{"id":3107,"date":"2009-11-15T00:00:00","date_gmt":"2009-11-15T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/wordpress\/2009\/11\/spanish-honduras-el-imperio-contraataca\/"},"modified":"2009-11-15T00:00:00","modified_gmt":"2009-11-15T00:00:00","slug":"spanish-honduras-el-imperio-contraataca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/2009\/11\/spanish-honduras-el-imperio-contraataca\/","title":{"rendered":"(SPANISH)  HONDURAS: EL IMPERIO CONTRAATACA"},"content":{"rendered":"<p><em>Esta resoluci&oacute;n de la crisis tiene un significado que excede con creces la pol&iacute;tica hondure&ntilde;a: marca el inicio de una nueva etapa, por cierto que involutiva, en la cual Estados Unidos retoma su tradicional pol&iacute;tica de apoyo a los golpes militares y a los reg&iacute;menes autoritarios afines con los intereses imperiales y ratifica el car&aacute;cter hip&oacute;crita y vac&iacute;o de la ret&oacute;rica democr&aacute;tica permanentemente enunciada por Washington.<br \/><\/em><br \/>La crisis hondure&ntilde;a finalmente se resolvi&oacute; &quot;por el lado malo&quot;: la consolidaci&oacute;n del r&eacute;gimen golpista y la institucionalizaci&oacute;n de las ileg&iacute;timas elecciones que tendr&aacute;n lugar el pr&oacute;ximo 29 de Noviembre. Ya la Casa Blanca ha declarado que los resultados del comicio ser&aacute;n admitidos como v&aacute;lidos logr&aacute;ndose as&iacute; la normalizaci&oacute;n de la vida democr&aacute;tica y poniendo fin al &quot;interinato&quot; de Micheletti, eufemismo con el que desde un principio Washington caracteriz&oacute; al golpe de Estado de la oligarqu&iacute;a hondure&ntilde;a. <\/p>\n<p>De este modo las groseras violaciones a los derechos humanos y los atropellos a las libertades democr&aacute;ticas que signaron toda la campa&ntilde;a electoral ser&aacute;n condenados al olvido. Este penoso desenlace hab&iacute;a sido anticipado por diversos representantes de la derecha republicana, que impuso como una de sus condiciones para ratificar la designaci&oacute;n de Arturo Valenzuela como Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Interamericanos el pleno reconocimiento de unas elecciones que por sus insanables anomal&iacute;as deber&iacute;an ser declaradas nulas de nulidad absoluta. <\/p>\n<p>Tal como lo reportara P&aacute;gina\/12 en su edici&oacute;n del 7 de Noviembre, el senador republicano por Carolina del Sur, Jim DeMint, retir&oacute; su veto a la candidatura de Valenzuela porque, seg&uacute;n se encarg&oacute; de comunicar a los medios, &quot;la secretaria de Estado Hillary Clinton y el subsecretario, Thomas Shannon, me han garantizado que Estados Unidos reconocer&aacute; el resultado de las elecciones hondure&ntilde;as, haya sido restituido o no Manuel Zelaya&quot;. <\/p>\n<p>Esta resoluci&oacute;n de la crisis tiene un significado que excede con creces la pol&iacute;tica hondure&ntilde;a: marca el inicio de una nueva etapa, por cierto que involutiva, en la cual Estados Unidos retoma su tradicional pol&iacute;tica de apoyo a los golpes militares y a los reg&iacute;menes autoritarios afines con los intereses imperiales y ratifica el car&aacute;cter hip&oacute;crita y vac&iacute;o de la ret&oacute;rica democr&aacute;tica permanentemente enunciada por Washington. Conviene aprender la lecci&oacute;n: de ahora en m&aacute;s, democr&aacute;tico vuelve a ser todo r&eacute;gimen que se somete incondicionalmente a los designios norteamericanos; autoritario, populista o desp&oacute;tico ser&aacute; aquel que defienda su independencia y autodeterminaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Uribe y Calder&oacute;n son dem&oacute;cratas, no importa si el primero viola flagrantemente los derechos humanos, mantiene estrechas relaciones con los narcos y los paramilitares y sabotea sin cesar los posibles acuerdos de paz y el canje humanitario que necesita Colombia para lograr su pacificaci&oacute;n; o que el segundo despida de la noche a la ma&ntilde;ana a 46.000 trabajadores de la Compa&ntilde;&iacute;a de Luz y Fuerza del Centro y promueva una demencial militarizaci&oacute;n de la vida pol&iacute;tica mexicana. <\/p>\n<p>Ch&aacute;vez, Correa y Morales, en cambio, son populistas y autoritarios, peligrosos para sus vecinos, porque promueven diversas reformas sociales y siembran las semillas de la discordia en sus respectivos pa&iacute;ses. Aqu&iacute; aparece una vez m&aacute;s la vetusta y falsa teor&iacute;a conservadora que concibe a la lucha de clases no como producto de las contradicciones sociales inherentes al capitalismo, sino como la obra de un agente perverso que, dotado de inmensos poderes, introduce el virus del odio y el conflicto en sociedades que antes de su nefasta aparici&oacute;n sobresal&iacute;an por la armon&iacute;a de sus relaciones sociales. <\/p>\n<p>Ante esta penosa retrogresi&oacute;n de la pol&iacute;tica exterior norteamericana son muchos los analistas y estudiosos de la realidad internacional que plantean la tesis de que la victoria de los golpistas hondure&ntilde;os expresa la declinaci&oacute;n de la hegemon&iacute;a norteamericana. A partir de esta constataci&oacute;n se termina por inocentizar a Barack Obama porque, supuestamente, pese a sus esfuerzos no pudo encaminar la crisis en Honduras hacia una resoluci&oacute;n compatible con la institucionalidad democr&aacute;tica. &iquest;Hasta que punto es sustentable esta interpretaci&oacute;n? <\/p>\n<p>Hay dos cuestiones que deben ser examinadas: por un lado, la progresiva p&eacute;rdida de capacidad hegem&oacute;nica de Estados Unidos en la regi&oacute;n. Por el otro, las iniciativas concretas tomadas por la Casa Blanca en el marco de la crisis hondure&ntilde;a. En relaci&oacute;n con la primera, es preciso reconocer que si bien la superpotencia se enfrenta a una disminuci&oacute;n de su capacidad de dominaci&oacute;n y control sobre el sistema internacional, as&iacute; como su gravitaci&oacute;n econ&oacute;mica global, no es menos cierto que esta tendencia no se traslada linealmente a Am&eacute;rica Latina y el Caribe. <\/p>\n<p>No ser&iacute;a temeraria, sino mucho m&aacute;s pr&oacute;xima a la verdad la hip&oacute;tesis que dijera que ante una declinaci&oacute;n relativa del imperio en la arena mundial aqu&eacute;l se aferra con m&aacute;s fuerza a lo que sus estrategas militares y diplom&aacute;ticos consideran su patio trasero y su incuestionable entorno de seguridad territorial. No por nada esta regi&oacute;n del mundo fue la destinataria de la primera concepci&oacute;n que la joven rep&uacute;blica norteamericana elabor&oacute; en materia de pol&iacute;tica exterior: la doctrina Monroe. Por lo tanto, la declinaci&oacute;n global no necesariamente significa un deterioro equivalente en su capacidad de controlar su tradicional &quot;zona de influencia&quot;. <\/p>\n<p>Es indudable que el predominio que Estados Unidos ten&iacute;a antes sobre sus vecinos al sur del r&iacute;o Bravo se ha debilitado; pero a&uacute;n as&iacute; est&aacute; lejos de haber desaparecido. Y esto nos conduce al an&aacute;lisis del segundo aspecto se&ntilde;alado m&aacute;s arriba. <\/p>\n<p>En efecto, &iquest;actu&oacute; Obama con todas sus fuerzas para resolver la crisis hondure&ntilde;a en una direcci&oacute;n coherente con los imperativos de la democracia y los derechos humanos? Definitivamente no. Sus iniciativas fueron vacilantes, expresi&oacute;n de las dos l&iacute;neas que se disputan la formulaci&oacute;n de su pol&iacute;tica exterior. <\/p>\n<p>Una, reaccionaria hasta la m&eacute;dula y profundamente influida por las necesidades y las estrategias del complejo militar-industrial y que encuentra en Hillary Clinton su m&aacute;s encumbrada vocera y, otra, mucho m&aacute;s difusa y dispersa, que desear&iacute;a establecer relaciones m&aacute;s respetuosas con los pa&iacute;ses del &aacute;rea a&uacute;n cuando esto no implique abandonar la presunci&oacute;n hegem&oacute;nica del pasado, sino tan s&oacute;lo un cierto aggiornamento de la misma y que encuentra su principal representante en el propio Obama. En esta pugna el presidente se vio claramente superado por sus rivales que, desde el principio, fueron capaces de imponer su estrategia en relaci&oacute;n con la crisis desatada en Honduras. <\/p>\n<p>Cabr&iacute;a preguntarse si esta interpretaci&oacute;n no presta validez a la tesis declinacionista. De ninguna manera. Lo que s&iacute; queda claro es que Obama tiene un control apenas marginal del aparato estatal norteamericano. Ser&iacute;a por lo tanto m&aacute;s correcto decir que fue el ocupante de la Casa Blanca quien no pudo elegir otro rumbo, pero no Estados Unidos como potencia imperial. <\/p>\n<p>En otras palabras, se impone una vez m&aacute;s distinguir entre el &quot;gobierno permanente&quot; de ese pa&iacute;s y su &quot;gobierno aparente&quot;, el que se simboliza en la figura del presidente. El problema es que el vaciamiento de la democracia estadounidense, un proceso que se ha venido desenvolviendo a lo largo del &uacute;ltimo medio siglo, hace que la figura presidencial tenga muy acotados sus m&aacute;rgenes de autonom&iacute;a para intentar &ndash;en el hipot&eacute;tico caso de que as&iacute; lo deseara- llevar a cabo una pol&iacute;tica contraria a los intereses del &quot;gobierno permanente&quot;, ese nefasto entramado de grandes oligopolios y sus lobbies, fuerzas armadas, pol&iacute;ticos profesionales y grandes medios de comunicaci&oacute;n que, como dijera Gore Vidal, mantiene secuestrada a la sociedad norteamericana. <\/p>\n<p>Para resumir: la hip&oacute;tesis de la declinaci&oacute;n hegem&oacute;nica queda desmentida cuando se observa que, a pesar de dicho debilitamiento, Washington se las ingenia para firmar un tratado de cooperaci&oacute;n militar con Colombia que, como lo recordara el Comandante Fidel Castro Ruz d&iacute;as pasados en una de sus &quot;Reflexiones&quot;, equivale a una pr&aacute;ctica anexi&oacute;n de ese pa&iacute;s sudamericano a Estados Unidos. Si algo demuestra esta iniciativa es la formidable capacidad de presi&oacute;n, dominaci&oacute;n y control que, pese a su debilitamiento, a&uacute;n conserva el imperio. <\/p>\n<p>Es esa misma capacidad la que lo llev&oacute; a sacar r&aacute;pidamente de la escena negociadora en Tegucigalpa al Secretario General de la OEA (cuyos planteamientos eran totalmente inaceptables para los golpistas) para sustituirlo con un viejo pe&oacute;n de la pol&iacute;tica estadounidense, Oscar Arias. Es esa misma capacidad la que lo lleva a sostener contra viento y marea el criminal bloqueo a Cuba, pese a que en la Asamblea General de la ONU esa pol&iacute;tica fue condenada por 187 de los 192 pa&iacute;ses que la integran, y defendida s&oacute;lo por tres: Estados Unidos, su estado cliente Israel y la isla de Palau (20.000 habitantes), seg&uacute;n la CIA un pol&iacute;gono de tiro de la Armada norteamericana en la Micronesia. <\/p>\n<p>O la que le permite prestar o&iacute;dos sordos al reclamo universal de indultar a los cinco luchadores antiterroristas cubanos sometidos a inhumanas condiciones de detenci&oacute;n en Estados Unidos gracias a una escandalosa burla al debido proceso; o mantener una infame prisi&oacute;n, violatoria de todos los derechos humanos, en la Base Naval de Guant&aacute;namo. <\/p>\n<p>Si Obama hubiera demostrado la misma determinaci&oacute;n para exigir la inmediata restituci&oacute;n de Zelaya en la presidencia otra habr&iacute;a sido la historia. Y ten&iacute;a instrumentos a manos para hacerlo: podr&iacute;a haber decretado el transitorio bloqueo de las remesas de los inmigrantes hondure&ntilde;os residentes en Estados Unidos; o instruido a las empresas norteamericanas radicadas en Honduras que preparasen planes para su eventual evacuaci&oacute;n; o congelado los fondos de los pol&iacute;ticos del r&eacute;gimen y de la oligarqu&iacute;a depositados en bancos norteamericanos; o embargar sus fastuosas propiedades en la Florida. <\/p>\n<p>Son gestos para nada in&eacute;ditos; casi todos ellos fueron utilizados por George W. Bush para frustrar la segura victoria de Schafik Handal, candidato del Frente Farabundo Mart&iacute; de Liberaci&oacute;n Nacional, en las elecciones del 2004 en El Salvador. &iquest;Por qu&eacute; no se intent&oacute; algo similar en esta ocasi&oacute;n? Respuesta: porque la pol&iacute;tica del &quot;gobierno permanente&quot; de Estados Unidos dispuso otra cosa y el inquilino de la Casa Blanca se inclin&oacute; ante esa decisi&oacute;n. <\/p>\n<p>Conclusi&oacute;n: no es que Estados Unidos no pudo modificar el resultado de la crisis hondure&ntilde;a sino que, m&aacute;s all&aacute; de las preferencias de Obama, la clase dominante norteamericana y sus representantes pol&iacute;ticos en el aparato estatal no quisieron que fuera otro el desenlace de este conflicto, a&uacute;n a sabiendas de las funestas implicaciones que esta decisi&oacute;n tendr&aacute; para la paz y la estabilidad pol&iacute;tica ese pa&iacute;s centroamericano. <\/p>\n<p>En l&iacute;nea con la desorbitada militarizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica hemisf&eacute;rica promovida desde los a&ntilde;os de George W. Bush &Acirc;&ndash;y de la cual las siete bases concedidas por Uribe son apenas la punta del iceberg- el &quot;gobierno permanente&quot; de Estados Unidos opt&oacute; por sostener a los golpistas en vez de apostar a la reconstrucci&oacute;n de la democracia. No se trat&oacute; de una cuesti&oacute;n de incapacidad, sino de una elecci&oacute;n estrat&eacute;gica concebida para reordenar manu militari el tumultuoso patio trasero del imperio en Centroam&eacute;rica y para lanzar una ominosa se&ntilde;al de advertencia a los gobiernos de izquierda y progresistas de la regi&oacute;n. <br \/><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.telesurtv.net\/noticias\/opinion\/1472\/honduras-el-imperio-contraataca\/\" ><br \/>GO TO ORIGINAL &ndash; TELESUR<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta resoluci&oacute;n de la crisis tiene un significado que excede con creces la pol&iacute;tica hondure&ntilde;a: marca el inicio de una nueva etapa, por cierto que involutiva, en la cual Estados Unidos retoma su tradicional pol&iacute;tica de apoyo a los golpes militares y a los reg&iacute;menes autoritarios afines con los intereses imperiales y ratifica el car&aacute;cter [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-3107","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-commentary-archives"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3107"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3107\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}