cada vez m\u00e1s formas h\u00edbridas y los Estados recurren cada vez m\u00e1s a estrategias de militarizaci\u00f3n, debemos replantearnos las cuestiones de la violencia y la seguridad. Frente a un enfoque que esencializa los conflictos armados, es preciso identificar sus din\u00e1micas, causas y responsables, restablecer la primac\u00eda de la pol\u00edtica sobre lo militar y poner fin a la normalizaci\u00f3n de la violencia.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<div class=\"crayon article-texte-6573 \">\n<div>\n<p>Aunque actualmente no hay ninguna guerra mundial en curso, en definitiva nos enfrentamos a un mundo en guerra. Ucrania y Gaza (\u00bfy pronto todo Oriente Medio?) est\u00e1n siendo testigos de la m\u00e1s cruel y destructiva de ellas. Sin embargo los dos conflictos son, al mismo tiempo, el indicador de la mirada sesgada sobre la din\u00e1mica de los enfrentamientos armados y del doble discurso del Norte. Bas\u00e1ndose en los datos y criterios del Uppsala Conflict Data Program \u2013 UCDP (<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/ucdp.uu.se\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/ucdp.uu.se<\/a>), la ONU define la guerra como un conflicto armado patrocinado por el Estado en el que mueren al menos 1.000 personas en combate cada a\u00f1o. Seg\u00fan estos criterios, en 2023 hab\u00eda nueve guerras en curso.<\/p>\n<p>El UCDP tambi\u00e9n distingue otras dos categor\u00edas de conflictos: los conflictos \u201cno estatales\u201d y la \u201cviolencia unilateral\u201d. Los primeros son el resultado de enfrentamientos entre grupos armados organizados, mientras que los segundos implican el uso de la fuerza armada por parte de un Estado o un grupo armado formalizado contra una poblaci\u00f3n civil. Al igual que los conflictos interestatales, han ido en aumento en la \u00faltima d\u00e9cada aproximadamente -sobre todo la violencia no estatal, que ha aumentado considerablemente-, pero son mucho menos letales: en conjunto representan poco menos de una cuarta parte de todas las v\u00edctimas de conflictos en la \u00faltima d\u00e9cada. Entre 2019 y 2023, M\u00e9xico por s\u00ed solo represent\u00f3 casi dos tercios de todas las personas muertas en conflictos no estatales, mientras que el Este de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (RDC) represent\u00f3 el 20% de los muertos\u00b7as debidas a la violencia unilateral.<\/p>\n<p>El mundo no hab\u00eda visto tantos conflictos desde la Segunda Guerra Mundial. El n\u00famero de v\u00edctimas es mucho menor que en el per\u00edodo 1946-1999. Desde el final de la Guerra Fr\u00eda hasta 2020, se ha mantenido relativamente bajo, con las notables excepciones del genocidio de Ruanda en 1994 y la guerra de Siria, especialmente en 2013-2014. Sin embargo, esta tendencia general oculta algunos momentos y focos especialmente mort\u00edferos: por ejemplo, en los enfrentamientos entre Etiop\u00eda y Eritrea (1998-2000) en 1996 y 1999 murieron casi el 40% y el 50% de las personas, respectivamente. Sin embargo, la guerra civil que estall\u00f3 en Etiop\u00eda en 2021 se cobr\u00f3 casi 300.000 v\u00edctimas en dos a\u00f1os, m\u00e1s de la mitad de todas las v\u00edctimas de conflictos armados durante ese periodo. En definitiva, lo que debe preocuparnos es menos el recrudecimiento de los conflictos que su transformaci\u00f3n, imperfectamente comprendida por las definiciones \u201ccl\u00e1sicas\u201d de la guerra.<\/p>\n<h3 class=\"spip\">Tendencias actuales<\/h3>\n<p>No abordaremos aqu\u00ed el uso de las nuevas tecnolog\u00edas -armas aut\u00f3nomas, ciberataques, etc.- en las guerras actuales- de los cuales el dron es la herramienta m\u00e1s conocida y extendida, especialmente en la guerra ruso-ucraniana Los expertos estiman que para 2023 Ucrania perder\u00e1 10.000 drones al mes (IEP, 2024). En su lugar, estas p\u00e1ginas pretenden centrarse en las \u00faltimas tendencias de la din\u00e1mica de los conflictos en t\u00e9rminos de geopol\u00edtica, actores, desaf\u00edos y estrategias, desde una perspectiva Norte-Sur.<\/p>\n<p>En primer lugar, cabe se\u00f1alar que la delincuencia se cobra muchas m\u00e1s v\u00edctimas que los conflictos armados. Por ejemplo, el n\u00famero anual de homicidios en 2019-2021 fue de aproximadamente 450.000, tres veces m\u00e1s que el n\u00famero de personas asesinadas en conflictos en esos tres a\u00f1os. Sin embargo, la distinci\u00f3n entre organizaciones criminales y grupos armados se est\u00e1 difuminando (v\u00e9ase m\u00e1s adelante). Adem\u00e1s, el hogar y la familia siguen siendo el principal campo de batalla y el lugar donde se ejerce la mayor parte de la violencia contra ni\u00f1as y mujeres: en 2017, el 58\u00a0% de los feminicidios de mujeres fueron cometidos por el marido o uno de los progenitores (ONU, 2020).<\/p>\n<p>Los conflictos violentos se concentran de dos maneras, tanto geogr\u00e1ficamente como en t\u00e9rminos de v\u00edctimas. La mayor\u00eda de las guerras se concentran en \u00c1frica y Oriente Medio, mientras que la mitad de los muertos en 2021 y 2022 fueron et\u00edopes y en 2023 palestinos y ucranianos. Otra caracter\u00edstica de esta violencia es que tiene profundas ra\u00edces hist\u00f3ricas, que a menudo se remontan al periodo colonial, creando conflictos de larga duraci\u00f3n en forma de conflictos latentes o de baja intensidad, o incluso \u201cguerras interminables\u201d que estallan en respuesta a un acontecimiento concreto.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, muchos de estos conflictos se internacionalizan en el sentido de que uno o ambos bandos reciben el apoyo de tropas de un Estado externo, lo que a menudo implica directa o indirectamente a una u otra potencia regional o incluso mundial, en funci\u00f3n de intereses estrat\u00e9gicos. Es el caso de Libia, Sud\u00e1n y el Cuerno de \u00c1frica, estas dos \u00faltimas regiones objeto de art\u00edculos en este n\u00famero de <i>Alternatives Sud<\/i>. A este intervencionismo hay que a\u00f1adir el comercio de armas, en el que Estados Unidos es -con diferencia- el principal protagonista que alimenta los conflictos (Thomas, 2024a). Este nexo nacional-internacional y la multiplicaci\u00f3n de actores enfrentados sobre el terreno dificultan a\u00fan m\u00e1s la b\u00fasqueda de una soluci\u00f3n pac\u00edfica.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la mayor\u00eda de los conflictos violentos actuales no se derivan (o no solamente) de enfrentamientos entre Estados. En ellos intervienen agentes no estatales como organizaciones terroristas (incluidas las transnacionales), empresas militares y de seguridad privadas (EMSP), milicias, organizaciones delictivas y grupos armados h\u00edbridos o con fronteras porosas con la delincuencia. El resultado es una fragmentaci\u00f3n de redes y actores y ataques que la mayor\u00eda de las veces se dirigen contra civiles. Y en lo que respecta a la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica, resulta dif\u00edcil comprender la din\u00e1mica de los conflictos armados contempor\u00e1neos utilizando herramientas anal\u00edticas del siglo 20.<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n neoliberal, la estrategia de seguridad estadounidense, la emergencia de un mundo multipolar con el ascenso de China y de las potencias regionales, la intensificaci\u00f3n de los flujos financieros y armament\u00edsticos y la extensi\u00f3n de la delincuencia organizada son algunos de los principales fen\u00f3menos cuyas consecuencias est\u00e1n modelando la configuraci\u00f3n de la soberan\u00eda de los Estados y, en consecuencia, la naturaleza de unos conflictos marcados por formas de privatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u201cguerra contra el terrorismo\u201d declarada por la Casa Blanca tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 constituye un hito importante en esta transformaci\u00f3n. Dado su car\u00e1cter global y la plasticidad de sus metas y objetivos, encarna una estrategia ofensiva que legitima la militarizaci\u00f3n de la pol\u00edtica. Tambi\u00e9n se ha convertido en un catalizador de una doble erosi\u00f3n de la soberan\u00eda estatal: por un lado, al etiquetar a algunos Estados como \u201ccanallas\u201d y pertenecientes al \u201ceje del mal\u201d, y por otro, al normalizar el uso masivo de las EMSP, empresas que venden servicios de seguridad y militares en la escena internacional. Por ejemplo, la ocupaci\u00f3n de Afganist\u00e1n e Irak vino acompa\u00f1ada del uso masivo de EMSP (Bilmes, 2021), hasta el punto de que estas empresas se convirtieron en la principal fuerza de trabajo en ambos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Wagner, la EMSP m\u00e1s conocida y condenada en Occidente, forma parte de hecho de una econom\u00eda globalizada en la que las principales empresas son estadounidenses y cuyo mercado estaba valorado en unos 224 mil millones de d\u00f3lares en 2020 (Transparency International, 2022). Las actividades de estas empresas plantean una serie de problemas, sobre todo desde el punto de vista jur\u00eddico y \u00e9tico, ya que no rinden cuentas a nadie y gozan pr\u00e1cticamente de impunidad. Tambi\u00e9n est\u00e1 la cuesti\u00f3n de su independencia efectiva de la pol\u00edtica de los pa\u00edses en los que operan y su posible utilizaci\u00f3n en guerras de poder. En este libro, Tek Raj Koirala explora la din\u00e1mica del sector de la seguridad y su divisi\u00f3n del trabajo, que duplica en gran medida la relaci\u00f3n Norte-Sur, a trav\u00e9s del caso de antiguos soldados nepaleses implicados en la EMSP en Afganist\u00e1n.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, debe cuestionarse la concepci\u00f3n weberiana del Estado como poseedor del monopolio de la violencia leg\u00edtima. La erosi\u00f3n del Estado y la privatizaci\u00f3n del poder p\u00fablico son estrategias que los propios Estados a menudo aplican, al menos en parte. Por lo tanto, la relaci\u00f3n entre los Estados y las EMSP no es sencilla e implica competencia y cooperaci\u00f3n m\u00e1s que subordinaci\u00f3n directa o independencia total.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los Estados y las sociedades militares, en las guerras actuales suelen participar otras categor\u00edas de actores armados, lo que complica el escenario del conflicto. Colombia es un ejemplo de ello. El acuerdo de paz firmado en 2016 con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) deb\u00eda poner fin al conflicto armado m\u00e1s largo de Am\u00e9rica Latina. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s, puede decirse que estamos lejos de conseguirlo. Entre 2016 y 2024 fueron asesinados\u00b7as 1559 l\u00edderes y lideresas sociales. En los \u00faltimos tres a\u00f1os se han producido unas 100 masacres, con cerca de mil v\u00edctimas, y Colombia es el pa\u00eds m\u00e1s peligroso del mundo para los defensores de la tierra y el medio ambiente (Indepaz, 2024; Global Witness, 2024).<\/p>\n<p>La guerra no ha desaparecido, pero ha cambiado, lo que dificulta a\u00fan m\u00e1s la pol\u00edtica de \u201cpaz total\u201d del gobierno de izquierdas de Gustavo Pedro. Como resultado, el conflicto armado se ha convertido en \u201cun escenario extremadamente h\u00edbrido en el que las fronteras entre pol\u00edtica y criminalidad son cada vez m\u00e1s difusas\u201d y en el que los actores armados pasan de una a otra (Llorente, 2023). Esta hibridaci\u00f3n var\u00eda seg\u00fan los territorios -su riqueza en recursos naturales, cultivos de coca o no, y su importancia estrat\u00e9gica- y las organizaciones implicadas, pero queda oscurecida por la ret\u00f3rica pol\u00edtica utilizada por estas organizaciones para acceder a las negociaciones con el Estado colombiano y beneficiarse de ellas. Sin embargo, el denominador com\u00fan de todos estos grupos es su inmersi\u00f3n en la econom\u00eda ilegal y su lucha por el control del territorio para obtener diversas rentas.<\/p>\n<h3 class=\"spip\">Pol\u00edtica y militarizaci\u00f3n<\/h3>\n<p>El gasto militar mundial no ha dejado de aumentar en la \u00faltima d\u00e9cada. Estados Unidos, que representa m\u00e1s de un tercio de este gasto -tres veces m\u00e1s que China, que ocupa el segundo lugar-, es tambi\u00e9n, con diferencia, el mayor exportador de armas, con un 42\u00a0% de las exportaciones mundiales entre 2019 y 2023 (Spiri, 2024). Los principales importadores son India, Arabia Saud\u00ed y Catar, que juntos suman m\u00e1s de una cuarta parte de las importaciones mundiales en el mismo periodo. Lejos de ser consecuencia de un contexto marcado por (la amenaza de) la guerra, el gasto militar y la circulaci\u00f3n de armas forman parte de la l\u00f3gica de la militarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c<i>La guerra no es m\u00e1s que la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios<\/i>\u201d, dijo Clausewitz. Hoy en d\u00eda, la interacci\u00f3n entre pol\u00edtica y guerra se ha intensificado hasta el punto de constituir una forma pol\u00edtico-militar. Quiz\u00e1 la manifestaci\u00f3n m\u00e1s evidente sea la oleada de golpes de Estado que sacude \u00c1frica desde 2020 (Mal\u00ed, Burkina Faso, N\u00edger, Guinea y Gab\u00f3n). Sin embargo, desde Argel hasta Bangkok y San Salvador, estas incursiones violentas de los militares en la c\u00faspide del poder van de la mano de formas m\u00e1s encubiertas o parad\u00f3jicas de cooperaci\u00f3n entre los gobiernos y las fuerzas armadas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Hoecker (v\u00e9ase su art\u00edculo en este <i>Alternatives Sud<\/i>), este fen\u00f3meno en Am\u00e9rica Latina refleja \u201cla emergencia del militarismo civil\u201d. El hecho de que las fuerzas armadas vuelvan a situarse en el centro de atenci\u00f3n en un continente que ha vivido una larga noche de dictaduras militares plantea una serie de interrogantes y preocupaciones. Sin embargo, no se trata de una vuelta al pasado, sino m\u00e1s bien de una reconfiguraci\u00f3n. De hecho, son los partidos pol\u00edticos gobernantes los que, a menudo de forma oportunista, est\u00e1n recurriendo a las fuerzas armadas para implicarlas en la lucha contra la inseguridad. Al hacerlo, las fuerzas armadas han asumido un papel policial muy amplio, que incluye el control de fronteras, la represi\u00f3n de manifestaciones y la lucha contra la delincuencia.<\/p>\n<p>Las guerras contra las pandillas y el narcotr\u00e1fico, fomentadas por Washington, son los vectores privilegiados de esta militarizaci\u00f3n.. Especialmente en Am\u00e9rica Latina, pero tambi\u00e9n en Asia. En este <i>Alternatives Sud<\/i>, Marc Batac analiza la confluencia de intereses de los actores internacionales y locales, as\u00ed como la interacci\u00f3n entre el gobierno y las fuerzas armadas en la aplicaci\u00f3n de la estrategia antiterrorista en Filipinas. A poca distancia de ah\u00ed, en Indonesia, el actual presidente y exministro de Defensa, Prabowo Subianto, est\u00e1 acusado de cr\u00edmenes de guerra durante el r\u00e9gimen de Suharto (finales de los noventa), entre ellos la tortura y desaparici\u00f3n de activistas (Muhtadi, 2022).<\/p>\n<p>Este paso del testigo de los pol\u00edticos a los militares refuerza la impopularidad de los primeros y los m\u00e9ritos de los segundos. Tambi\u00e9n forma parte de una din\u00e1mica espec\u00edfica. La popularidad de los militares en el Sur tambi\u00e9n debe considerarse en el contexto de la desilusi\u00f3n con la democracia, el clientelismo y la corrupci\u00f3n de la clase pol\u00edtica, las desigualdades y la incapacidad de los sucesivos gobiernos para facilitar el acceso a los servicios sociales (empleo, educaci\u00f3n, sanidad, etc.) que, en cierto modo, anclan la democracia y le dan sustancia. Los sondeos de opini\u00f3n en \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina muestran esta insatisfacci\u00f3n con la democracia (Jeune Afrique, 2024; Latino Barometro citado por Hoecker en este libro). En contraste, las fuerzas armadas est\u00e1n investidas de valores- probidad, profesionalismo, seriedad, etc.-, de una eficacia en la lucha contra la inseguridad y de una sumisi\u00f3n al inter\u00e9s general, que precisamente faltan en la clase pol\u00edtica a los ojos de gran parte de la poblaci\u00f3n, y particularmente de la juventud.<\/p>\n<p>Por supuesto, la confianza en la instituci\u00f3n militar y los valores que se le atribuyen son en gran medida ideol\u00f3gicos, basados en creencias y no en la comprobaci\u00f3n de los hechos. Por ejemplo, el uso de las fuerzas armadas en la guerra contra el narcotr\u00e1fico en casos emblem\u00e1ticos como los de Colombia y M\u00e9xico ha sido infructuoso. Del mismo modo, la lucha contra los terroristas islamistas en el Sahel, una de las principales justificaciones de los golpistas para intervenir en Mal\u00ed, Burkina Faso y N\u00edger, ha dado hasta ahora pocos resultados. En cuanto a la supuesta incorruptibilidad de las fuerzas armadas, la historia y la actualidad de muchos pa\u00edses, de M\u00e9xico a Nepal, de Pakist\u00e1n a la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, apuntan m\u00e1s bien a instituciones militares corro\u00edda por los esc\u00e1ndalos, el clientelismo y el nepotismo.<\/p>\n<p>\u00bfEs el \u00e9xito de la lucha contra las bandas armadas en El Salvador un contraejemplo? El art\u00edculo que publicamos en este libro nos invita a cuestionar este \u201c\u00e9xito\u201d que se ha convertido en un \u201cmodelo\u201d, ambos partes de una estrategia de comunicaci\u00f3n que est\u00e1 en el coraz\u00f3n del proceso de militarizaci\u00f3n y que, en El Salvador y en otros lugares, sigue un camino principalmente triple: informativo, legal y visual (Thomas, 2024b). De hecho, en un contexto donde la informaci\u00f3n es m\u00e1s que nunca un asunto de poder, el presidente salvadore\u00f1o Bukele no cesa de escenificar en las redes sociales su \u00e9xito y de intentar eludir o censurar cualquier contra-narrativa cr\u00edtica.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n m\u00e1s visible de la militarizaci\u00f3n es el \u201cKaki washing\u201d: el uso de las fuerzas armadas como estrategia de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica para dar al gobierno una imagen asociada a las virtudes y valores que inspiran los militares y de los que carecen los pol\u00edticos (Verdes-Montenegro, 2021). Finalmente, la militarizaci\u00f3n tambi\u00e9n sigue una v\u00eda jur\u00eddica, que consiste en multiplicar y aumentar las penas de prisi\u00f3n -y darles gran publicidad- con fines electorales y populistas. El Salvador se ha convertido as\u00ed en el pa\u00eds con la tasa de encarcelamiento m\u00e1s alta del mundo. Esta politizaci\u00f3n del derecho penal puede describirse como \u201cpopulismo punitivo\u201d (L\u00f3pez y \u00c1vila, 2022).<\/p>\n<p>Los llamados de los gobiernos a los militares para captar una parte de su popularidad y volver a ganar cierta legitimidad no es solo una estrategia oportunista de una clase pol\u00edtica carente de credibilidad. Tambi\u00e9n refleja el hecho de que los problemas pol\u00edticos se identifican y tratan cada vez m\u00e1s como problemas de seguridad. Este proceso, denominado \u201csecuritizaci\u00f3n\u201d (ENAAT, Rosa Luxemburg Stiftung, 2021), consiste en privilegiar lo militar sobre lo pol\u00edtico en el an\u00e1lisis y la acci\u00f3n, ocultando los problemas sociales bajo un paradigma (socialmente construido) de inseguridad. Si bien esta din\u00e1mica corresponde a la ola global de la derecha antiliberal y reaccionaria, no se limita a ella, como demuestra el caso de M\u00e9xico, donde un presidente de centroizquierda hizo un amplio uso de las fuerzas armadas (Coste, 2024).<\/p>\n<h3 class=\"spip\">Orden, Estado e instrumentalizaci\u00f3n<\/h3>\n<p>La mirada neocolonial tiende, por un lado, a conceder una especie de \u201cderecho a la guerra\u201d a ciertos Estados (del Norte) y a validar sus pretensiones de llevar a cabo acciones \u201cquir\u00fargicas\u201d, \u201cmorales\u201d, en resumen, \u201ccivilizadas\u201d y, por otro lado, a decretar impl\u00edcita o expl\u00edcitamente que hay regiones y pueblos violentos por naturaleza, condenados as\u00ed a una violencia ca\u00f3tica y sin salida. En contraste con esta visi\u00f3n, la contribuci\u00f3n de Terefe y Tesfaye en este <i>Alternatives Sud<\/i> muestran c\u00f3mo complejos factores sociohist\u00f3ricos-movimientos secesionistas, atentados terroristas, recursos naturales, potencias depredadoras, intervenciones armadas internacionales- se entrecruzan para explicar por qu\u00e9 el Cuerno de \u00c1frica lleva d\u00e9cadas enfrentando una serie de conflictos violentos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se\u00f1alan la explotaci\u00f3n de las tensiones y la inestabilidad en la regi\u00f3n por parte de potencias mundiales y regionales (Egipto, Arabia Saud\u00ed, Ir\u00e1n, Turqu\u00eda, los Estados del Golfo) con el fin de promover sus propios intereses. Estos Estados, inmersos en una \u201ccarrera por las bases militares\u201d, tienden a reproducir las relaciones de dominaci\u00f3n heredadas del colonialismo, reforzando reg\u00edmenes autoritarios clientelares que alimentan conflictos civiles armados en detrimento de las aspiraciones populares.<\/p>\n<p>En su art\u00edculo sobre el actual conflicto armado en la regi\u00f3n de Arakan, en Myanmar, Naing Lin aborda otro tipo de instrumentalizaci\u00f3n: las tensiones \u00e9tnicas. La movilizaci\u00f3n de grupos rohingya por parte de la junta militar pretende debilitar y dividir la resistencia armada, al tiempo que alimenta las atrocidades racistas. Azadeh Moaveni ofrece un brillante an\u00e1lisis de otro ejemplo basado en el conflicto palestino-israel\u00ed: el uso de la violencia sexual para justificar la continuaci\u00f3n de la guerra.<\/p>\n<p>La militarizaci\u00f3n est\u00e1 impregnada de la ret\u00f3rica machista y viril de los \u201chombres fuertes\u201d, de \u201cmano dura\u201d, en un escenario en el que las mujeres est\u00e1n ausentes. Sin embargo, las mujeres est\u00e1n en el centro de la guerra porque se han convertido en un trofeo, un objetivo y uno de los principales asuntos a considerar. La violaci\u00f3n se concibe como un arma de guerra, pero tambi\u00e9n, lo que es m\u00e1s cruel, como una forma de hacer la guerra. El trabajo de Rita Segato (2021) sobre el feminicidio y las guerras contra las mujeres ilumina la actitud de las bandas armadas en M\u00e9xico y Hait\u00ed, imbuidas de una \u201cmasculinidad depredadora\u201d, que luchan por conquistar territorios. Estas conquistas implican la apropiaci\u00f3n violenta del cuerpo de las mujeres.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n resulta esclarecedora la tesis de Segato, que sostiene que los feminicidios no son el resultado de la impunidad, sino que funcionan m\u00e1s bien como productores y reproductores de dicha impunidad. De este modo, pone de relieve la connivencia entre el Estado y los actores del crimen, obligando a reconsiderar los procesos de negociaci\u00f3n y resoluci\u00f3n de conflictos. Existe un gran riesgo de sacrificar la justicia, por no hablar de la reparaci\u00f3n, en nombre de la <i>realpolitik<\/i>, lo que atrapa a las sociedades en un c\u00edrculo vicioso de violencias e impunidad.<\/p>\n<p>Varios art\u00edculos de este n\u00famero de <i>Alternatives Sud<\/i> nos invitan a pensar la militarizaci\u00f3n en la intersecci\u00f3n de una red de actores y relaciones sociales que trascienden la esfera estatal sin limitarse a ella. Los militares no llenan tanto un vac\u00edo en el Estado como manifiestan su presencia bajo una forma espec\u00edfica: la coerci\u00f3n estatal. Hay que elegir entre dos formas de acci\u00f3n p\u00fablica: la fuerza armada o los servicios sociales. La militarizaci\u00f3n, por tanto, no es tanto una retirada del gobierno del ej\u00e9rcito como una revisi\u00f3n de la distribuci\u00f3n de poderes y una reconfiguraci\u00f3n del poder p\u00fablico.<\/p>\n<p>En una situaci\u00f3n de crisis que se percibe o se presenta como fuera de control, se recurre a los militares (o \u00e9stos intervienen directamente) precisamente para recuperar el control y restablecer el orden. Del mismo modo, cuando la soberan\u00eda nacional -de la que las fuerzas armadas son garantes- se ve socavada por una amenaza (a veces imaginaria) que siempre se describe como \u201cexterna\u201d a la sociedad y a la naci\u00f3n -ataques imperialistas, grupos terroristas, organizaciones subversivas, bandas, narcotraficantes-, se facilita la entrada de las fuerzas armadas en la arena pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Sin embargo, el orden es tanto una fantas\u00eda como un instrumento de poder. Permite delimitar el espacio p\u00fablico, reforzar el control social y adoptar medidas extraordinarias, todo ello limitando los mecanismos de control. El desorden justifica la militarizaci\u00f3n, que a su vez define el orden, lo que es y lo que debe ser. Y los medios para conseguirlo. As\u00ed, la atribuci\u00f3n de funciones policiales a los militares va unida a la militarizaci\u00f3n de la polic\u00eda (\u00bftanto en el Sur como en el Norte?), mientras que el estado de excepci\u00f3n o de emergencia tiende a prolongarse, reproducirse y autolegitimarse, como demuestra el caso de El Salvador.<\/p>\n<h3 class=\"spip\">Resistencia<\/h3>\n<p>Refiri\u00e9ndose a Alemania durante y despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, George Mosse propuso el concepto de \u201cbrutalizaci\u00f3n\u201d para explicar la trivializaci\u00f3n e interiorizaci\u00f3n de la violencia y su papel como catalizador del resurgimiento nacionalista y totalitario. \u00bfPuede este concepto, sobre el que no existe consenso entre los historiadores\u00b7as, ser \u00fatil para analizar las sociedades del Sur que se enfrentaron a largas oleadas de violencia? \u00bfPodr\u00eda la militarizaci\u00f3n ser una forma renovada de despertar nacionalista y el uso de las fuerzas armadas un signo de \u201cbrutalizaci\u00f3n\u201d aceptada e institucionalizada? En cualquier caso, la exposici\u00f3n a la violencia tiende a normalizarla.<\/p>\n<p>La guerra no es ni una fatalidad ni un accidente que ocurrir\u00eda en un cielo sereno. Es, m\u00e1s a menudo, un medio para que los actores tomen o conserven el poder, acaparen recursos y repriman los movimientos sociales. La despolitizaci\u00f3n y la esencializaci\u00f3n de los conflictos armados ocultan las causas y las responsabilidades, as\u00ed como las resistencias a estas guerras. Y complican o hipotecan a\u00fan m\u00e1s la salida de la crisis.<\/p>\n<p>Es ilusorio creer que los medios militares pueden resolver problemas que casi siempre tienen un origen socioecon\u00f3mico, hist\u00f3rico y pol\u00edtico. Pero es igualmente ilusorio pensar que un acuerdo entre las partes de un conflicto basta por s\u00ed solo para alcanzar la paz. Por ejemplo, la violencia que divide actualmente a Sud\u00e1n es una guerra contra la poblaci\u00f3n librada por dos grupos no representativos que no tienen otro proyecto nacional que el acaparamiento de los recursos y el poder, y la explotaci\u00f3n del pueblo sudan\u00e9s. Una interpretaci\u00f3n distorsionada de los conflictos conduce a mecanismos err\u00f3neos para prevenirlos y resolverlos.<\/p>\n<p>En este <i>Alternatives Sud<\/i>, Rim Mugahed describe las expectativas contradictorias y poco realistas de las activistas yemen\u00edes y las din\u00e1micas nacionales e internacionales que se entrecruzan y que han llevado a su exclusi\u00f3n de la mesa de negociaciones, a pesar de la Resoluci\u00f3n 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU (adoptada en 2000), que reconoce el papel central de las mujeres y exige que las distintas partes en conflicto fomenten su participaci\u00f3n en las negociaciones y en la reconstrucci\u00f3n posterior al conflicto. Por desgracia, en Yemen, como en otros lugares, el modelo liberal de paz que sigue siendo dominante tiende a reducir las negociaciones a un acuerdo entre las \u00e9lites locales enfrentadas, ignorando la violencia estructural que perpetran y garantiz\u00e1ndoles la impunidad. Por no mencionar que, en muchos casos, no tienen ning\u00fan inter\u00e9s en poner fin al conflicto (Mansour, Eaton y Khatib, 2023).<\/p>\n<p>Combatir la guerra significa, ante todo, nombrar las din\u00e1micas, las causas y los responsables, despojar a la violencia de su naturalizaci\u00f3n y a la militarizaci\u00f3n de su narrativa funcional. Exponer y denunciar los gastos y beneficios considerables del complejo militar-industrial mundial, del que el Pent\u00e1gono es uno de los principales centros. Volver a situar la cuesti\u00f3n de la igualdad y el poder en el centro del debate y reflexionar sobre cualquier salida a la crisis con y desde las organizaciones sociales en general y las organizaciones de mujeres en particular que est\u00e1n en primera l\u00ednea. Bajo una estrategia de militarizaci\u00f3n, los objetivos son los narcotraficantes, las bandas, las guerrillas, etc. &#8211; Bajo una estrategia de militarizaci\u00f3n, los objetivos -narcotraficantes, pandillas, guerrillas, etc.\u2013 tienden a volverse permeables y permutables, de manera que muy r\u00e1pidamente incluyen a los movimientos sociales, a las ONG de derechos humanos, a los periodistas, etc., a todos aquellos que se niegan a conformar su cr\u00edtica y sus acciones a la l\u00f3gica b\u00e9lica del poder.<\/p>\n<p>Quienes son ingenuos\u00b7as o complacientes, quienes s\u00f3lo los ven como \u201caberraciones\u201d o \u201cexcesos\u201d que se apresuran a disculpar, se condenan a ser incomprendidos y a sucumbir a la disciplina autoritaria y a la tolerancia de la violencia estatal que el populismo punitivo prepara y sostiene. Por el contrario, necesitamos repolitizar la cuesti\u00f3n de la seguridad, el conflicto y la paz, liberar la acci\u00f3n de una perspectiva puramente estadoc\u00e9ntrica, dotarnos de los medios pol\u00edticos no para continuar la guerra, sino para detenerla.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<h3 class=\"spip\">Bibliographie:<\/h3>\n<ul class=\"spip\">\n<li>Bilmes L. (2021), \u00ab Where did the tn spent on Afghanistan and Iraq go? Here\u2019s where \u00bb, <i>The Guardian<\/i>, 11 septembre, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2021\/sep\/11\/us-afghanistan-iraq-defense-spending\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2021\/sep\/11\/us-afghanistan-iraq-defense-spending<\/a>.<\/li>\n<li>Coste J. (2024), \u00ab Militarizaci\u00f3n: la herencia maldita de L\u00f3pez Obrador \u00bb, <i>Presente<\/i>, 15 avril, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/revistapresente.com\/presente\/militarizacion-la-herencia-maldita-de-lopez-obrador\/\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/revistapresente.com\/presente\/militarizacion-la-herencia-maldita-de-lopez-obrador\/<\/a>.<\/li>\n<li>ENAAT, Rosa Luxembourg Stiftung (2021), <i>Une Union militaris\u00e9e. Comprendre et affronter la militarisation de l\u2019Union europ\u00e9enne<\/i>, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/rosalux.eu\/en\/2021\/import-1981\/\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/rosalux.eu\/en\/2021\/import-1981\/<\/a>.<\/li>\n<li>Global Witness (2024), <i>Voces silenciadas<\/i>, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.globalwitness.org\/es\/missing-voices-es\/\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/www.globalwitness.org\/es\/missing-voices-es\/<\/a>.<\/li>\n<li>IEP (2024), <i>Global Peace Index 2024<\/i>, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.economicsandpeace.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/GPI-2024-web.pdf\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/www.economicsandpeace.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/GPI-2024-web.pdf<\/a>.<\/li>\n<li>Indepaz (2024), <i>Observatorio de Derechos Humanos y Conflictividades<\/i>, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/indepaz.org.co\/category\/observatorio-de-conflictos-y-posacuerdos\/\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/indepaz.org.co\/category\/observatorio-de-conflictos-y-posacuerdos\/<\/a>.<\/li>\n<li>Jeune Afrique (2024), \u00ab Trois jeunes Africains sur cinq veulent \u00e9migrer : le sondage qui devrait inqui\u00e9ter les pr\u00e9sidents africains \u00bb, <i>Jeune Afrique<\/i>, 14 septembre 2024, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.jeuneafrique.com\/1609053\/politique\/trois-jeunes-africains-sur-cinq-veulent-emigrer-le-sondage-qui-devrait-inquieter-les-presidents-africains\/\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/www.jeuneafrique.com\/1609053\/politique\/trois-jeunes-africains-sur-cinq-veulent-emigrer-le-sondage-qui-devrait-inquieter-les-presidents-africains\/<\/a>.<\/li>\n<li>Llorente (2023), <i>Ley de Orden P\u00fablico. Intervenci\u00f3n en audiencia ante la Corte Constitucional<\/i>, 22 ao\u00fbt, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/storage.ideaspaz.org\/documents\/fip_intervencionmvll_final01.pdf\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/storage.ideaspaz.org\/documents\/fip_intervencionmvll_final01.pdf<\/a>.<\/li>\n<li>L\u00f3pez C. et Avila R. (2022), \u00ab Populismo punitivo: manifestaci\u00f3n pol\u00edtica vs. Derecho penal. La cadena perpetua en Colombia \u00bb, <i>Revista de Derecho<\/i>, juillet-d\u00e9cembre, <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.scielo.org.co\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-86972022000200218\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">http:\/\/www.scielo.org.co\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-86972022000200218<\/a>.<\/li>\n<li>Mansour R., Eaton T. et Khatib L. (2023), <i>Rethinking political settlements in the Middle East and North Africa. How trading accountability for stability benefits elites and fails populations<\/i>, Chatam House, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.chathamhouse.org\/2023\/09\/rethinking-political-settlements-middle-east-and-north-africa\/05-addressing-structural\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/www.chathamhouse.org\/2023\/09\/rethinking-political-settlements-middle-east-and-north-africa\/05-addressing-structural<\/a>.<\/li>\n<li>Muhtadi B. (2022), <i>The indonesian military enjoys strong public trust and support. Reasons and Implications, Trends in Southeast Asia<\/i>, ISEAS Publishing, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.iseas.edu.sg\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/TRS19_22.pdf\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/www.iseas.edu.sg\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/TRS19_22.pdf<\/a>.<\/li>\n<li>ONU (2020), <i>Conflit et violence : une \u00e8re nouvelle<\/i>, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.un.org\/fr\/un75\/new-era-conflict-and-violence\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/www.un.org\/fr\/un75\/new-era-conflict-and-violence<\/a>.<\/li>\n<li>Segato R. (2021), <i>L\u2019\u00e9criture sur le corps des femmes assassin\u00e9es de Ciudad Juarez<\/i>, Paris, Payot.<\/li>\n<li>SPIRI (2024), <i>Spiri fact sheet. Trends in international arms transfers<\/i>, 2023, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.sipri.org\/publications\/2024\/sipri-fact-sheets\/trends-international-arms-transfers-2023\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/www.sipri.org\/publications\/2024\/sipri-fact-sheets\/trends-international-arms-transfers-2023<\/a>.<\/li>\n<li>Thomas F. (2024a), \u00ab <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.cetri.be\/Geopolitique-du-commerce-des-armes\" >G\u00e9opolitique du commerce des armes<\/a> \u00bb, CETRI.<\/li>\n<li>Thomas F. (2024b), \u00ab <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.cetri.be\/Le-stade-Bukele-du-spectacle\" >Le stade Bukele du spectacle<\/a> \u00bb, CETRI.<\/li>\n<li>Transparency International (2022), <i>Hidden costs: US private military and security companies and the risks of corruption and conflict<\/i>, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/ti-defence.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Hidden_Costs_US_Private_Military_and_Security_Companies_PMSCs_v9-web_141022.pdf\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/ti-defence.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Hidden_Costs_US_Private_Military_and_Security_Companies_PMSCs_v9-web_141022.pdf<\/a>.<\/li>\n<li>Verdes-Montenegro F. (2021), <i>Del golpe de estado al golpe visual en Am\u00e9rica latina? Remilitarizaci\u00f3n, khakiwashing y la vuelta de los militares a escena<\/i>, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.fundacioncarolina.es\/francisco-verdes-montenegro-investigador-de-fundacion-carolina-escribe-sobre-remilitarizacion-y-khakiwashing-en-la-region-latinoamericana\/\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/www.fundacioncarolina.es\/francisco-verdes-montenegro-investigador-de-fundacion-carolina-escribe-sobre-remilitarizacion-y-khakiwashing-en-la-region-latinoamericana\/<\/a>.<\/li>\n<li>Wolf S. (2024), \u00ab El Salvador\u2019s State of Exception: A Piece in Nayib Bukele\u2019s Political Project \u00bb, <i>Lasa Forum<\/i>, 54, 4, <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/forum.lasaweb.org\/files\/vol54-issue4\/dossier-5.pdf\" class=\"spip_url spip_out auto\"  rel=\"nofollow external\">https:\/\/forum.lasaweb.org\/files\/vol54-issue4\/dossier-5.pdf<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p class=\"western\"><span lang=\"fr-FR\">__________________________________________________<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000080;\"><a href=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Fr\u00e9d\u00e9ric-Thomas-e1519983453397.jpg\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-107054\" src=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Fr\u00e9d\u00e9ric-Thomas-e1519983453397.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"72\" \/><\/a><\/span><\/span> <span style=\"color: #000080;\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.cetri.be\/_Frederic-Thomas_\" ><span style=\"color: #0000ff;\"><span style=\"font-size: large;\"><span lang=\"fr-FR\"><i>Fr\u00e9d\u00e9ric Thomas<\/i><\/span><\/span><\/span><\/a><\/span><span style=\"font-size: large;\"><span lang=\"fr-FR\"><i> &#8211; <\/i><\/span><\/span><em><span style=\"font-size: large;\"><span lang=\"fr-FR\">Doctor en ciencias pol\u00edticas, becario investigador del CETRI.<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"western\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.cetri.be\/Guerras-militarizacion-y?lang=en\" >Go to Original \u2013 cetri.be<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3 Enero 2025- Debemos replantearnos las cuestiones de la violencia y la seguridad. 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