{"id":28580,"date":"2013-05-13T12:00:24","date_gmt":"2013-05-13T11:00:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.transcend.org\/tms\/?p=28580"},"modified":"2015-05-06T12:53:07","modified_gmt":"2015-05-06T11:53:07","slug":"castellano-acoso-escolar-maltrato-entre-iguales-bulling","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/2013\/05\/castellano-acoso-escolar-maltrato-entre-iguales-bulling\/","title":{"rendered":"(Castellano) Acoso Escolar, Maltrato entre Iguales, Bulling"},"content":{"rendered":"<p>Con cierta frecuencia saltan a los medios de comunicaci\u00f3n casos calificados, con mayor o menor acierto, como de acoso escolar que producen alarma entre la comunidad educativa y en la ciudadan\u00eda. Incluso, en ocasiones, contribuyen a dar una imagen distorsionada de lo que ocurre en los centros de ense\u00f1anza. Debemos reiterar que en el contexto general de la cantidad de alumnos y alumnas que acuden a los colegios e institutos, el n\u00famero de casos detectados de acoso son m\u00ednimos, aspecto que no consuela, obviamente, a un padre o a una madre afectada. Mucho menos a la v\u00edctima. Tampoco al profesorado.<\/p>\n<p>En la publicitaci\u00f3n m\u00e1xima de \u201csucesos\u201d e \u201cincidentes\u201d escolares, calificados, todos ellos, como de \u201cacoso\u201d existen muchos intereses. Cuando se refieren a centros p\u00fablicos e ignoran lo que acontece en los privados, resultan evidentes y no merecen mayor comentario. El inter\u00e9s comercial de algunos medios, hipnotizados por el amarillismo y por hacer caja, tambi\u00e9n est\u00e1 bastante claro. La culpabilizaci\u00f3n del profesorado, calificado de incapaz para abordar esta problem\u00e1tica, tampoco es nueva. Menos claros son otros intereses como, por ejemplo, darle un papel principal a la polic\u00eda nacional o a la guardia civil a la hora de informar o formar al alumnado sobre el acoso, el ciberbulling, o sobre los usos, abusos y peligros de las redes sociales&#8230;, una moda que viene extendi\u00e9ndose como s\u00ed fuera algo espont\u00e1neo y natural. Parece que, para algunos, no exista saber y fuentes rigurosas en el \u00e1mbito civil, acad\u00e9mico o no gubernamental para tratar estos asuntos en un centro de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Hablamos menos de otros intereses poderosos, por ejemplo, de los farmac\u00e9uticos y cl\u00ednicos que, de una manera creciente, tratan al alumnado con f\u00e1rmacos diversos para s\u00edndromes calificados incluso de \u201cartificiales\u201d por muchos expertos, entre ellos, el de hiperactividad. O los de las cl\u00ednicas, gabinetes psicol\u00f3gicos o psiqui\u00e1tricos que vienen proliferando para tratar, desde esa perspectiva, la conflictividad en las aulas. Por lo contrario, de otros factores como la crisis, la pobreza, la exclusi\u00f3n, la marginalidad, la desestructuraci\u00f3n familiar o de las violencias en el \u00e1mbito dom\u00e9stico, y como influyen en el alumnado y en la convivencia escolar, casi que nada. Como tampoco de los recortes en educaci\u00f3n y sobre c\u00f3mo contribuyen al deterioro de la convivencia escolar como consecuencia de la reducci\u00f3n dr\u00e1stica de profesorado, del aumento progresivo de las ratios y la masificaci\u00f3n, de los macrocentros escolares, la supresi\u00f3n de ayudas a la diversidad, servicios complementarios, orientaci\u00f3n, tutor\u00eda, diversificaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n curricular, apoyos&#8230;<\/p>\n<p>Del trabajo ingente y callado, poco reconocido, que hacen los centros educativos, su profesorado, para abordar los conflictos, cada d\u00eda, todos los d\u00edas, de mediaci\u00f3n, a pesar del maltrato que reciben de las administraciones y de los gobiernos, del saqueo en sus salarios y extras, condiciones laborales, de esto, tampoco se habla lo suficiente.<\/p>\n<p>Convivir es compartir vivencias juntos. Y la soluci\u00f3n a los problemas de convivencia en un centro escolar no pueden ser, en ning\u00fan caso, retirar al alumnado agredido de su aula, cambiarlo de centro, o intentar protegerlo y aislarlo en su casa. Estas son falsas soluciones que, a veces, proponemos, como padres, como profesores, como administraci\u00f3n, con toda la buena voluntad, pero equivocadamente.<\/p>\n<p>Para abordar los casos de maltrato entre iguales, vulgarmente conocidos como acoso o con su t\u00e9rmino en ingl\u00e9s \u201cbulling\u201d, lo primero que debemos fomentar en un centro educativo que tiene menores a su cargo es la prevenci\u00f3n, es decir, de acuerdo con un Plan Integral de Mejora de la Convivencia Escolar de referencia, activar y desarrollar los Planes de Convivencia en los propios centros, con protocolos claros de detecci\u00f3n precoz y de intervenci\u00f3n en su caso, en los que la Tutor\u00eda tiene, l\u00f3gicamente, un papel relevante, y con Equipos de Mediaci\u00f3n y Tratamiento de Conflictos donde colaboren y participen no s\u00f3lo el profesorado sino -y sobre todo- el alumnado y tambi\u00e9n, s\u00ed es posible, los padres y las madres, con una direcci\u00f3n comprometida y din\u00e1mica.<\/p>\n<p>La mejora de la convivencia escolar no puede ser un objetivo educativo solo cuando aparecen casos o indicios de acoso o maltrato. Tenemos que promoverla de manera sistem\u00e1tica, permanente, en el aula y en el centro, en el patio de recreo y en los corredores, en la cafeter\u00eda, siempre y en todo lugar, en casa y en las familias. No es posible abordar la prevenci\u00f3n del maltrato entre iguales sin la participaci\u00f3n activa de las familias y, como sabemos, en muchos casos, este factor clave de la cadena colaborativa contra el acoso, no existe o es muy endeble. No est\u00e1 dem\u00e1s recordar aqu\u00ed que las violencias, los maltratos, donde m\u00e1s se producen son, precisamente, en el \u00e1mbito familiar. En la escuela, en muchas ocasiones, se reproducen comportamientos vividos y aprendidos en casa. Claro que, a veces, tambi\u00e9n falla el centro, y el profesorado, como no, por razones diversas, entre las que destacamos las carencias formativas espec\u00edficas de los docentes en resoluci\u00f3n y tratamiento de conflictos en las aulas.<\/p>\n<p>Otro aspecto muy relevante tiene que ver con la detecci\u00f3n y el diagn\u00f3stico. Con frecuencia calificamos de \u201cacoso escolar\u201d comportamientos y conductas que no lo son. La confusi\u00f3n sobre esto tiene consecuencias. S\u00ed diagnosticamos mal, los remedios y medidas que promovamos pueden no ser las m\u00e1s id\u00f3neas. En muchas ocasiones llamamos acoso a conductas disruptivas en el aula, actos de indisciplina, una pelea, un calent\u00f3n&#8230;, cuando s\u00ed algo caracteriza y distingue al maltrato es, precisamente, su sistematicidad y permanencia en el tiempo. Ver, descubrir, desvelar la reiteraci\u00f3n, la segregaci\u00f3n, la persecuci\u00f3n, temporalmente dilatada, de un agresor sobre una v\u00edctima, resulta imprescindible para identificar correctamente el bulling. Lo que no significa, por supuesto, que dejemos de penalizar y corregir aquellas conductas o comportamientos no sistem\u00e1ticos citados.<\/p>\n<p>En el acoso siempre existe lo que conocemos c\u00f3mo \u201ctri\u00e1ngulo del maltrato\u201d, el que forman el agresor, la v\u00edctima y los espectadores. Los tres v\u00e9rtices de este tri\u00e1ngulo est\u00e1n integrados por alumnos y alumnas, que son menores y que conviven en un centro escolar. En consecuencia, los tres necesitan tratamiento educativo. En primer t\u00e9rmino, la v\u00edctima, a la que debemos, antes que nada, protecci\u00f3n, ayuda, apoyo psicol\u00f3gico y seguridad. El agresor ser\u00eda el v\u00e9rtice a separar en su caso, nunca la v\u00edctima, porque la impunidad siempre es la mejor manera de que el acoso contin\u00fae y se reproduzca en el centro. Por \u00faltimo, los espectadores, el tercer v\u00e9rtice del tri\u00e1ngulo del maltrato, que pueden ser activos, los que animan, azuzan y protegen al agresor; o pasivos, los que simplemente aceptan aquella conducta violenta, callan o miran para otro lado, por miedo o por complicidad. En cualquiera caso, como dijimos, los tres v\u00e9rtices de este tri\u00e1ngulo del maltrato necesitan intervenci\u00f3n, ayuda y tratamiento educativo. El agresor y los espectadores, adem\u00e1s, tienen que reparar el da\u00f1o causado, proporcionalmente.<\/p>\n<p>Los conflictos, en los grupos humanos, en los colegios e institutos, existen, existieron y seguir\u00e1n existiendo, porque somos seres libres, con ilusiones, deseos, aspiraciones, intereses&#8230; distintos, a veces contradictorios. Por ah\u00ed empiezan los conflictos.\u00a0 De lo que se trata es de prevenirlos, de aprender y manejar t\u00e9cnicas de resoluci\u00f3n pac\u00edfica, dotar al alumnado, al profesorado, a los padres y las madres, de recursos para abordarlos con garant\u00edas. La conflictividad en las aulas no podemos verla como una desgracia, como un mal con el que tenemos que convivir resignadamente. Todo lo contrario. Como educadores, como educadoras, tenemos que afrontar la conflictividad como un desaf\u00edo, como un reto, incluso como una manera de crecer autonomamente, de cambiar las cosas en positivo. Para eso necesitamos t\u00e9cnicas, metodolog\u00edas, recursos, experiencias, formaci\u00f3n espec\u00edfica, porque no llega con la buena voluntad.<\/p>\n<p>Siempre reitero que dedicamos muchas horas, d\u00edas, meses, a\u00f1os, a\u00a0 ense\u00f1arle al alumnado a resolver complejos problemas matem\u00e1ticos, f\u00edsicos, qu\u00edmicos&#8230; pero muy pocos minutos a ense\u00f1arles a resolver sus propios problemas, los de relaci\u00f3n entre iguales, aquellos que encontrar\u00e1n, con mayor frecuencia, en sus vidas. Y para esto, la educaci\u00f3n afectivo emocional resulta imprescindible, en casa y en la escuela. Son los afectos y los sentimientos, los mejores ant\u00eddotos contra las violencias. Y los cambios curriculares y metodol\u00f3gicos, el curr\u00edculo de la nonviolencia y el trabajo cooperativo, para desaprender las violencias.<\/p>\n<p>Finalmente no quisiera dejar de mencionar que la responsabilidad \u00faltima de la pol\u00edtica de recortes, de la falta de formaci\u00f3n id\u00f3nea, de la demolici\u00f3n de las estructuras formativas creadas en los \u00faltimos a\u00f1os, del no conocimiento generalizado de las experiencias y buenas practicas que existen en Galicia y en el Estado, que las hay, del olvido y ocultaci\u00f3n del Plan Integral de Mejora de la Convivencia Escolar de Galicia, de la voladura controlada del Observatorio Gallego de la Convivencia Escolar, o de la desprotecci\u00f3n que siente el profesorado, corresponde, estoy cansado de decirlo, a la Conseller\u00eda de Educaci\u00f3n y Ordenaci\u00f3n Universitaria, quien tiene las competencias plenas y los instrumentos en materia educativa, as\u00ed como el m\u00e1ximo deber de dar soluciones pol\u00edticas a los problemas de convivencia. Y la crisis, en este caso, no puede ser -tambi\u00e9n- una excusa para declinar estas responsabilidades. Las familias, el profesorado, los centros educativos, tienen las suyas. Son las directas, la primera l\u00ednea contra los problemas de convivencia, y lo hacen como mejor pueden, razonablemente bien, dadas las circunstancias. Las autoridades educativas, por lo contrario, ahora y en este asunto, recortan, ocultan, ignoran, improvisan y, en muchas ocasiones, dan palos de ciego que hacen mucho da\u00f1o.<\/p>\n<p>________________________<\/p>\n<p><em>Manuel Dios Diz preside el SEMINARIO GALLEGO DE EDUCACION PARA LA PAZ y forma parte del Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar en el cupo de personalidades de reconocido prestigio.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre reitero que dedicamos muchas horas, d\u00edas, meses, a\u00f1os, a  ense\u00f1arle al alumnado a resolver complejos problemas matem\u00e1ticos, f\u00edsicos, qu\u00edmicos&#8230; pero muy pocos minutos a ense\u00f1arles a resolver sus propios problemas, los de relaci\u00f3n entre iguales, aquellos que encontrar\u00e1n, con mayor frecuencia, en sus vidas. 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