{"id":80358,"date":"2016-09-26T12:03:49","date_gmt":"2016-09-26T11:03:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/?p=80358"},"modified":"2016-09-26T11:35:09","modified_gmt":"2016-09-26T10:35:09","slug":"castellano-sobre-el-post-progresismo-en-america-latina-aportes-para-un-debate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/2016\/09\/castellano-sobre-el-post-progresismo-en-america-latina-aportes-para-un-debate\/","title":{"rendered":"(Castellano) Sobre el \u201cpost-progresismo\u201d en Am\u00e9rica Latina: aportes para un debate"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_79565\" style=\"width: 160px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/At\u00edlio-Bor\u00f3n.jpg\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-79565\" class=\"size-thumbnail wp-image-79565\" src=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/At\u00edlio-Bor\u00f3n-150x150.jpg\" alt=\"Atilio Boron\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-79565\" class=\"wp-caption-text\">Atilio Boron<\/p><\/div>\n<p><em>A partir de su caracterizaci\u00f3n inicial los autores advierten sobre la necesidad de evitar caer en la trampa maniquea que obliga a optar entre la continuidad del progresismo o la restauraci\u00f3n neoliberal, trampa que, seg\u00fan ellos, \u201coculta un chantaje orientado a propiciar un artificial cierre de filas detr\u00e1s de los l\u00edderes y partidos del progresismo\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>24 septiembre 2016 &#8211; <\/em>D\u00edas pasados lleg\u00f3 a nuestras manos un art\u00edculo de Massimo Modonesi y Maristella Svampa en el que se proponen pensar al post-progresismo en Am\u00e9rica Latina\u00a0[1]\u00a0. Seg\u00fan estos autores la tarea se ha vuelto urgente e imperativa \u201ca la luz de la sorpresiva aceleraci\u00f3n del fin del ciclo que viene aconteciendo desde 2015\u201d. S\u00edntomas claros de este ocaso ser\u00edan la imposibilidad de que dos de los l\u00edderes fundacionales de esta nueva etapa puedan ser re-electos como presidentes (Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador), o la derrota del oficialismo kirchnerista en la Argentina a manos de una heter\u00f3clita coalici\u00f3n de derecha, mientras que en Brasil Dilma Rousseff fue desplazada de su cargo -\u201clegal pero ileg\u00edtimamente\u201d, seg\u00fan nuestro autores\u00a0[2]\u00a0&#8211; y Nicol\u00e1s Maduro est\u00e1 sitiado por una Asamblea Nacional controlada por la oposici\u00f3n y su gobierno desgastado por una grave crisis econ\u00f3mica, cuya g\u00e9nesis deber\u00eda ser explicada a los lectores, cosa que los autores no hacen.<\/p>\n<p>Llama poderosamente la atenci\u00f3n que al analizar un tema como este se pase por alto, como si fuera un detalle sin importancia, la vigencia de los tres gobiernos de los pa\u00edses que conforman el n\u00facleo duro del cambio de \u00e9poca progresista en Nuestra Am\u00e9rica -Venezuela, Bolivia y Ecuador-, gobiernos que han realizado profundas reformas sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas y, adem\u00e1s, se han planteado un horizonte poscapitalista a largo plazo. Pese a todos los obst\u00e1culos y dificultades que atraviesan \u2013en buena medida atribuibles al permanente hostigamiento del imperialismo- esas coaliciones de izquierda a\u00fan retienen los gobiernos. Lo mismo vale en los casos de El Salvador y Nicaragua, todo lo cual exige un estudio m\u00e1s detallado de esta problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>A partir de su caracterizaci\u00f3n inicial los autores advierten sobre la necesidad de evitar caer en la trampa maniquea que obliga a optar entre la continuidad del progresismo o la restauraci\u00f3n neoliberal, trampa que, seg\u00fan ellos, \u201coculta un chantaje orientado a propiciar un artificial cierre de filas detr\u00e1s de los l\u00edderes y partidos del progresismo\u201d. Para sortear esta encerrona Modonesi y Svampa proponen recuperar la historia y el protagonismo de los movimientos sociales en la gestaci\u00f3n de la fase progresista como claves para desentra\u00f1ar los rasgos de la nueva etapa post-progresista que se inicia, ya por fuera de la camisas de fuerza de la pol\u00edtica partidaria, los cronogramas electorales y las alternancias gubernamentales.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/mapa-sud-america-do-sul-latin.jpg\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-80359\" src=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/mapa-sud-america-do-sul-latin.jpg\" alt=\"mapa-sud-america-do-sul-latin\" width=\"600\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/mapa-sud-america-do-sul-latin.jpg 600w, https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/mapa-sud-america-do-sul-latin-300x170.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Los movimientos sociales y las expresiones sociales y pol\u00edticas de la lucha de clases<\/strong><\/p>\n<p>Dicho lo anterior los autores comienzan afirmando lo evidente: que el ciclo progresista, en ciernes desde mediados de los a\u00f1os 90, tuvo como protagonistas de las luchas y resistencias al neoliberalismo a un vasto conjunto de movimientos sociales. Esto es cierto, pero en su af\u00e1n por subrayar su importancia, cosa con la cual coincidimos, subestiman el papel de los partidos pol\u00edticos y las expresiones de la lucha de clases en el terreno de la pol\u00edtica institucional. Es un error minimizar la importancia de estas organizaciones tradicionales en contextos democr\u00e1ticos, siempre productos de la lucha de masas o fuertemente modificadas por ella. En numerosos enfrentamientos sociales desarrollados en los a\u00f1os noventas y principios de los 2000 sindicatos y organizaciones tradicionales de las diversas capas y fracciones del pueblo (como los sindicatos cocaleros en Bolivia, o las organizaciones ind\u00edgenas y campesinas en Ecuador, o los sindicatos industriales o de trabajadores estatales en Brasil y en Argentina, entre muchas otras) y hasta sectores de las fuerzas armadas (especialmente en el caso de Venezuela) tuvieron, en algunos casos, un papel muy relevante en esas luchas. No todo el protagonismo cay\u00f3 siempre, y de manera exclusiva, en los movimientos sociales.<\/p>\n<p>El indudable activismo de diversas capas plebeyas movilizadas y sus organizaciones -nuevas\u00a0[3]\u00a0o tradicionales- en las fases preliminares del ciclo progresista ha sido reconocido y reafirmado permanentemente por los l\u00edderes y las fuerzas pol\u00edticas de los gobiernos progresistas, las cuales, contrariamente a lo que afirman nuestros autores, no describen su ascenso pol\u00edtico como una \u201cpr\u00edstina conquista del palacio\u201d. A\u00fan gobiernos que se esmeraron por construir un relato \u00e9pico sobre su acceso al poder -por ejemplo el kirchnerismo argentino- han expl\u00edcitamente reconocido que su \u00e9xito electoral se asent\u00f3 sobre las grandes jornadas de lucha de finales del siglo pasado y comienzo del actual. Para no hablar de la permanente referencia de Evo Morales y \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera a las guerras del agua y del gas, entre otras; o las de Nicol\u00e1s Maduro y antes Hugo Ch\u00e1vez al Caracazo y las insurrecciones de militares bolivarianos. Y es e vidente, adem\u00e1s, que estos desenlaces electorales que cambiaron el mapa sociopol\u00edtico de Am\u00e9rica Latina son reflejos, mediatizados pero reflejos al fin, de la turbulenta irrupci\u00f3n del universo plebeyo en la pol\u00edtica nacional.<\/p>\n<p>De lo anterior Modonesi y Svampa extraen la siguiente conclusi\u00f3n: \u201ca\u00fan con sus apuestas defensivas, sus formas abigarradas y sus pr\u00e1cticas contradictorias, en Am\u00e9rica Latina fueron los movimientos populares quienes abrieron nuevos horizontes desde los cuales pensar la pol\u00edtica y las relaciones sociales, instalando otros temas en la agenda pol\u00edtica: desde el reclamo frente al despojo de los derechos m\u00e1s elementales y el cuestionamiento a las formas representativas vigentes, hasta la propuesta de construcci\u00f3n de la autonom\u00eda como proyecto pol\u00edtico, la exigencia de desconcentraci\u00f3n y socializaci\u00f3n del poder (pol\u00edtico y econ\u00f3mico) y la resignificaci\u00f3n de los bienes naturales\u201d.<\/p>\n<p>No obstante, el protagonismo en la lucha de los movimientos sociales no fue igual en todos los contextos nacionales. No fue lo mismo en Bolivia que en Uruguay o Venezuela, por ejemplo. Que muchos de los temas mencionados m\u00e1s arriba fueron impulsados con fuerza por esos movimientos tambi\u00e9n es cierto, pero nos parece que atribuirles exclusividad como impulsores de la cr\u00edtica al orden neoliberal vigente no es del todo correcto. En primer lugar se subestima el papel de las organizaciones pol\u00edticas, aun de las creadas por los movimientos sociales o sindicales como instrumentos electorales. Pero adem\u00e1s, a esta altura ya sabemos por experiencia hist\u00f3rica que si bien el arma de la cr\u00edtica no reemplaza a la cr\u00edtica de las armas, aquella constituye un insumo indispensable en la constituci\u00f3n de un nuevo clima de \u00e9poca. En este sentido nuestros autores pasan por alto el papel que numerosos intelectuales cr\u00edticos jugaron en el combate contra el neoliberalismo desde finales de los a\u00f1os ochentas, con antelaci\u00f3n -o al menos paralelamente- a la irrupci\u00f3n de los movimientos sociales, as\u00ed como el papel que muchos intelectuales y dirigentes org\u00e1nicos jugaron en la creaci\u00f3n de renovadas organizaciones populares. Por ejemplo: la cr\u00edtica a la desciudadanizaci\u00f3n desatada por las pol\u00edticas neoliberales y las insanables deficiencias de la democracia liberal eran parte del discurso contrahegem\u00f3nico que el marxismo \u2013el latinoamericano pero tambi\u00e9n en ciertos pa\u00edses de Europa y en Estados Unidos- ven\u00eda planteando con fuerza desde aquellos a\u00f1os. El tema de la desconcentraci\u00f3n y socializaci\u00f3n del poder, econ\u00f3mico y pol\u00edtico fue cultivado con esmero por las y los pensadores cr\u00edticos de Am\u00e9rica Latina, al tiempo que deb\u00edan batirse contra quienes, aun aduciendo un discurso de supuesta izquierda, se sumaban al coro de voces que exaltaban el advenimiento de una democracia pol\u00edtica supuestamente depurada de sus contenidos clasistas, proclamaban el fin de la historia, celebraban las visiones burguesas de un presunto postcapitalismo, o el irresistible ascenso de una posmodernidad que habr\u00eda puesto fin a la lucha de clases y eliminado del horizonte hist\u00f3rico las perspectivas del socialismo. Todo esto de ning\u00fan modo equivale a menospreciar la esencial y protag\u00f3nica contribuci\u00f3n de los movimientos sociales en la producci\u00f3n de estos acontecimientos hist\u00f3ricos sino tan s\u00f3lo recordar que su situaci\u00f3n estaba muy lejos de ser la de Ad\u00e1n el primer d\u00eda de la creaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Retomando el hilo de nuestra argumentaci\u00f3n, Modonesi y Svampa aciertan cuando aseguran que los movimientos sociales dieron vida a \u201cuna pluralidad organizativa y tem\u00e1tica pocas veces vista\u201d. Esto tuvo lugar en un contexto ideol\u00f3gico donde el repudio a los partidos pol\u00edticos y los sindicatos, sobre todo a los primeros, y la pr\u00e9dica a favor de una renuncia a la toma del poder, marcaban con fuerza el esp\u00edritu de la \u00e9poca. Tal como aseguran nuestros autores estos movimientos establecieron complejas y vol\u00e1tiles relaciones con los gobiernos progresistas, incluso en el caso de aquellos como Bolivia que hab\u00edan surgido de su avasallante protagonismo. Tres habr\u00edan sido los ejes de ese \u201ccambio de \u00e9poca: la irrupci\u00f3n plebeya, las demandas de autonom\u00eda y la defensa de la tierra y el territorio\u201d. Curiosamente, componentes cruciales de esa \u00e9poca \u2013por cierto que a\u00fan inconclusa- como el antiimperialismo, el latinoamericanismo, la soberan\u00eda nacional, la recuperaci\u00f3n de los bienes comunes y las pol\u00edticas de combate a la pobreza y redistribuci\u00f3n de la riqueza no parecen haber jugado papel alguno para Modonesi y Svampa, pese a que fueron estos y no las exigencias de autonom\u00eda plebeya los que desencadenaron la furiosa reacci\u00f3n de las oligarqu\u00edas locales y el imperialismo.<\/p>\n<p>Las resistencias a los estragos del neoliberalismo propiciaron la emergencia de nuevos liderazgos y formaciones pol\u00edticas entre los distintos estratos populares, que ven\u00edan protagonizando intensas luchas en los terrenos econ\u00f3mico y pol\u00edtico, inclusive el militar, como los casos del Partido de los Trabajadores (PT) brasile\u00f1o, el Chavismo, el Frente Amplio (FA) del Uruguay, el Movimiento al Socialismo (MAS) boliviano, Alianza Pa\u00eds en Ecuador, o el refuerzo del protagonismo de organizaciones revolucionarias como del Frente Sandinista para la Liberaci\u00f3n Nacional en Nicaragua (FSLN) y del Frente Farabundo Mart\u00ed para la Liberaci\u00f3n Nacional (FMLN) en El Salvador. En Argentina, la oposici\u00f3n a las consecuencias de las pol\u00edticas neoliberales primero, y al neoliberalismo en su conjunto despu\u00e9s, se expres\u00f3 en un creciente movimiento de protesta a nivel nacional jalonado por impactantes enfrentamientos sociales protagonizados por diversas fracciones plebeyas y mediante variados instrumentos de lucha (cortes de rutas, marchas, huelgas, etc\u00e9tera) de los cuales brotaron nuevas organizaciones sociales, en un marco de fuertes disputas al interior de la clase dominante. Sin embargo, posteriormente, fue una combinaci\u00f3n de distintas fuerzas pol\u00edticas tradicionales la que lleg\u00f3 al gobierno recogiendo esas demandas, y desde all\u00ed se pusieron en cuesti\u00f3n algunas de las premisas del neoliberalismo. Esa es la historia del kirchnerismo, surgido al interior d el Partido Justicialista y enfrentado a la l\u00ednea neoliberal dura del mismo partido: el menemismo. Tambi\u00e9n en otros pa\u00edses surgieron expresiones divergentes dentro partidos tradicionales o se formaron alianzas con facciones de dichos partidos pol\u00edticos que expresaron oposici\u00f3n a las pol\u00edticas neoliberales y llegaron a los gobiernos, como el caso de la corta experiencia de la presidencia de Manuel \u201cMel\u201d Zelaya del Partido Liberal en Honduras y del Frente Guas\u00fa en Paraguay, que estableci\u00f3 alianzas con el Partido Liberal\u00a0[4]\u00a0.<\/p>\n<p>De esta manera, haciendo o\u00eddos sordos a una perniciosa moda intelectual que recorri\u00f3 el continente de punta a punta hace unos a\u00f1os y que exhortaba a no tomar el poder porque tal cosa contaminar\u00eda irremisiblemente con el virus estatista a los movimientos sociales y sus proyectos emancipatorios, numerosas organizaciones sociales y fuerzas pol\u00edticas se dieron a la tarea de dise\u00f1ar instrumentos, alianzas y estrategias tendientes, precisamente, a conquistar el poder \u2013o al menos el gobierno- apelando a los dispositivos institucionales del estado burgu\u00e9s. Nutr\u00eda esta opci\u00f3n el convencimiento de que la derrota sufrida por las tentativas insurreccionales de las d\u00e9cadas anteriores, con excepci\u00f3n de lo ocurrido en Nicaragua y El Salvador, habr\u00eda cerrado ese ciclo (al menos de momento) y que el \u00fanico camino abierto en ese entonces hacia el poder transitaba por el entramado institucional de la democracia capitalista.\u00a0[5]<\/p>\n<p>Modonesi y Svampa est\u00e1n en lo cierto cuando aseguran que \u201cen sus versiones extremas, este planteo desafi\u00f3 el pensamiento de izquierda m\u00e1s anclado en las visiones cl\u00e1sicas acerca del poder\u201d. Pero se equivocan, en cambio, cuando ignoran que este desaf\u00edo, sin embargo, fue m\u00e1s que nada la suicida negaci\u00f3n de la problem\u00e1tica del poder y no la creaci\u00f3n de una nueva concepci\u00f3n del mismo, de su composici\u00f3n y, siguiendo a Maquiavelo, de cualquier elaboraci\u00f3n encaminada a responder a las cruciales preguntas de c\u00f3mo se lo conquista, c\u00f3mo se lo retiene y c\u00f3mo se lo puede perder. En otras palabras, un desaf\u00edo que no superaba, ni en el plano de la teor\u00eda ni mucho menos en el de la pr\u00e1ctica, eso que los cl\u00e1sicos del marxismo definieron como \u201cel problema fundamental de toda revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a la irrupci\u00f3n de lo plebeyo, nuestros autores afirman que con ello se instal\u00f3 en el espacio p\u00fablico \u201cla pol\u00edtica de la calle\u201d y la demanda de autonom\u00eda, aunque el lector o la lectora no puedan inferir en relaci\u00f3n a qui\u00e9n, o a quienes, se establec\u00eda esa demanda de autonom\u00eda. En el terreno estrat\u00e9gico, dicen, remit\u00eda a la pr\u00e1ctica de la \u201cautodeterminaci\u00f3n\u201d y, tambi\u00e9n, a un horizonte emancipatorio. Queda en las sombras, obviamente, el hecho de que la autonom\u00eda de un movimiento social poco significa de por s\u00ed, pues bien puede asumir tanto un contenido pol\u00edtico de derecha como de izquierda, y no necesariamente estar ligado a un proyecto de emancipaci\u00f3n social. No pocas veces la historia latinoamericana ha demostrado que movimientos aut\u00f3nomos terminaron siendo una expresi\u00f3n m\u00e1s de la hegemon\u00eda burguesa. Ejemplos de ello pueden ser ciertas variantes del ecologismo que comenzaron con planteamientos radicales y terminaron proponiendo nada menos que un inveros\u00edmil \u201ccapitalismo verde\u201d muy del agrado de las grandes transnacionales. Lo mismo cabe decir de algunas organizaciones campesinas o ind\u00edgenas que terminaron como furgones de cola de la reacci\u00f3n en Bolivia y Ecuador. En\u00a0<em>Dos T\u00e1cticas de la social democracia en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica<\/em>, Lenin observa que la cuesti\u00f3n de la autonom\u00eda reside menos en el aspecto subjetivo que en el objetivo; no en la posici\u00f3n formal que la organizaci\u00f3n ocupa en la lucha, o su discurso pol\u00edtico, sino en el desenlace material del enfrentamiento[6]\u00a0. Los sujetos sociales y sus organizaciones pueden considerarse a s\u00ed mismos como aut\u00f3nomos pero si no logran imprimir una direcci\u00f3n a los acontecimientos hist\u00f3ricos, solos o mediante la articulaci\u00f3n de las alianzas que sean necesarias para hacerlo, su pretensi\u00f3n de autonom\u00eda termina diluy\u00e9ndose en las iniciativas de las clases y fracciones sociales dominantes.<\/p>\n<p>Por otra parte, que la narrativa que rode\u00f3 el auge de los movimientos dio lugar a un nuevo\u00a0<em>ethos<\/em>\u00a0militante es indudable. Pero, \u00bfcu\u00e1les fueron los componentes del mismo? La lucha contra las amenazas burocratizantes que se cern\u00edan sobre los movimientos; el culto al basismo y el horizontalismo, virtudes en cierto tipo de organizaciones y en algunos momentos hist\u00f3ricos pero de dudosa efectividad pr\u00e1ctica; una fuerte demanda por la democratizaci\u00f3n de las organizaciones, misma que, preciso es decirlo, no necesariamente significa la exaltaci\u00f3n del basismo y el horizontalismo; y, por \u00faltimo, una radical desconfianza para con -cuando no un abierto rechazo de- partidos, sindicatos o de cualquier preexistente \u201cinstancia articulatoria superior\u201d, condenados irremisiblemente a traicionar las expectativas populares. Dicho esto nuestros autores deber\u00edan tratar de explicar la formidable capacidad de convocatoria plebeya demostrada, en distintos momentos, por fuerzas pol\u00edticas y organizaciones populares que se alejaban del paradigma planteado m\u00e1s arriba. Los millones de venezolanos que acud\u00edan al llamado de Hugo Ch\u00e1vez o todav\u00eda hoy lo hacen ante la convocatoria del presidente Nicol\u00e1s Maduro; o las multitudinarias concentraciones que supieron realizar el PT brasile\u00f1o, el MAS boliviano o el Frente para la Victoria (FPV) en la Argentina, o el Movimiento Regeneraci\u00f3n Nacional (MORENA) en M\u00e9xico, \u00bffueron s\u00f3lo producto de la subordinaci\u00f3n clientel\u00edstica de las masas o expresaban algo m\u00e1s?<\/p>\n<p>Nuestros autores se\u00f1alan que la \u201cterritorialidad\u201d fue otra de las dimensiones espec\u00edficas de los nuevos movimientos sociales de la regi\u00f3n. Esto es cierto, y tambi\u00e9n que ese anclaje en lo territorial como plataforma de resistencia cre\u00f3 nuevas relaciones sociales. Pero habr\u00eda que subrayar, para entender cabalmente este proceso, que este repliegue sobre lo territorial fue alentado por la violenta ruptura del tejido social que provocaron las pol\u00edticas neoliberales (ejecutadas desde los gobiernos, conviene no olvidarlo), los altos niveles de desocupaci\u00f3n y\/o precarizaci\u00f3n laboral, que provocaron el radical debilitamiento del sindicalismo y que no dejaron otra alternativa a las clases populares que refugiarse \u2013por un tiempo- en su \u00faltima trinchera: el territorio. M\u00e1s que una opci\u00f3n ideol\u00f3gica, fue un hecho pr\u00e1ctico que, es obvio, no pod\u00eda dejar de dar lugar a la creaci\u00f3n de nuevas relaciones sociales. No es lo mismo el compa\u00f1ero o la compa\u00f1era de trabajo que el vecino desocupado o informalizado que comparte la marginalidad en un asentamiento de emergencia, una favela o una barriada popular; ni son las mismas necesidades o reclamos, ni, por lo tanto pueden ser iguales las formas de lucha y organizaci\u00f3n. Esto sin perder de vista que lo que estaba cambiando era la composici\u00f3n de la clase obrera y, en general, del universo popular en direcci\u00f3n a otra m\u00e1s difusa y vol\u00e1til, tal como lo recuerda en varios de sus escritos \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera. Aunque una parte de la izquierda intelectual se sumara a decirle \u201c adi\u00f3s al proletariado\u201d\u00a0[7]\u00a0, \u00e9ste no desapareci\u00f3 ni como clase en s\u00ed ni como sujeto de lucha, pues en su sentido estricto -y no restringido sino bien amplio- el concepto refiere a todas las personas que s\u00f3lo cuentan para la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de sus vidas con su fuerza de trabajo, sea \u00e9sta f\u00edsica o mental, misma que deben vender a cambio de un salario a quienes poseen la propiedad sobre los medios de producci\u00f3n, logren o no hacerlo. Las modalidades del enlazamiento al capital van modific\u00e1ndose permanentemente con el cambio de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producci\u00f3n, todo lo cual genera diversos escenarios y experiencias de lucha y, obviamente, cambia la morfolog\u00eda del universo asalariado.<\/p>\n<p>Siguiendo el razonamiento de nuestros autores, de su planteo anterior se desprende que el ocaso del viejo paradigma socialista revolucionario articulador de las luchas de las d\u00e9cadas de los sesentas y setentas, fue reemplazado por \u201cun no-paradigma, un horizonte emancipatorio m\u00e1s difuso, donde prosperaron posturas de car\u00e1cter destituyente y de rechazo a toda relaci\u00f3n con el aparato del Estado\u201d. Es cierto que la profunda crisis de representatividad desatada por la complicidad de muchos partidos y sindicatos de Am\u00e9rica Latina (\u00a1para ni hablar de Europa!) con las pol\u00edticas neoliberales de los noventas repercuti\u00f3 en todas las representaciones institucionales, incluidas las de la izquierda, abriendo profundos debates que exig\u00edan una democratizaci\u00f3n de las organizaciones populares. Este paradigma destituyente se correspondi\u00f3 con la fase de resistencia a los gobiernos neoliberales, pero luego, en varios pa\u00edses, se pudo sortear el obst\u00e1culo de la falta de representaci\u00f3n pol\u00edtica y de proyecto emancipador y se fueron constituyendo nuevos liderazgos y expresiones pol\u00edticas que lograron acceder a los gobiernos nacionales, retomando las viejas banderas de lucha de los pueblos, como el socialismo, el buen vivir, la democracia, la defensa de la Madre Tierra, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Por eso es importante subrayar que el proyecto destituyente de las luchas del pueblo se concret\u00f3 para luego tornarse instituyente de algo nuevo, que a la vez incorpora la experiencia hist\u00f3rica previa. Una vez constituidos los gobiernos populares se pasa de la \u201c fase heroica\u201d<em>,<\/em>\u00a0para utilizar palabras de Garc\u00eda Linera, a cierto repliegue hacia la vida cotidiana que hab\u00eda sido tan afectada por las pol\u00edticas neoliberales y a las arduas tareas de ejercer la funci\u00f3n gubernamental. A ra\u00edz de este cambio la destituci\u00f3n de los gobiernos populares pasa a ser la preocupaci\u00f3n obsesiva de las clases dominantes locales y sus jefes imperiales. Por eso, de prosperar la perspectiva destituyente que nuestros autores pretenden rescatar como uno de los elementos fundantes de los movimientos sociales que abrieron el ciclo progresista, cabr\u00eda ahora preguntarse \u00bfdestituyente de qui\u00e9n, o de qui\u00e9nes? Porque una cosa es pretender derrocar a un gobierno que recupera los bienes comunes de la naci\u00f3n, se enfrenta al imperialismo -con mayor o menor enjundia pero se enfrenta con \u00e9l- promueve la integraci\u00f3n latinoamericana y redistribuye la riqueza, y otra muy distinta es hacerlo frente a los gobiernos neoliberales de ayer (Fujimori, Menem o De la R\u00faa, S\u00e1nchez de Losada, Salinas de Gortari, Fernando H. Cardoso, Sanguinetti, Abdal\u00e1 Bucar\u00e1m, etc\u00e9tera). En relaci\u00f3n a estos \u00faltimos esa vocaci\u00f3n subversiva fue virtuosa, no as\u00ed cuando se trata de deponer a los gobiernos de signo progresista que pese a sus limitaciones constituyen un fen\u00f3meno sociopol\u00edtico y de clase radicalmente diferente.<\/p>\n<p>No menos enigm\u00e1tica resulta la propuesta de un horizonte emancipatorio difuso construido a partir del radical rechazo del Estado o sus aparatos. Esto revela una virginal inocencia que en el tenebroso mundo del imperialismo suele pagarse a precios exorbitantes. Porque, \u00bfc\u00f3mo lograr la \u201cemancipaci\u00f3n difusa\u201d que requiere librar una intensa y por momentos violenta lucha de clases en contra de las oligarqu\u00edas dominantes y el imperialismo sin contar con el crucial protagonismo del Estado? \u00bfC\u00f3mo se preserva la Madre Tierra sin una legislaci\u00f3n que controle y castigue la depredaci\u00f3n capitalista? \u00bfBasta para ello con las exhortaciones de los movimientos sociales? Fue justamente ese divorcio entre movimientos sociales y Estado, o m\u00e1s precisamente, la complicidad del viejo estado olig\u00e1rquico ecuatoriano con la Texaco y luego con la Chevron, antes del ascenso de Rafael Correa, lo que explica el desastre producido en la Amazon\u00eda ecuatoriana. \u00bfC\u00f3mo se combate la precarizaci\u00f3n laboral y la concentraci\u00f3n de la riqueza? \u00bfBasta con organizar asambleas horizontales para que los capitalistas se inclinen ante el reclamo popular? Esta clase de razonamientos recuerda un pasaje de la Biblia en donde se cuenta que siete sacerdotes jud\u00edos hicieron sonar con fuerza sus trompetas logrando el milagro de derribar las imponentes murallas de Jeric\u00f3. Leyendo a nuestros autores y a otros tributarios de una perspectiva pol\u00edtica semejante parecer\u00eda que bastara con que los sujetos sociales invoquen un difuso horizonte emancipatorio para que las murallas del capitalismo y el imperialismo se derrumben ante la potencia revolucionaria de su discurso. \u00bfD\u00f3nde y cu\u00e1ndo las clases subalternas pudieron derrotar al bloque dominante sin contar con el poder del Estado? Pero Modonesi y Svampa hacen o\u00eddos sordos a estas reflexiones y concluyen que \u201cr\u00e1pidamente, se asisti\u00f3 al declive de las demandas y pr\u00e1cticas de autonom\u00eda y a la transformaci\u00f3n de la perspectiva plebeya en populista, la afirmaci\u00f3n del transformismo y el cesarismo -decisionista y carism\u00e1tico- como dispositivos desarticuladores de los movimientos desde abajo\u201d.<\/p>\n<p>Sobre esto cabe tambi\u00e9n formular varios comentarios. Primero, \u00bfqu\u00e9 fue lo que ocurri\u00f3 para que esos movimientos sociales velozmente arrojaran por la borda sus demandas y sus pr\u00e1cticas auton\u00f3micas? \u00bfSer\u00e1 acaso por la traici\u00f3n de sus jefes? -acusaci\u00f3n favorita de los trotskistas desde tiempos inmemoriales, dirigida rutinariamente a todas las organizaciones que ellos no controlan. \u00bfO no habr\u00e1 sido que aquellas demandas tropezaron con un l\u00edmite pr\u00e1ctico que requer\u00edan, para el logro de sus objetivos, establecer alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n con los aparatos estatales, sobre todo ante la existencia de gobiernos dispuestos a satisfacer sus demandas? Segundo, el tr\u00e1nsito de la irrupci\u00f3n plebeya al populismo merecer\u00eda ser explicado muy cuidadosamente, aunque nom\u00e1s fuera por la reconocida vaguedad que comporta el t\u00e9rmino populismo y que, en manos de su m\u00e1s importante cultor, Ernesto Laclau, serv\u00eda para caracterizar la pol\u00edtica de Hugo Ch\u00e1vez tanto como la de \u00c1lvaro Uribe. Y qu\u00e9 decir del \u201ccesarismo decisionista y carism\u00e1tico\u201d: \u00bffue un ardid perverso para desarticular la vitalidad y el dinamismo de los movimientos sociales? \u00bfNo ser\u00eda m\u00e1s l\u00f3gico pensar que si surgieron esa clase de reg\u00edmenes pol\u00edticos fue como producto de una constelaci\u00f3n de factores que, sin negarlos, excede con creces a los influjos de los movimientos sociales? \u00bfNo hab\u00eda otros actores en las escenas pol\u00edticas de los pa\u00edses que se incorporaron al ciclo progresista? \u00bfNo hab\u00eda all\u00ed oligarqu\u00edas hist\u00f3ricas, voraces burgues\u00edas, militares adoctrinados por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, incontrolables poderes medi\u00e1ticos y el papel omnipresente de \u201cla embajada\u201d -como lo demuestran hasta la saciedad los Wikileaks- todos conspirando para reprimir los anhelos emancipatorios de las masas y que, para neutralizar una contraofensiva de enemigos tan poderosos y tan bien organizados se requer\u00eda una cierta concentraci\u00f3n del poder pol\u00edtico? En suma, \u00bfno hab\u00eda lucha de clases en los pa\u00edses gobernados por el progresismo?<\/p>\n<p>\u00bfSobre qu\u00e9 bases se puede entonces pensar que la emergencia de fuertes liderazgos como los de Ch\u00e1vez, Lula, Kirchner, Evo y Correa fueron productos de \u201cpersonalidades autoritarias\u201d (un a\u00f1ejo tema de la sociolog\u00eda funcionalista de los a\u00f1os cincuenta) o una suerte de perversa \u201castucia de la raz\u00f3n\u201d destinada a desmovilizar y desarticular los vigorosos movimientos sociales de finales del siglo pasado y comienzos del presente? En todo caso, \u00bfno ser\u00eda prudente preguntarse acerca de los factores que explican la \u201cverticalizaci\u00f3n\u201d de los movimientos sociales, su dependencia del Estado, cuyos alcances, por otra parte, mal podr\u00edan generalizarse porque no tuvieron la misma fuerza en Bolivia y Ecuador que en Argentina, pa\u00eds que tal vez represente la versi\u00f3n extrema de este proceso de \u201ccontrol desde arriba\u201d del sujeto popular? Y preguntarse, tambi\u00e9n, si efectivamente se produjo esa \u201cmonopolizaci\u00f3n de lo plebeyo\u201d por parte de los gobiernos progresistas, cosa que en principio nos parece sumamente discutible y carente de sustento emp\u00edrico.<\/p>\n<p>Modonesi y Svampa plantean que no pocos autonomistas radicales devinieron furiosos populistas y asumieron la defensa y promoci\u00f3n irrestricta del l\u00edder. \u00bfNo ser\u00eda bueno tambi\u00e9n intentar explicar con los instrumentos del materialismo hist\u00f3rico la mete\u00f3rica aparici\u00f3n de un liderazgo popular capaz de enturbiar la visi\u00f3n de los autonomistas y de subyugar la voluntad plebeya? O es que nuestros autores reposan sobre las teor\u00edas funcionalistas de la modernizaci\u00f3n seg\u00fan la cual un intenso proceso de cambios deja a las masas \u201cen disponibilidad\u201d e indefensas para ser manipuladas a su antojo por un l\u00edder carism\u00e1tico. Lejos de esta lectura equivocada es preciso recuperar el camino de la construcci\u00f3n colectiva de la historia, y analizar los hechos y procesos sociopol\u00edticos como resultados del choque de m\u00faltiples sujetos que forman aquel \u201cparalelogramo de fuerzas\u201d referido por Engels y del cual surge la direcci\u00f3n del proceso hist\u00f3rico. Cabe preguntarse si capitulaci\u00f3n del autonomismo no tiene mucho que ver con el hecho de que las fuerzas pol\u00edticas progresistas o de izquierda en el gobierno pudieron expresar y dar satisfacci\u00f3n, aunque sea parcial, a las demandas de los diversos sujetos populares. Estrategias y proyectos que pueden corresponderse o no con las planteadas por algunas organizaciones, pero que evidentemente fueron le\u00eddas y articuladas \u2013al menos en parte- por las fuerzas pol\u00edticas y algunos l\u00edderes carism\u00e1ticos. La experiencia concreta se\u00f1ala que las demandas que primaron y organizaron las estrategias objetivas de las luchas populares giraron en torno a la mejora en la calidad de vida y del trabajo, una mayor participaci\u00f3n democr\u00e1tica, y mayores grados de soberan\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica frente a la entrega de nuestros pa\u00edses al imperialismo. Y estas demandas fueron, en mayor o menor medida seg\u00fan los casos, satisfechas por los gobiernos progresistas. Fue por eso que la reivindicaci\u00f3n autonomista pas\u00f3, sin ser abandonada por completa, a un segundo plano.<\/p>\n<p><strong>Productividad hist\u00f3rica y limitaciones de los \u201cprogresismos realmente existentes\u201d<\/strong><\/p>\n<p>En la segunda parte de su art\u00edculo Modonesi y Svampa examinan las derivas de los \u201cprogresismos realmente existentes\u201d. El tono es, por supuesto, cr\u00edtico de estas experiencias que \u201cparec\u00edan abrir la posibilidad de concretar algunas demandas de cambio\u201d. De sus palabras, as\u00ed como del resto de su trabajo, se desprende que esos gobiernos fracasaron lamentablemente a la hora de introducir alg\u00fan cambio m\u00ednimamente significativo. Esto abre un serio interrogante, te\u00f3rico y pr\u00e1ctico a la vez, acerca de las enigm\u00e1ticas razones por las cuales, ante tanta inocuidad pol\u00edtica, el imperialismo reaccion\u00f3 con tanta furia y sa\u00f1a contra estos gobiernos. Pero dejando esto de lado, nuestros autores fustigan a quienes aludieron a estos procesos apelando a expresiones tan diversas como \u201cposneoliberalismo\u201d, \u201cel giro a la izquierda\u201d, o inclusive de una \u201cnueva izquierda latinoamericana\u201d. Seg\u00fan sus an\u00e1lisis la caracterizaci\u00f3n que finalmente predomin\u00f3 fue la denominaci\u00f3n gen\u00e9rica y por dem\u00e1s vaga de \u201cprogresismo\u201d. Reconocen, sin embargo, que bajo este r\u00f3tulo se incorporaban -a nuestro juicio err\u00f3neamente- experiencias pol\u00edticas y sociales muy distintas. Tal como lo hemos planteado en otro lugar, hay una distinci\u00f3n que por elemental no deja de ser crucial entre gobiernos que se fijaron como objetivo la construcci\u00f3n de una sociedad no-capitalista: \u201csocialismo del siglo veintiuno\u201d, \u201csocialismo bolivariano\u201d, \u201csumak kawsay\u201d, \u201cvivir bien\u201d, como se desprende de los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador; y otros cuyo objetivo era fundar un \u201ccapitalismo serio\u201d, como se lo propusieron, sin \u00e9xito, Lula da Silva en Brasil, N\u00e9stor Kirchner y Cristina Fern\u00e1ndez en la Argentina, y los gobiernos del Frente Amplio en Uruguay\u00a0[8]\u00a0. En lugar de esto, Modonesi y Svampa incomprensiblemente incluyen bajo una misma categor\u00eda de \u201cprogresismo\u201d a los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en Chile, claramente de centro derecha y casi conservadores, junto al Brasil, de Lula Da Silva y Dilma Rousseff, al Uruguay, de Tabar\u00e9 V\u00e1zquez y Pepe Mujica, la Argentina de N\u00e9stor Kirchner y Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, al Ecuador de Rafael Correa, la Bolivia de Evo Morales, la Venezuela de Hugo Ch\u00e1vez y recientemente, de Nicol\u00e1s Maduro y a Nicaragua con las presidencias de Daniel Ortega y los gobiernos del FMLN en El Salvador, en particular el de S\u00e1nchez Cer\u00e9n.\u00a0[9]\u00a0Quedan en la nebulosa, por omisi\u00f3n, los gobiernos de Fernando Lugo en Paraguay y de Manuel \u201cMel\u201d Zelaya en Honduras. A Cuba, \u00a1menos mal!, no la incluyen en su progresismo descartable, pero se olvidan llamativamente, por cierto, de incorporarla en alg\u00fan an\u00e1lisis o parte de su texto. Nos parece imposible hablar de estos temas sin una referencia a la Revoluci\u00f3n Cubana, cuya porfiada resistencia a los designios del imperialismo abri\u00f3 la puerta a eso que el presidente Rafael Correa llamara \u201ccambio de \u00e9poca\u201d. Mucho m\u00e1s oscura y desgraciada habr\u00eda sido la historia en Am\u00e9rica Latina y el Caribe si Cuba hubiese arriado las banderas del socialismo una vez desintegrada la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, como se lo reclamaran con insistencia numerosos l\u00edderes socialdem\u00f3cratas, ya reconvertidos al neoliberalismo, de Europa y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Modonesi y Svampa aciertan s\u00f3lo en parte cuando aseguran que el progresismo latinoamericano llevaba una agenda similar: cr\u00edtica al neoliberalismo, cierta heterodoxia en las pol\u00edticas macroecon\u00f3micas, inclusi\u00f3n social, lucha contra la pobreza, etc\u00e9tera. Pero dejan en las sombras una diferencia fundamental: que los gobiernos de izquierda \u2013Venezuela, Bolivia y Ecuador- asumieron posturas y ejecutaron pol\u00edticas m\u00e1s radicales en lo econ\u00f3mico y social, construyeron notables constituciones que profundizaron la calidad democr\u00e1tica de sus pa\u00edses, hicieron de la naturaleza un sujeto de derecho (introduciendo una innovaci\u00f3n fundamental en el derecho contempor\u00e1neo), y adoptaron planteamientos abiertamente antiimperialistas que las versiones m\u00e1s edulcoradas del progresismo, ni hablar del conservadurismo chileno, ni por asomo se atrevieron a ensayar. El ocultamiento del antiimperialismo en un cono de sombras es un rasgo com\u00fan a las diversas familias trotskistas y a los pensadores liberales, cuya ceguera para ver ese fen\u00f3meno llega a ser por momentos alucinante y que en consecuencia s\u00f3lo les permite ver el \u00e1rbol y no percibir el bosque, con las consecuencias pol\u00edticas que de ello se derivan.<\/p>\n<p>La consecuencia de este planteamiento es que todos los gobiernos progresistas caen en el caj\u00f3n de sastre de un \u201cpopulismo de alta intensidad\u201d que se opone, absorbe y niega otras matrices ideol\u00f3gicas contestatarias, como la del indigenismo, el campesinado, las izquierdas cl\u00e1sicas y los autonomismos que desempe\u00f1aron, seg\u00fan nuestros autores, un papel importante en el inicio de la nueva \u00e9poca. En suma, se consolida un cambio controlado desde arriba, con l\u00edderes mesi\u00e1nicos que \u201cdan\u201d cosas a un pueblo sumiso y sometido. El remate de esta interpretaci\u00f3n es la caracterizaci\u00f3n de estos procesos progresistas (\u00bfsin diferenciar al Chile de Bachelet de la Bolivia de Evo?) como \u201crevoluciones pasivas\u201d (Gramsci), o sea, como modernizaciones conservadoras que desmovilizan y subalternizan a los protagonistas del ciclo de lucha anterior.<\/p>\n<p>De lo anterior, Modonesi y Svampa concluyen que hay tres limitaciones que impiden caracterizar a los gobiernos progresistas como \u201cposneoliberales\u201d o de izquierda\u00a0[10]\u00a0. Primero, porque \u201caceptaron el proceso de globalizaci\u00f3n asim\u00e9trica\u201d y sus consecuencias: l\u00edmites a la redistribuci\u00f3n de la riqueza, al combate a la desigualdad y al cambio de la matriz productiva. Tampoco avanzaron estos reg\u00edmenes en reformas tributarias, m\u00e1s all\u00e1 de t\u00edmidos intentos, y su pol\u00edtica de recuperaci\u00f3n de los bienes comunes para sus pueblos se hizo negociando con las grandes transnacionales de la industria, el agronegocio y la miner\u00eda.<\/p>\n<p>Ante esto cabe decir que la modificaci\u00f3n de la globalizaci\u00f3n asim\u00e9trica es un proyecto que ni siquiera China est\u00e1 en condiciones de realizar, y que exigirle eso a un pa\u00eds latinoamericano revela un profundo desconocimiento de lo que nuestros pa\u00edses est\u00e1n en condiciones de hacer. En cuanto a que hubo l\u00edmites en las pol\u00edticas de redistribuci\u00f3n de ingresos y riqueza es cierto, pero: \u00bfd\u00f3nde y cu\u00e1ndo no los hubo? Reformas tributarias contin\u00faan siendo una asignatura pendiente, pero en algunos pa\u00edses en algo se avanz\u00f3, si bien no tanto como hubiera sido deseable. Por \u00faltimo, una vez m\u00e1s, si China concluy\u00f3 a finales de los a\u00f1os setenta del siglo pasado que con sus propios recursos jam\u00e1s podr\u00eda garantizar el crecimiento de su econom\u00eda para resolver los problemas de su poblaci\u00f3n; que sin una asociaci\u00f3n no-subordinada al capital extranjero, posible por la fortaleza de su aparato estatal, jam\u00e1s dar\u00edan el salto tecnol\u00f3gico requerido por el desarrollo de sus fuerzas productivas, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan nuestros pa\u00edses prescindir de una negociaci\u00f3n con quienes detentan un pr\u00e1ctico monopolio de la alta tecnolog\u00eda? El caso de China es bien ilustrativo. Desde el comienzo de las reformas econ\u00f3micas implantadas por Deng Xiao Ping en 1978, el PIB de ese pa\u00eds se multiplic\u00f3 por diez y se puso fin a las hambrunas que desde tiempos inmemoriales peri\u00f3dicamente condenaban a muerte a decenas de millones de chinos. Deng se pregunt\u00f3, ante sus camaradas del Partido Comunista, si China podr\u00eda, con sus propios recursos, alg\u00fan d\u00eda llegar a tener la gravitaci\u00f3n internacional que gozaban algunos pa\u00edses europeos como Alemania, Francia o Gran Breta\u00f1a. Su respuesta fue un rotundo no. Dijo que para lograr ese objetivo China deb\u00eda construir un Estado fuerte, para evitar ser sometido al arbitrio de los grandes capitales; que deb\u00eda atraer la inversi\u00f3n extranjera, con transferencia de tecnolog\u00eda, para apropiarse de los avances tecnol\u00f3gicos de Occidente; que deb\u00eda lanzar un gran programa de obras p\u00fablicas, para construir los caminos, puentes, v\u00edas f\u00e9rreas, puertos y toda la infraestructura que China requer\u00eda y, por \u00faltimo, que ten\u00eda que realizar fuertes inversiones en educaci\u00f3n y en ciencia y tecnolog\u00eda. A la luz de esta reflexi\u00f3n del l\u00edder chino, \u00bfes razonable pensar que pa\u00edses latinoamericanos, incluyendo al Brasil, M\u00e9xico y la Argentina, pueden lograr los avances econ\u00f3micos y sociales que esperan sin una negociaci\u00f3n con las transnacionales que retienen en su poder los desarrollos tecnol\u00f3gicos m\u00e1s importantes de nuestro tiempo en las principales ramas de la econom\u00eda? Tomemos el caso de Bolivia y el litio. Durante siglos la oligarqu\u00eda de ese pa\u00eds mantuvo a su poblaci\u00f3n en la ignorancia y el analfabetismo. \u00bfC\u00f3mo hacer para que, de la noche a la ma\u00f1ana, surja una capa de t\u00e9cnicos del m\u00e1s alto nivel, familiarizados con la m\u00e1s actualizada metodolog\u00eda susceptible de ser empleada para la producci\u00f3n de litio? Por otra parte la extracci\u00f3n y producci\u00f3n del litio, que es criticada por un irresponsable pseudo ambientalismo, tiene un potencial enorme a desarrollar en cuanto energ\u00eda m\u00e1s limpia y renovable. Pero en Bolivia las transnacionales que elaboran el litio no tienen acceso al salar de Uyuni, que es de donde se lo obtiene y al cual s\u00f3lo ingresan las empresas estatales. All\u00ed no entra el capital extranjero.<\/p>\n<p>El segundo pecado de los progresismos latinoamericanos (recordar: sin discriminaci\u00f3n alguna al interior de esta categor\u00eda) fue su fracaso en la pregonada vocaci\u00f3n por cambiar la matriz productiva, \u201cm\u00e1s all\u00e1 de las narrativas eco-comunitarias que postulaban al inicio los gobiernos de Bolivia y Ecuador, o de las declaraciones cr\u00edticas del chavismo respecto de la naturaleza rentista y extractiva de la sociedad venezolana\u201d. Esta incapacidad demostrar\u00eda que los gobiernos del grupo no s\u00f3lo no ingresaron en el terreno del pos-neoliberalismo sino que, por el contrario, agravaron la cuesti\u00f3n ambiental, criminalizaron la protesta social, repudiaron al Convenio 169 de la OIT que establece la protecci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas y tribales, y deterioraron los derechos anteriormente adquiridos.<\/p>\n<p>Ante esta cr\u00edtica hay que decir que, efectivamente, al cambio de la matriz productiva result\u00f3 ser much\u00edsimo m\u00e1s complicado de lo imaginado. De hecho, en fechas recientes los dos casos m\u00e1s significativos de ese cambio son Corea del Sur y Gran Breta\u00f1a: la primera, transitando a lo largo de m\u00e1s de un cuarto de siglo desde una econom\u00eda campesina atrasada a una de car\u00e1cter industrial altamente desarrollada; la segunda, desandando la ruta industrial y reconvirti\u00e9ndose en una econom\u00eda de servicios y fundamentalmente de car\u00e1cter financiero en torno a la City londinense. En los dos casos el per\u00edodo requerido para hacer estos cambios oscil\u00f3 entre los 25 y los 30 a\u00f1os, y en ambos tambi\u00e9n se cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n de Estados Unidos. Por el contrario, en los pa\u00edses latinoamericanos los cambios hay que hacerlos de inmediato, pues a los dos a\u00f1os el gobierno de turno se enfrenta a las primeras elecciones y, para colmo de males, todo debe hacerse en un contexto signado por la persistente animosidad de los Estados Unidos y su tridente desestabilizador: la oligarqu\u00eda medi\u00e1tica, el poder judicial y la venalidad de los legisladores. Tiempo que, obviamente, es irrisorio para emprender la transformaci\u00f3n de la matriz productiva en cantidad y calidad suficiente, teniendo en cuenta la estructural dependencia externa que fue cambiando su modalidad pero sigue vigente desde hace 500 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero lo que de ninguna manera ocurri\u00f3 fue que se criminalizara la protesta social o se produjera un deterioro de los derechos adquiridos o se desconocieran los de los pueblos ind\u00edgenas. Y en caso de que se hubiera producido algo en esa direcci\u00f3n esto no obedeci\u00f3 a una pol\u00edtica sistem\u00e1tica sino a excepciones producto de circunstancias coyunturales. Ser\u00eda bueno que Modonesi y Svampa aportaran algunos ejemplos concretos al respecto, pero no lo hacen. En cambio sugieren que las pol\u00edticas represivas que normalmente emplean los gobiernos conservadores latinoamericanos encuentran su contraparte en los de signo progresista, lo cual es un error s\u00f3lo atribuible a un malsano encono en contra de estos gobiernos. Encono que no por casualidad corre en paralelo con el llamativo silencio de nuestros autores en relaci\u00f3n a las masivas violaciones a los derechos humanos y las libertades p\u00fablicas perpetradas por los gobiernos M\u00e9xico, Honduras, Colombia y Per\u00fa, que ni por asomo suscitan la indignaci\u00f3n y la fiereza cr\u00edtica que s\u00ed les provocan las flaquezas y limitaciones de los gobiernos del \u201cciclo progresista\u201d.<\/p>\n<p>Hay empero una tercera limitaci\u00f3n que habr\u00eda impedido el tr\u00e1nsito hacia el post-neoliberalismo: \u201cla concentraci\u00f3n de poder pol\u00edtico, la utilizaci\u00f3n clientelar del aparato del Estado, el cercenamiento del pluralismo y la intolerancia a las disidencias\u201d. Una vez m\u00e1s nos hallamos ante una cr\u00edtica indiferenciada que en su generalidad nada explica ni nada permite entender. No s\u00f3lo eso, en su temeraria aseveraci\u00f3n los autores hablan, sin aportar un solo dato concreto, de cuestiones tan graves como violaci\u00f3n de derechos humanos e, inclusive, de una clara complicidad de los gobiernos progresistas \u2013de nuevo, todos sin excepci\u00f3n- con las estrategias de restauraci\u00f3n derechista por la v\u00eda electoral. El remate de este disparate es la afirmaci\u00f3n de que \u201csalvo parcialmente en el caso del Poder Comunal en Venezuela (\u2026) el andamiaje estatal y partidocr\u00e1tico propio del (neo) liberalismo\u201d ha quedado intacto. Las nuevas y radicales constituciones de Venezuela, Bolivia y Ecuador, que abrieron rumbos en la protecci\u00f3n de la naturaleza y en la expansi\u00f3n de los derechos democr\u00e1ticos son arrojadas, sin m\u00e1s miramiento, al trasto junto con la estatizaci\u00f3n de los bienes comunes y todo un conjunto de cambios que desataron la feroz reacci\u00f3n de la derecha vern\u00e1cula y el imperialismo. Se verifica una vez m\u00e1s la verdad contenida en el refr\u00e1n que dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver.<\/p>\n<p><strong>Horizontes emancipatorios y batallas estrat\u00e9gicas: una reflexi\u00f3n final<\/strong><\/p>\n<p>La parte final del art\u00edculo de Modonesi y Svampa dictamina, sobre la base de los gruesos yerros de interpretaci\u00f3n arriba mencionados, la acusaci\u00f3n final: \u201cestos gobiernos contribuyeron a desactivar aquellas tendencias emancipatorias que se gestaban en los movimientos antineoliberales\u201d. Una desactivaci\u00f3n que, seg\u00fan los autores, no es s\u00f3lo el natural reflujo de un ciclo de luchas o el reposo que sigue a la satisfacci\u00f3n de las demandas largamente exigidas, o la canalizaci\u00f3n institucional de la lucha de clases cuando los que comandan los Estados ofrecen esa apertura, incluso jugando en contra del poder. El ineluctable resultado de esta verdadera traici\u00f3n de las fuerzas de izquierda o centroizquierda no pod\u00eda ser otra cosa que el \u201cfin del ciclo progresista\u201d, que se produce por derecha y no por izquierda. De todos modos, Modonesi y Svampa no se desaniman pues perciben, dir\u00edamos que con indisimulable alivio, que el derrumbe de aquellos gobiernos da lugar al nacimiento de nuevas resistencias saturadas de rasgos y componentes antisist\u00e9micos que antes se agitaban en las entra\u00f1as del progresismo pugnando por abrirse paso y que ahora, ante su final capitulaci\u00f3n, emergen con fuerza. Componentes de este venturoso renacimiento ser\u00edan el cuestionamiento del extractivismo, las novedosas gram\u00e1ticas de lucha de los nuevos movimientos socioambientales, colectivos culturales y asambleas ciudadanas constructoras de una nueva narrativa emancipatoria\u00a0[11]\u00a0. De las y los trabajadores y humildes de Nuestra Am\u00e9rica, que hab\u00edan visto mejorada su calidad de vida, ni hablar. Conscientes de que las luchas de clases son tan antiguas como nuestra historia, Modonesi y Svampa aten\u00faan la radicalidad de la supuesta ruptura de estas nuevas gram\u00e1ticas de lucha con las que les precedieron al reconocer que \u201cno pocas izquierdas clasistas hoy comienzan a ampliar su plataforma discursiva, incluyendo conceptos que provienen de aquellos otros lenguajes y, viceversa, la politizaci\u00f3n de la luchas socioambientales las lleva a buscar y encontrar claves de lecturas que remiten a las mejores tradiciones y pr\u00e1cticas pol\u00edticas de las izquierdas del siglo XX.\u201d<\/p>\n<p>Sin embargo, consideramos que lo que emerge con vigor es justamente esa fuerza popular que conforma la base de los procesos revolucionarios. Nos referimos al n\u00facleo duro que est\u00e1 defendiendo tenazmente su posici\u00f3n -aun a costa de enormes sacrificios, como en Venezuela- o el que sale a la calle a defender los proyectos progresistas desplazados del poder (Argentina) o destituidos fraudulentamente (Brasil) y que han acumulado una gran experiencia de lucha contra el neoliberalismo. Esos movimientos no esperar\u00e1n impasibles a que pase otra d\u00e9cada de barbarie neoliberal arrasando con todas sus conquistas, sino que ya han comenzado a movilizarse y est\u00e1n debatiendo con qu\u00e9 herramientas pol\u00edticas y con qu\u00e9 proyectos volver\u00e1n a disputar los gobiernos en las pr\u00f3ximas elecciones. \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera hace poco expresaba con raz\u00f3n que<\/p>\n<p>\u201clo importante es que esta generaci\u00f3n que hoy est\u00e1 de pie, vivi\u00f3 los tiempos de la derrota, del neoliberalismo, vivi\u00f3 los tiempos de la victoria temporal de los gobiernos progresistas y revolucionarios y ahora est\u00e1 en este periodo intermedio. Por lo tanto tiene el conocimiento, tiene la experiencia, para poder volver a retomar la iniciativa. A diferencia de los a\u00f1os 60 o 70 cuando se aniquila una generaci\u00f3n, la derrota pol\u00edtica y militar y la construcci\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n va a tardar 30 a\u00f1os. Aqu\u00ed no, aqu\u00ed es una misma generaci\u00f3n que ha vivido derrota, victoria y temporal derrota y por lo tanto puede tener el conocimiento, la habilidad t\u00e1ctica, la capacidad de construcci\u00f3n de ideas fuerza como para volver a retomar la iniciativa. Si no hacemos eso, este periodo de toma parcial de iniciativa de la derecha puede extenderse y puede ampliarse a otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, lo que sin duda significar\u00eda una cat\u00e1strofe porque, como ya estamos viendo, all\u00e1 donde triunfa la derecha, derecha es: recorte de lo social, recorte del Estado, recorte de derechos y por lo tanto recorte del bienestar de la poblaci\u00f3n, que fue lo que se logr\u00f3 en esos diez a\u00f1os virtuosos de gobiernos progresistas\u201d\u00a0[12]\u00a0.<\/p>\n<p>Por otra parte algunas fracciones sociales o sus organizaciones, descontentas con determinadas pol\u00edticas de los gobiernos progresistas, como los casos mencionados por nuestros autores, podr\u00e1n f\u00e1cilmente confluir en una acci\u00f3n conjunta con los dem\u00e1s grupos que se oponen a los gobiernos de derecha. Saben, por experiencia propia, que estos procurar\u00e1n avanzar muchos m\u00e1s que los anteriores por sobre sus derechos y los de la Madre Tierra, condonando a los verdugos de las clases populares, como por ejemplo hizo el presidente argentino Mauricio Macri al eliminar las retenciones (impuestos sobre sus exportaciones) a las empresas mineras y a ciertas ramas de la agricultura, entre otros beneficios otorgados a su propia clase.<\/p>\n<p>La posible coincidencia entre los nuevos y los cl\u00e1sicos sujetos y sus respectivas formas y estrategias de lucha abre as\u00ed insospechadas posibilidades de resistencia tanto contra las tentativas restauradoras de la derecha como ante las insuficiencias y vacilaciones del progresismo. Pero, por sobre todo, defendiendo las conquistas realizadas en el pasado, y entendiendo que los gobiernos de izquierda dentro del amplio espectro del progresismo son la garant\u00eda del sost\u00e9n institucional de esas conquistas.<\/p>\n<p>Concluimos se\u00f1alando que el trabajo que hemos comentado se inscribe en una larga lista de intervenciones que parten de dos premisas a nuestro juicio err\u00f3neas: primero, la indiferenciaci\u00f3n entre gobiernos de muy distinto tipo, desde la centroderechista Nueva Mayor\u00eda chilena actual, con Michelle Bachelet a la cabeza, hasta el izquierdismo, de fuertes reminiscencias cl\u00e1sicas, de Evo Morales en Bolivia. No hace falta ser un obsesionado por las cuestiones metodol\u00f3gicas para concluir que cualquier afirmaci\u00f3n que se haga acerca de tan heterog\u00e9neo colectivo tiene un valor apenas relativo, si es que lo tiene. En la mayor\u00eda de los casos se llega a proposiciones de escaso valor explicativo. \u00bfPodemos, en un an\u00e1lisis riguroso, hablar del \u00a1\u201cpopulismo\u201d de Bachelet!, especialmente cuando se apela al uso vulgar de esa categor\u00eda y se prescinde de un an\u00e1lisis te\u00f3rico de ese concepto? El marxismo latinoamericano ha hecho algunas contribuciones importantes al esclarecimiento del mismo que podr\u00edan haber ayudado a una mejor intelecci\u00f3n de la tesis de nuestros autores.<\/p>\n<p>Si la primera premisa err\u00f3nea es el populismo, la segunda es el anticipado funeral del \u201cciclo progresista\u201d cuyo fin ha sido proclamado \u2013y en algunos casos anhelado-\u00a0<em>urbi et orbi<\/em>\u00a0por muchos, incluyendo ciertos sectores de una izquierda en cuyo campo de visi\u00f3n todav\u00eda no aparece el fen\u00f3meno del imperialismo, por imponente y brutal que este sea. Pero un an\u00e1lisis sobrio de la coyuntura demuestra que en Ecuador la Alianza Pa\u00eds tiene grandes chances de imponer su candidato en la elecci\u00f3n presidencial del 2017; que Evo Morales tiene mandato hasta comienzos del 2019 y que el MAS boliviano tiene amplias ventajas pre-electorales por sobre cualquiera de sus rivales; que en Nicaragua Daniel Ortega ser\u00eda reelecto por una abrumadora mayor\u00eda electoral en el curso de este a\u00f1o. En Mayo Danilo Medina obtuvo 66 % de los votos aplastando al candidato de la derecha en Rep\u00fablica Dominicana y en El Salvador, Salvador S\u00e1nchez Cer\u00e9n, del FMLN, se ha mantenido en el gobierno pese a las enormes presiones desestabilizadoras de la derecha vern\u00e1cula y el imperialismo, en un pa\u00eds que, al igual que Ecuador, tiene al d\u00f3lar norteamericano como su moneda. Otros referentes centrales a la hora de analizar las relaciones de fuerzas en la regi\u00f3n son nuestro ya legendario faro cubano y la posible concreci\u00f3n de los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia &#8211; Ej\u00e9rcito del Pueblo &#8211; (FARC-EP) (plebiscito del 2 de Octubre mediante) que, seguramente, tendr\u00e1n un lugar importante en la vida pol\u00edtica institucional de ese pa\u00eds. La Argentina, con la derrota del kirchnerismo, es la excepci\u00f3n en este cuadro, configurando el \u00fanico caso de un gobierno progresista derrotado en las urnas, por un estrecho margen y m\u00e1s como producto de ins\u00f3litos errores del kirchnerismo que de m\u00e9ritos propios de la oposici\u00f3n de derecha. Pero su futuro es incierto. Un informe aparecido en estos d\u00edas del banco de inversi\u00f3n BCP Securities, Wall Street, advierte que \u201cla poblaci\u00f3n est\u00e1 exigiendo resultados de parte de aquellos que eligieron para gobernar. Falta tan solo un a\u00f1o para las elecciones de medio t\u00e9rmino y, al ritmo que van, al PRO de Macri lo van aplastar\u201d\u00a0[13]\u00a0. En Brasil, la ilegal e ileg\u00edtima destituci\u00f3n de Dilma Rousseff instal\u00f3 en el Planalto a un gobierno usurpador, encabezado por un personaje como Michel Temer a quien votar\u00eda en una elecci\u00f3n presidencial s\u00f3lo el 2 % de la poblaci\u00f3n, al paso que un 60 % pide su renuncia. Por otra parte, uno de los condenados por delitos de corrupci\u00f3n, el mega empresario Marcelo Odebrecht, declar\u00f3 d\u00edas pasados que Michel Temer hab\u00eda pedido \u201cuna ayudita para su partido, el PMDB, y que recibi\u00f3 10 millones de reales en efectivo\u201d\u00a0[14]\u00a0. Ni bien avance esta investigaci\u00f3n ser\u00e1 muy dif\u00edcil evitar que Temer sea eyectado del Palacio del Planalto, con lo que deber\u00eda convocarse a una nueva elecci\u00f3n presidencial, para la cual no hay ning\u00fan candidato de la derecha que aparezca como probable ganador. En suma: no hay demasiada evidencia concreta que indique que este ciclo ha llegado a su fin. Est\u00e1 enfrentando nuevos desaf\u00edos, sin duda, pero de ah\u00ed a extender el certificado de defunci\u00f3n hay un muy largo trecho.<\/p>\n<p>Creemos, por consiguiente, que la decisi\u00f3n de someter a discusi\u00f3n la totalidad de la experiencia de los gobiernos subsumidos bajo el confuso r\u00f3tulo de \u201cprogresismo\u201d debe ser bienvenida, porque sin duda hubo, y habr\u00e1, errores, turbulencias y contradicciones, como en cualquier otra experiencia pol\u00edtica. La cr\u00edtica y, en especial, la autocr\u00edtica son muy importantes en momentos como los actuales, cuando arrecia la ofensiva del imperialismo. Pero esto debe hacerse siguiendo la m\u00e1xima de T\u00e1cito cuando recomendaba examinar las cosas de nuestro mundo\u00a0<em>sine ira et studio<\/em>, lo que podr\u00eda traducirse como \u201csin odio o animadversi\u00f3n y sin prejuicio o parcialidad\u201d. No es este el caso del trabajo de Modonesi y Svampa, en donde la animadversi\u00f3n hacia las experiencias del progresismo es manifiesta tanto como su parcialidad en el ejercicio de la cr\u00edtica, donde por lo visto nada ha sido hecho bien y todo est\u00e1 mal. Y la historia es much\u00edsimo m\u00e1s complicada, en donde el bien y el mal se entremezclan de tal modo que se requiere un esp\u00edritu muy sobrio y alerta para distinguir el uno del otro.<\/p>\n<p>Sin embargo, desde el punto de vista de la vida concreta de millones de hombres y mujeres que conforman nuestros pueblos, sin duda el bien prim\u00f3 sobre el mal durante m\u00e1s de diez a\u00f1os, en los que si bien no se ha \u201cdado vuelta la tortilla\u201d, se han logrado importantes conquistas materiales, culturales, pol\u00edticas, en derechos humanos y civiles, y avances en el sue\u00f1o de la integraci\u00f3n latinoamericana, que dignificaron y significaron una fenomenal ampliaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda, -es decir: ampliaci\u00f3n de derechos aun dentro del sistema capitalista- al igual que los llamados procesos nacional-populares o populismos de mediados del siglo veinte. La dial\u00e9ctica de la historia que, obviamente se aleja de cualquier revoluci\u00f3n de manual, nos ense\u00f1a que, aun con todas sus contradicciones, lo que viene despu\u00e9s de los gobiernos progresistas -y mucho mas lo ser\u00e1 de los revolucionarios- son salvajes intentos por maximizar las tasas de ganancias removiendo a cualquier costo las limitaciones impuestas por movimientos y gobiernos populares. En varios de nuestros pa\u00edses el ataque de la derecha puso a los movimientos sociales en guardia y ya se est\u00e1n erigiendo fuertes resistencias a aquellas tentativas. Por ello, la defensa de los procesos progresistas y revolucionarios que est\u00e1n de pie -a\u00fan bajo el intenso e incesante fuego econ\u00f3mico, pol\u00edtico y medi\u00e1tico del imperialismo y la reacci\u00f3n- es la batalla estrat\u00e9gica de nuestro tiempo. Defensa que no excluye una necesaria autocr\u00edtica para rectificar rumbos, pero sin dejar de se\u00f1alar que, vistos en perspectiva hist\u00f3rica, los aciertos hist\u00f3ricos de estos procesos superan ampliamente sus desaciertos y limitaciones.<\/p>\n<p>En una nota reciente uno de los autores de estas l\u00edneas dec\u00eda, a prop\u00f3sito de la crisis en Brasil, que la izquierda latinoamericana deb\u00eda extraer tres lecciones de lo ocurrido en ese pa\u00eds y que esas ense\u00f1anzas tienen un valor general para los pa\u00edses de la regi\u00f3n\u00a0[15]\u00a0. Primero, reconocer que cualquier concesi\u00f3n a la derecha por parte de gobiernos de izquierda o progresistas s\u00f3lo sirve para debilitarlos y precipitar su ruina. En coyunturas como estas, la intransigencia ante las presiones de la derecha y la radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica son las \u00fanicas garant\u00edas de supervivencia. Segundo, no olvidar que el proceso pol\u00edtico no s\u00f3lo transcurre por los traicioneros canales institucionales del estado sino tambi\u00e9n por \u201cla calle\u201d, el turbulento mundo plebeyo. S\u00f3lo esta puede detener los afanes golpistas de la derecha, que como se comprob\u00f3 en Honduras, Paraguay y Brasil, pueden procesarse sin mayores contratiempos en los marcos institucionales del estado burgu\u00e9s. Maduro tiene la calle, Dilma no la ten\u00eda. Y esta diferencia explica la distinta suerte de uno y otra. Tercero, las fuerzas progresistas y de izquierda \u2013decepcionadas por la derrota de la \u201cv\u00eda armada\u201d- no pueden caer ahora en el error de apostar todas sus cartas exclusivamente en el juego democr\u00e1tico. No olvidar que para la derecha la democracia es s\u00f3lo una opci\u00f3n t\u00e1ctica, f\u00e1cilmente descartable. Las elecciones son s\u00f3lo una de sus armas: la huelga de inversiones, las corridas bancarias, el ataque a la moneda, los sabotajes a los planes del gobierno, los golpes de estado e inclusive los asesinatos pol\u00edticos han sido frecuentemente utilizadas a lo largo de la historia latinoamericana. Por eso las fuerzas del cambio y la transformaci\u00f3n social, ni hablar los sectores radicalmente reformistas o revolucionarios, tienen siempre que tener a mano \u201cun plan B\u201d, para enfrentar a las maniobras de la burgues\u00eda y el imperialismo que manejan a su antojo la institucionalidad y las normas del estado capitalista. Y esto supone la continuada organizaci\u00f3n, movilizaci\u00f3n y educaci\u00f3n pol\u00edtica del vasto y heterog\u00e9neo conglomerado popular, cosa que pocos gobiernos progresistas se preocuparon por hacer. En otras palabras, la desobediencia civil o la v\u00eda insurreccional no violenta de masas, la misma que acab\u00f3 con el r\u00e9gimen del Sh\u00e1 en Ir\u00e1n, con Al\u00ed en T\u00fanez y con Mubarak en Egipto, es un recurso que bajo ning\u00fan motivo deber\u00eda ser descartado.<\/p>\n<p><strong>NOTAS:<\/strong><\/p>\n<p>[1]\u00a0Ver su \u201cPost-progresismo y horizontes emancipatorios en Am\u00e9rica Latina\u201d, del 13 de agosto de 2016, disponible en\u00a0<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=215469\" >http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=215469\u00a0<\/a>.<\/p>\n<p>[2]\u00a0Es altamente controversial decir que el ataque a Dilma Rousseff fue \u201clegal\u201d. La presunta legalidad de su juicio pol\u00edtico ha sido fuertemente cuestionada por numerosos analistas y observadores de la vida pol\u00edtica brasile\u00f1a. El r\u00e9gimen pol\u00edtico brasile\u00f1o es presidencialista, y s\u00f3lo ante la constataci\u00f3n fehaciente de un delito podr\u00eda haberse iniciado un juicio pol\u00edtico a la presidenta. Sin embargo, como lo atestigua la misma sentencia que la despoja de su cargo, ese delito no existi\u00f3.<\/p>\n<p>[3]\u00a0A menudo las organizaciones que emergieron de los procesos de resistencia en los 90s fueron nuevas en tanto fundadas en esa coyuntura, pero en muchos casos adoptando nombres que remiten a viejas banderas reivindicativas. No necesariamente fueron nuevas en cuanto a sus modalidades de organizaci\u00f3n e instrumentos de lucha, que recuperaron elementos de las tradiciones de los diversos pueblos latinoamericanos y las resignificaron en los nuevos escenarios. Hubo tambi\u00e9n un importante nivel de experimentaci\u00f3n social de modos de organizaci\u00f3n alternativos, pero no con la masividad que pregonan algunos intelectuales deslumbrados por esas experiencias que, adem\u00e1s, tuvieron una corta existencia. Pese a ello, como sostenemos m\u00e1s adelante, influyeron en la democratizaci\u00f3n de numerosas agrupaciones sociales. V\u00e9ase al respecto Klachko, Paula \u201cLas formas de organizaci\u00f3n emergentes del ciclo de la rebeli\u00f3n popular de los \u201990 en la Argentina\u201d, en Documentos y Comunicaciones PIMSA 2007 (Buenos Aires: PIMSA), disponible en:\u00a0<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.pimsa.secyt.gov.ar\/publicaciones.htm\" >http:\/\/www.pimsa.secyt.gov.ar\/publicaciones.htm\u00a0<\/a>.<\/p>\n<p>[4]\u00a0Para un an\u00e1lisis tanto de la fase de resistencias al neoliberalismo como de los cambios sociales y pol\u00edticos y los nuevos desaf\u00edos que se desencadenaron con el cambio de \u00e9poca, v\u00e9ase Arkonada, Katu y Klachko, Paula, 2016,\u00a0<em>Desde Abajo. Desde Arriba. De la resistencia a los gobiernos populares: escenarios y horizontes del cambio de \u00e9poca en Am\u00e9rica Latina<\/em>\u00a0(La Habana: Editorial Caminos). Sobre el tema del poder, v\u00e9ase Atilio A.Boron, \u201c La selva y la polis . Interrogantes en torno a la teor\u00eda pol\u00edtica del zapatismo\u201d\u00a0<em>Revista Chiapas (M\u00e9xico, 2001), N\u00ba 12<\/em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.revistachiapas.org\/No12\/ch12boron.html\" >http<\/a><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.revistachiapas.org\/No12\/ch12boron.html\" >:\/\/www.revistachiapas.org\/No12\/ch12boron.html<\/a><\/p>\n<p>[5]\u00a0El sandinismo triunf\u00f3 en la guerra civil contra el estado somocista y sus mentores en Estados Unidos, aunque luego sucumbi\u00f3, en el terreno electoral, porque no pudo soportar diez a\u00f1os de agresiones, sabotajes y bloqueos de la \u201ccontra\u201d organizada, financiada y armada por Washington. Sin embargo, el sandinismo luego regres\u00f3 al gobierno con un nuevo triunfo electoral y ahora se encamina hacia una aplastante victoria en la pr\u00f3xima elecci\u00f3n presidencial. En cuanto a El Salvador, los acuerdos de paz reflejan que la guerrilla salvadore\u00f1a no fue derrotada sino que hubo un \u201cempate t\u00e9cnico\u201d entre el FMLN y el ej\u00e9rcito salvadore\u00f1o y sus \u201casesores\u201d norteamericanos.<\/p>\n<p>[6]\u00a0Lenin, V. I. (1905)\u00a0<em>Dos T\u00e1cticas de la social democracia en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica<\/em>\u00a0(Bs. As.: Editorial Anteo, 1986)<\/p>\n<p>[7]\u00a0Cf. Andr\u00e9 Gorz\u00a0<em>Adi\u00f3s al proletariado: M\u00e1s all\u00e1 del socialismo,<\/em>\u00a0(Madrid: El Viejo Topo, 1981)<\/p>\n<p>[8]\u00a0V\u00e9ase Bor\u00f3n, Atilio A.\u00a0<em>Socialismo Siglo XXI.\u00bfHay vida despu\u00e9s del neoliberalismo?<\/em>\u00a0(Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2014), pp. 11- 51.<\/p>\n<p>[9]\u00a0No obstante, Modonesi y Svampa retroceden espantados ante su enumeraci\u00f3n y aclaran, en el cuerpo del texto, que el progresismo abarca corrientes ideol\u00f3gicas y perspectivas pol\u00edticas diversas, desde aquellas de inspiraci\u00f3n m\u00e1s institucionalista, pasando por el desarrollismo m\u00e1s cl\u00e1sico, hasta experiencias pol\u00edticas m\u00e1s radicales, de tinte plebeyo y nacional-popular o que terminaron declar\u00e1ndose socialistas.<\/p>\n<p>[10]\u00a0Algunos publicistas de los gobiernos progresistas, sobre todo en Brasil, insistieron en que en ese pa\u00eds ya se hab\u00eda llegado al \u201cposneoliberalismo\u201d, afirmaci\u00f3n totalmente infundada como el tiempo se encarg\u00f3 de demostrar con particular crueldad. S\u00f3lo en el \u201cn\u00facleo duro\u201d de los gobiernos progresistas \u2013Venezuela, Bolivia y Ecuador- se pudieron registrar algunos avances significativos en esa direcci\u00f3n. En menor medida hubo algunos progresos en la Argentina y menos todav\u00eda en Brasil y Uruguay. La matriz neoliberal instaurada en los noventas ha demostrado ser un hueso demasiado duro para roer.<\/p>\n<p>[11]\u00a0La cr\u00edtica al extractivismo de las experiencias progresistas expone con claridad la irresponsabilidad de los \u201canti-extractivistas\u201d, para decirlo con la mayor benevolencia. Por ejemplo, a\u00fan estamos esperando que digan c\u00f3mo har\u00e1 Bolivia, que en 25 a\u00f1os doblar\u00e1 su poblaci\u00f3n, para construir las escuelas, viviendas, hospitales, caminos y puentes que requerir\u00e1 la duplicaci\u00f3n del n\u00famero de sus habitantes. \u00bfO es que todo eso se construir\u00e1 sin hierro, cemento, cobre, sin aprovechar sus recursos gas\u00edferos, por la sola magia del discurso? No parece ser una cr\u00edtica seria. Para un examen detallado de este asunto ver Atilio A. Boron,\u00a0<strong><em>Am\u00e9rica Latina en la geopol\u00edtica del imperialismo<\/em><\/strong>\u00a0(Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, Cuarta Edici\u00f3n, 2014). Hay ediciones de este libro en M\u00e9xico, Cuba y Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>[12]\u00a0Entrevista de Mart\u00edn Granovsky a Alvaro Garc\u00eda Linera en la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata. Agosto 2016. CLACSO-TV en<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=RuvvgMT826E\" >https<\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=RuvvgMT826E\" >:\/\/www.youtube.com\/watch?v=RuvvgMT826E<\/a><\/p>\n<p>[13]\u00a0\u201cUn banco de Wall Street advierte que Macri podr\u00eda perder las elecciones\u201d, en\u00a0<em>La Pol\u00edtica Online<\/em>, 20 de Septiembre, 2016\u00a0<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.lapoliticaonline.com\/nota\/100396\/\" >http:\/\/www.lapoliticaonline.com\/nota\/100396\/<\/a><\/p>\n<p>[14]\u00a0\u201c Dela\u00e7\u00e3o da Odebrecht cita os nomes de Jos\u00e9 Serra e Michel Temer. Serra teria recebido R$ 23 milh\u00f5es em propina\u201d, en\u00a0<em>Diario do Brasil<\/em>, 20 de Septiembre de 2016<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.diariodobrasil.org\/delacao-da-odebrecht-cita-os-nomes-de-jose-serra-e-michel-temer-serra-teria-recebido-r-23-milhoes-em-propina\/\" >http<\/a><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.diariodobrasil.org\/delacao-da-odebrecht-cita-os-nomes-de-jose-serra-e-michel-temer-serra-teria-recebido-r-23-milhoes-em-propina\/\" >:\/\/www.diariodobrasil.org\/delacao-da-odebrecht-cita-os-nomes-de-jose-serra-e-michel-temer-serra-teria-recebido-r-23-milhoes-em-propina\/#<\/a><\/p>\n<p>[15]\u00a0Cf. Atilio A. Boron, \u201cLa tragedia brasile\u00f1a\u201d, en\u00a0<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.atilioboron.com.ar\/2016\/08\/la-tragedia-brasilena.html\" >http:\/\/www.atilioboron.com.ar\/2016\/08\/la-tragedia-brasilena.html<\/a>\u00a0y en numerosos peri\u00f3dicos digitales latinoamericanos.<\/p>\n<p>________________________________<\/p>\n<p><em>Atilio A. Boron, polit\u00f3logo y soci\u00f3logo argentino. Profesor Titular Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del Instituto de Estudios de Am\u00e9rica Latina y el Caribe (IEALC) de esa misma facultad. Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educaci\u00f3n a Distancia del Centro Cultural de la Cooperaci\u00f3n Floreal Gorini y Profesor del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Avellaneda. <\/em><\/p>\n<p><em>Paula Klachko es doctora en Historia por la Universidad Nacional de La Plata. Profesora en la\u00a0 Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jos\u00e9 C. Paz y del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Avellaneda. <\/em><\/p>\n<p><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.telesurtv.net\/opinion\/Sobre-el-post-progresismo-en-America-Latina-aportes-para-un-debate-20160924-0034.html?utm_source=planisys&amp;utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&amp;utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&amp;utm_content=43&amp;#\" >Go to Original \u2013 telesurtv.net<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de su caracterizaci\u00f3n inicial los autores advierten sobre la necesidad de evitar caer en la trampa maniquea que obliga a optar entre la continuidad del progresismo o la restauraci\u00f3n neoliberal, trampa que, seg\u00fan ellos, \u201coculta un chantaje orientado a propiciar un artificial cierre de filas detr\u00e1s de los l\u00edderes y partidos del progresismo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-80358","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-original-languages"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80358","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80358"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80358\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80358"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80358"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.transcend.org\/tms\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80358"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}