(Castellano) Pedagogía de la Catástrofe – Decisión

ORIGINAL LANGUAGES, 25 Mar 2013

Stefano Caserini & Enrico Euli - TRANSCEND Media Service

“Esperemos que no se trate de llegar a la extinción bien informados…
pero recogemos la invitación a imaginar otros mundos posibles”.
— Luca Mercalli

Decisión

Equality
I spoke the word
As if a wedding vow
(B.Dylan, My Back Pages)

Tomar decisiones es una elección compleja y difícil, sobre todo en una sociedad de masas. Hasta el momento en que se encuentran para tomar decisiones en núcleos reducidos, las personas pueden, al menos en teoría, estar presentes para contar: para escuchar y ser escuchadas, practicar una buena consulta, participar en las decisiones, actuar de manera colectiva y conscientemente. Siempre que apetezca, por supuesto, y que se esté dispuesto a tomar el poder que nos pertenece. Y siempre que sea posible utilizar métodos adecuados para generar y gestionar el consenso y el disenso, y crear contextos  que puedan ser adecuados.

Incluso en estos casos, no siempre todas las partes serán total y plenamente satisfechas en sus intereses, opiniones o necesidades; es probable, sin embargo, que todas puedan unirse a la decisión conjunta con el suficiente grado de confianza y satisfacción. El consenso final será más eficaz y pleno cuanto más espacio y valor se dará a los matices y las diferencias emocionales, y también al potencial y a las disputas y conflictos dentro del grupo.

Con la creciente población mundial, la presión de la urbanización, la creación de los estados-nación, los seres humanos se han encontrado en situaciones que son menos sensibles a estos criterios, por lo que dieron respuestas diferentes e intentaron diferentes formas de autogobierno, por las decisiones cotidianas y estratégicas que requiere la vida colectiva. Desde dictaduras feroces a (menos frecuentes) democracias participativas, la historia está llena de ejemplos.

Un punto de vista individual señala límites claros en todos los regímenes políticos existentes y, en particular, en nuestras democracias.

El avance de la crisis, la aparente incapacidad para gobernar la complejidad colectiva y consensuada está llevando a cabo algunas de las tendencias.

La primera es una reducción de las expresiones extremas de la democracia directa, que se reducen ahora a sondeos o, entre mil dificultades y limitaciones, a referendum, y en algunos casos, como ha sucedido recientemente en Grecia, la expresión directa de la voz de los ciudadanos respeto a decisiones que los conciernen se evita, porque – dicen – emergerían decisiones egoístas a largo plazo perjudiciales para sí mismos. La democracia directa no es posible porque los ciudadanos no serían capaces de juzgar, para evaluar adecuadamente los problemas complejos.

Otra tendencia es la creciente centralización del poder de decisión de gobierno, cada vez más en manos de los representantes electos sólo con los procesos democráticos, pero a menudo a través de votaciones fraudulentas, leyes electorales sospechosas, corrupción generalizada, influenciadas significativamente por los medios de comunicación que sólo responden a intereses de parte. El siguiente paso es desde hace algún tiempo se delegan estas competencias a técnicos, no elegidos democráticamente, o a órganos supranacionales (por ejemplo, el Banco Central Europeo o el Fondo Monetario Internacional) y que pocos conocen a los representantes electos y los mecanismos de elección.

Como resultado, existe una creciente y radical desconexión entre ciudadanos y la política. La primera reduce a los sujetos, pasivos y desencantados, alejándolos de la política activa, incluso con grandes aumentos en política de la abstención electoral, ya que  cada vez está más vista sólo como un feudo de los políticos y de sus, autorreferenciales e impunes, juegos de poder.

Con el avance de la catástrofe estos procesos es probable que profundicen y descarrilen en soluciones que, más allá de la retórica y formalismos, se dirijan efectivamente hacia  perspectivas anti-democráticas e impopulares.

Existe la sensación de que las naciones de las más antiguas tradiciones democráticas, que se enfrentan cada vez a una catástrofe de la democracia y que no se ve en el horizonte nuevas fuerzas capaces de encaminar hacia otros procesos y nuevas direcciones. En otros contextos, especialmente en América Central y del Sur, emergen nuevas formas de movilización y  movimientos democráticos que han propuesto alternativas desde abajo, en conflicto con el poder de los gobiernos centrales, como el movimiento zapatista en México y  los movimientos contra la privatización en Bolivia.

Algunos predicen que las nuevas tecnologías de comunicación (horizontales, libres y directas) puedan permitir y fomentar los cambios sociales y políticos de amplio y profundo espectro, como en la primavera árabe reciente.

Se confía mucho en las redes libres (por ejemplo, redes de las Listas Cívicas y el Movimiento cinco estrellas en Italia), pero si ciertamente son útiles para establecer vínculos y contactos, especialmente dentro de los regímenes no democráticos, y para fomentar formas de movilización inicia, no conducen necesariamente a opciones de activación y de campo que pueden conducir a niveles más altos de exposición al riesgo. Para llegar a esto, es necesario que las motivaciones y estrategias sean mucho más exigentes, continuas y profundas.

Barcellona P. (2007), La parola perduta. Tra polis greca e cyberspazio, Dedalo, Bari

Bauman Z. (2010), La società individualizzata. Come cambia la nostra esperienza, Il Mulino, Bologna 

Canfora L. (2004), La democrazia, storia di una ideologia. Laterza, Bari

Ramírez G.M. (2000), EZLN 20 e 10. Il fuoco e la parola, Ed. Carta, Roma.

Revelli M.,(2007), Sinistra Destra. L’identità smarrita, Laterza, Bari

Sclavi M., Susskind L. (2011) Confronto creativo. Dal diritto di parola al diritto di essere ascoltati . et al. Edizioni, Milano

Zolo D. (2007), Da cittadini a sudditi, Punto Rosso, Milano

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Catástrofe, colapso, quiebra, rescate: palabras que cada día nos repiten los medios informativos. ¿Lo hacen sólo para llamar la atención, puesto que nada vende mejor que el miedo? ¿O tal vez es que algo falla en el relato de nuestro “imparable progreso”?

Este libro es un kit de supervivencia —tan brillante en la escritura como sombrío en los contenidos— para no perder la orientación en medio de la profunda crisis que vivimos y para podernos explicar el presente. Conscientes que las señales del clima que cambía y las crisis financieras recurrentes son los primeros indicios de una catástrofe que ya ha empezado, aunque tal vez no asumida, rechazada a causa del miedo o de las inercias, pero no por eso menos real.

Una “pedagogía de las catástrofes” que nos ayude para asumir una actitud de mayor resiliencia y eficacia práctica. Un glosario para rastrear las palabras clave del presente, desde Apocalipsis hasta Ziga-zaga, y para mirar hacia el futuro, intentando imaginar lo que vendrá después, lo nuevo. Con un epílogo de Luca Mercalli.

Stefano Caserini es un estudioso de clima y contaminación, y es docente de Mitigación de los Cambios Climáticos al Politécnico de Milán. Es fundador del blog www.climalteranti.it.  Autor de artículos y libros, entre otros “A qualcuno piace caldo” (Ed. Ambiente).

Enrico Euli es investigador y profesor de Metodologías del Juego a la Universidad de Cagliari (Cerdeña). Sigue (y es perseguido por) las catástrofes, por lo menos desde la publicación de uno de los libros del que es autor: “Casca il mondo” (Ed. La Meridiana).

 

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