{"id":314215,"date":"2026-03-16T12:00:40","date_gmt":"2026-03-16T12:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/?p=314215"},"modified":"2026-03-12T09:15:58","modified_gmt":"2026-03-12T09:15:58","slug":"castellano-los-pueblos-originarios-nuestros-maestros-y-doctores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/2026\/03\/castellano-los-pueblos-originarios-nuestros-maestros-y-doctores\/","title":{"rendered":"(Castellano) Los pueblos originarios: nuestros maestros y doctores"},"content":{"rendered":"<p><em>12 marzo 2026 &#8211;\u00a0<\/em>Hoy todos nos sentimos m\u00e1s o menos perdidos. La situaci\u00f3n de nuestra civilizaci\u00f3n, as\u00ed nos parece, ha llegado a su l\u00edmite. Perdida en las contradicciones que ella misma cre\u00f3, se da cuenta de que el cuerpo de conocimientos y el arsenal de t\u00e9cnicas que ella misma produjo no ofrecen soluciones capaces de sacarnos de los graves problemas que enfrentamos. Tenemos que cambiar o, en palabras de Zygmunt Bauman, \u201cvamos a engrosar el cortejo de aquellos que est\u00e1n caminando hacia la fosa com\u00fan\u201d.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La civilizaci\u00f3n actual no nos presenta un futuro que resulte esperanzador. Como advirti\u00f3 uno de los \u00faltimos grandes naturalistas franceses, Th\u00e9odore Monod, en su libro-testamento \u201c<em>Si la humanidad llegara a desaparecer<\/em> (Par\u00eds, 2000):\u201cSer\u00eda el justo castigo por las agresiones que durante siglos hemos infligido a la Tierra\u201d.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun as\u00ed, seguimos esperando lo imponderable y lo imprevisible, pues la evoluci\u00f3n no es lineal, sino que se da a saltos hacia \u00f3rdenes m\u00e1s complejos y estructurados o tambi\u00e9n en una direcci\u00f3n destructiva. Nuestra esperanza es que el salto sea constructivo.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En momentos de impasse como estos, buscamos fuentes que nos inspiren y que se\u00f1alen una alternativa posible. As\u00ed surgen en nuestra consideraci\u00f3n los pueblos originarios. No son \u201cindios\u201d, pues estos no existen como categor\u00eda homog\u00e9nea. Lo que existen son pueblos con sus culturas, tradiciones y religiones. Cuando Pedro \u00c1lvares Cabral lleg\u00f3 a nuestras tierras, hab\u00eda cerca de cinco millones de habitantes, agrupados en 1.400 pueblos, que hablaban unas 1.300 lenguas: la mayor proliferaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica conocida en la historia. Lamentablemente, debido a la devastaci\u00f3n ocurrida a lo largo de m\u00e1s de 500 a\u00f1os, hoy solo permanecen unas 180 lenguas, una p\u00e9rdida del orden del 85%, un da\u00f1o irreparable para toda la humanidad.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quienes sobrevivieron, seg\u00fan la ONU, son varios millones y se encuentran en casi todas partes del mundo. Conservan un tesoro de experiencias, de sabidur\u00eda ancestral y de modos de relacionarse con la comunidad de vida (la naturaleza) que nos permite afirmar aquello que los Padres de la Iglesia antigua dec\u00edan de los pobres: ellos son nuestros maestros y doctores. Efectivamente, lo son, y su ancestralidad puede ser tambi\u00e9n nuestro futuro, como afirma Ailton Krenak.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ellos ense\u00f1aron a los europeos c\u00f3mo vivir en los tr\u00f3picos, comenzando por algo tan simple como ba\u00f1arse al menos una vez al d\u00eda. Nuestro idioma portugu\u00e9s fue enriquecido con cientos de palabras, especialmente vinculadas a la geograf\u00eda, como Anhanguera, Anhangaba\u00fa, Itu, Itaquatiara, Igua\u00e7u, Itaorna, Piracicaba, Jundia\u00ed o Itaipava, donde vivo. Tambi\u00e9n con numerosos vocablos del lenguaje cotidiano como <em>aipim<\/em>, <em>cip\u00f3<\/em>, <em>cuia<\/em>, <em>jaboticaba<\/em>, <em>girau<\/em>, <em>jururu<\/em>, <em>pa\u00e7oca<\/em>, <em>mingau<\/em>, <em>farofa<\/em>, <em>beiju<\/em>, <em>tapioca<\/em>, <em>pir\u00e3o<\/em>, <em>guaran\u00e1<\/em> o <em>tocaia<\/em>, entre muchas otras.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, m\u00e1s que nada, nos ense\u00f1aron una integraci\u00f3n sinf\u00f3nica con la naturaleza. Ellos se sienten parte de la naturaleza y no extra\u00f1os dentro de ella. Por eso, en sus mitos, los seres humanos y otros seres vivos \u2014como los animales\u2014 conviven e incluso se casan entre s\u00ed. Intuyeron lo que hoy sabemos por la ciencia emp\u00edrica: que todos formamos una \u00fanica y sagrada cadena de vida. \u00a0Ellos son aut\u00e9nticos ecologistas.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Amazon\u00eda, por ejemplo, no es una tierra intocada. Durante miles de a\u00f1os, las decenas de naciones originarias que vivieron y a\u00fan viven all\u00ed interactuaron sabiamente con ella. Cerca del 12% de toda la selva amaz\u00f3nica de tierra firme fue manejada por ellos, creando verdaderas \u201cislas de recursos\u201d. Los Yanomami saben aprovechar el 78% de las especies de \u00e1rboles de sus territorios, teniendo en cuenta la inmensa biodiversidad de la regi\u00f3n, que alcanza alrededor de 1.200 especies en un \u00e1rea del tama\u00f1o de un campo de f\u00fatbol.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lecci\u00f3n para nosotros es clara: no podemos mantener una relaci\u00f3n meramente utilitarista con la naturaleza, sinti\u00e9ndonos fuera de ella y due\u00f1os de ella. Debemos vivir en convivencia con ella, sinti\u00e9ndonos parte de ella, cuid\u00e1ndola y preservando su integridad y su capacidad de regeneraci\u00f3n. Si no aprendemos esta lecci\u00f3n de los pueblos originarios, dif\u00edcilmente lograremos salvar nuestros biomas, base de nuestra propia subsistencia.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los pueblos originarios revelan una actitud de respeto y veneraci\u00f3n por todo lo que existe y vive, y que viene cargado de mensajes que ellos saben descifrar. El \u00e1rbol no es solamente un \u00e1rbol. Tiene brazos, que son sus ramas; tiene mil lenguas, que son sus hojas; une la Tierra con el Cielo por medio de sus ra\u00edces y de su copa. Cuando danzan y toman las bebidas rituales hacen una experiencia de encuentro con el mundo del Esp\u00edritu, con los ancianos y los sabios que est\u00e1n vivos y tambi\u00e9n en el otro lado de la vida. Para ellos, lo invisible forma parte de lo visible. Esta es una lecci\u00f3n importante que debemos aprender de ellos, pues vivimos una radical cosificaci\u00f3n de la naturaleza que nos vuelve sordos y ciegos a los mensajes que ella nos transmite. Para nuestra cultura, las cosas son solamente cosas, y no s\u00edmbolos de una Energ\u00eda de Fondo, poderosa y amorosa, que todo lo penetra y sostiene. Nosotros, hijos de la racionalidad, damos poco valor a otros saberes que provienen del coraz\u00f3n y de lo m\u00e1s profundo de nuestro ser. Su sabidur\u00eda se ha tejido a trav\u00e9s de una sinton\u00eda fina con el universo y de una escucha atenta del latido de la Tierra. Saben mejor que nosotros c\u00f3mo unir cielo y tierra, integrar vida y muerte, compatibilizar trabajo y diversi\u00f3n, y reconciliar al ser humano con la naturaleza. En ese sentido, son altamente civilizados, aunque tecnol\u00f3gicamente sean considerados primitivos.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta sabidur\u00eda necesita ser recuperada por nuestra civilizaci\u00f3n dominante, fundada en la voluntad de poder y de dominaci\u00f3n. Sin esta comuni\u00f3n sapiencial con el lenguaje de la Tierra, quedaremos prisioneros de nuestra voluntad de dominarlo todo y de crecer indefinidamente en un planeta que es notoriamente finito. Si perseveramos en ese intento, podremos cavar el abismo en el que todos terminaremos precipit\u00e1ndonos.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de nuestros mayores deseos es la vida en libertad. Pues esa libertad es vivida en plenitud por los pueblos originarios. Basta el testimonio de dos grandes conocedores de estos pueblos, los hermanos Orlando Villas-B\u00f4as y Cl\u00e1udio Villas-B\u00f4as: \u201cEl ind\u00edgena es totalmente libre, sin tener que dar cuenta de sus actos a nadie. Si una persona da un grito en el centro de S\u00e3o Paulo, una patrulla policial puede llevarlo preso. Si un ind\u00edgena da un gran grito en medio de la aldea, nadie lo mirar\u00e1 ni le preguntar\u00e1 por qu\u00e9 grit\u00f3. El ind\u00edgena es un hombre libre\u201d (<em>Xingu, los ind\u00edgenas y sus mitos<\/em>, 1970, p. 48).<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los caciques nunca tienen poder de mando sobre los dem\u00e1s. Su funci\u00f3n es animar, articular los asuntos comunes y mantener las relaciones con otros pueblos originarios externos, considerados parientes, respetando siempre la libertad individual.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se desprende de todo esto, podemos reafirmar: los pueblos originarios deben ser revisitados. Podr\u00e1n ser nuestros maestros y doctores, capaces de ofrecernos sabias lecciones que sugieran otro rumbo para nuestra civilizaci\u00f3n ag\u00f3nica.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leonardo Boff escribe para la revista <em>LIBERTA<\/em> del (ICL): <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.revistaliberta.com.br\" >https:\/\/www.revistaliberta.com.br<\/a>. Entre sus obras recientes se encuentra <em>El matrimonio entre el Cielo y la Tierra: cuentos de los pueblos originarios de Brasil<\/em>, Planeta, 2025.<\/p>\n<p class=\"western\"><span lang=\"es-ES\"><i>_____________________________________________<\/i><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" style=\"padding-left: 40px;\"><a href=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/leonardo-boff-e1504357428786.jpg\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-96488\" src=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/leonardo-boff-e1504357428786.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"118\" \/><\/a><em><span lang=\"es-ES\">Leonardo Boff es te\u00f3logo brasile\u00f1o, escritor y profesor universitario, exponente de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n en Brasil. Fue miembro de la Orden de los Frailes Menores, m\u00e1s com\u00fanmente conocido como Franciscanos. Es respetado por su historial de defensa de causas sociales y debatir cuestiones ambientales.<\/span><\/em> <em><span lang=\"es-ES\">Columnista del<\/span><\/em><span lang=\"es-ES\"> Jornal do Brasil<\/span><span lang=\"es-ES\"><i>, <\/i><\/span><em><span lang=\"es-ES\">escribi\u00f3<\/span><\/em><span lang=\"es-ES\"> Francisco de As\u00eds: la ternura y vigor<\/span><span lang=\"es-ES\"><i>, <\/i><\/span><em><span lang=\"es-ES\">Vozes 2000. Boff es coeditor de la traducci\u00f3n de la obra completa de C. G. Jung (19 vol), publicada por la <\/span><\/em><span lang=\"es-ES\">Editora Vozes <\/span><em><span lang=\"es-ES\">y ha escrito <\/span><\/em><span lang=\"es-ES\">Saudade de Dios<\/span><em><span lang=\"es-ES\">, Vozes 2020; con frei Betto, <\/span><\/em><span lang=\"es-ES\">M\u00edstica y Espiritualidad<\/span><em><span lang=\"es-ES\">, Trotta.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"western\"><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/leonardoboff.org\/2026\/03\/12\/los-pueblos-originarios-nuestros-maestros-y-doctores\/\" >Go to Original \u2013 leonardoboff.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy todos nos sentimos m\u00e1s o menos perdidos. La situaci\u00f3n de nuestra civilizaci\u00f3n, as\u00ed nos parece, ha llegado a su l\u00edmite. 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