(Castellano) John Pilger Obituario (9 oct 1939 – 30 dic 2023): Periodismo Comprometido y Valiente

ORIGINAL LANGUAGES, 8 Jan 2024

Joan Pedro-Carañana – TRANSCEND Media Service

El reportero australiano, que cubrió las guerras de Vietnam, Camboya, Timor Oriental e Irak, falleció el 30 de diciembre 2023 a los 84 años. Chomsky le definió como “un faro de luz en tiempos a menudo oscuros”. [Descanse en paz]

Le veo llegar una tarde de esas que los ingleses creen soleada al campus de la Universidad de Goldsmiths. Grande, serio, duro. Imponente. —Hey John! Nice to meet you. —Me mira con curiosidad. —He venido a escuchar tu conferencia —y primera lección del maestro—: No debemos desviarnos de lo importante: el capitalismo, el imperialismo, sus guerras criminales y los medios de propaganda que las apoyan. —Claro, John, he visto tus documentales. —Ahora me mira sorprendido—. Y soy chomskiano —resumo para entendernos—. Me sonríe entre aliviado y esperanzado. Fue hace 11 años y ambos sabíamos que la mercantilización de la educación superior en Reino Unido estaba creando una universidad de élites, a menudo revestidas de críticas para incrementar capital simbólico (so cool), pero, en la práctica, funcionales o inofensivas para el poder.

Si no le conoces, puedes empezar eligiendo entre sus más de 50 documentales o visitando su web. Camboya, Vietnam, Checoslovaquia, Timor Oriental, Sudáfrica, Palestina, Nicaragua, Afganistán, Irak, Australia y un largo etcétera. En castellano encontrarás varios documentales subtitulados. En formato escrito, no puedes perderte su edición de Basta de mentiras, una antología de grandes trabajos de periodismo de investigación de diferentes autores desde la Segunda Guerra Mundial.

Se le considera corresponsal de guerra, pero, en rigor, fue periodista de paz por dar altavoz a los no escuchados y revelar el sufrimiento que genera el capitalismo y la política exterior e interior de Occidente. Por volver cuando la guerra ha terminado “oficialmente”. Por dar voz a quienes sufren, sean los mineros de Durham, los veteranos de guerra o los refugiados vietnamitas. Por recoger las propuestas de paz y por explicar las causas geopolíticas y geoeconómicas de las tragedias humanas. Porque, en el mundo real, para hablar de paz antes hay que hablar de guerra. Periodismo a palo seco.

Sí, John, “Palestina sigue siendo la cuestión” (documental de 2002) y gracias por decir lo que los medios dominantes esconden con sus lágrimas de cocodrilo: si de verdad queremos paz hay que poner fin a las causas del conflicto, ocupación, apartheid y proyecto histórico de limpieza étnica, del que emerge, según escribió ya en 2007, la política genocida de Israel con apoyo de EEUU y sus aliados. Es lo que el periodismo de paz llama resolver el conflicto subyacente, la violencia estructural, que se retroalimenta con la violencia militar y la violencia mediática que las legitima.

No encontrarás obituarios en la prensa comercial en castellano. Tampoco sorprendería a Pilger que la mayoría de medios en inglés lo califiquen de periodista “controvertido” o “de campaña”. Esperaría, como ha sucedido, que mencionen su cobertura del genocidio perpetrado por los Jemeres Rojos, pero no del papel clave desempeñado por EEUU que el periodista también denunció: “el genocidio de Pol Pot fue iniciado por Richard Nixon y Henry Kissinger”.

A la acusación de que no era imparcial ni objetivo, respondía que estos términos hace tiempo que no significaban lo que dice el diccionario. Al contrario, los medios los utilizaban para escudarse de que, en la práctica, transmitían “el punto de vista del establishment”, como hizo la BBC justificando la invasión y ocupación de Irak mediante “fuentes oficiales”.

Pilger lanzó su primer periódico en el instituto —verdadera filosofía Do it Yourself— y pronto aprendió que el periodismo digno de ser escrito es empático y combativo a la vez: “El periodismo es o debe ser el agente de las personas, no del poder: la visión desde el terreno y desde abajo”. Mirar a los poderosos y decirles la verdad de sus víctimas a la cara, con rigor, precisión y, lo más difícil, combinando temple y valentía. Cuestionar las “verdades oficiales” y tomar partido por los derechos humanos.

Un ejemplo es su entrevista a Duane Clarridge, exjefe de la CIA para Latinoamérica, en la que, con calma y apoyándose en fuentes diversas, Pilger le insiste: ¿valieron la pena los miles de inocentes asesinados en Chile y El Salvador con el apoyo de EEUU?, lo que lleva al entrevistado a responder afirmativamente y desnudar crudamente la realpolitik con la que actuaban contra la democracia y los derechos humanos.

Su periodismo trae imágenes y palabras que inspirarían a Ho Chi Minh en la jungla, pero también al ciudadano de a pie que sufre la lucha de clases internacional de los de arriba contra los de abajo. No es un decir. Su investigación sobre la guerra sucia contra el sistema de salud público en el Reino Unido tuvo un fuerte impacto social. El documental Year Zero: The Silent Death of Cambodia, merecedor de más de 30 premios internacionales, fue visto en 50 países por 150 millones de personas y ayudó a recaudar 45 millones de dólares en donaciones. También su trabajo como periodista encubierto en Timor Oriental, ocupado por Indonesia, ayudó a movilizar apoyo.

Por eso, es necesario que broten de la tierra más Pilgers, que se multipliquen mediante comunicación de paz desde todos los rincones hasta ocupar el centro. Hay que animar a que se estudie su obra en las carreras de periodismo y comunicación audiovisual. Pilger es clave no solo como ejemplo de periodismo de paz, también del periodismo sobre el periodismo y el no-periodismo, especialmente en un contexto de guerra contra el periodismo por poderes mediáticos, económicos y estatales que impulsan la propaganda. Para desarrollar la autodefensa intelectual.

Su trabajo sobre el drama de las malformaciones de fetos por talidomida puede utilizarse en la enseñanza de periodismo especializado en ciencia. Su documental de 1974 presentó un análisis crítico de la política de compensación de la empresa que excluyó a 98 víctimas, ayudando con su reportaje a que se alcanzase un acuerdo especial. Me consta que en un grado de química se ha utilizado la lectura de los artículos de Philip Knightley que destaparon el escándalo y que están recogidos en el libro editado por Pilger Basta de mentiras, para ofrecer contexto, mostrar su importancia social y discutir la ética de la empresa farmacéutica.

Desvelar las malas prácticas de actores poderosos tiene consecuencias. Puedes esperar recibir lo que Chomsky y Herman llamaron flak, correctivos para disciplinar a los periodistas díscolos. Quiere decir que estás haciendo bien tu trabajo. Pilger sufrió demasiados ataques para ser enumerados aquí. Será suficiente señalar que sobrevivió a una emboscada después de ser incluido en una lista negra de los Jemeres Rojos o que, según sus propias palabras, “The Guardian hace tres años se deshizo de gente como yo en prácticamente una purga de quienes decían lo que The Guardian ya no dice”.

No fear? Más bien se trata de enfrentar el miedo mediante la inteligencia colectiva y la solidaridad. Por eso, dedicó sus últimos años a apoyar a su compatriota Julian Assange. Pilger recordó el momento en el que los romanos piden a los compañeros de Espartaco (Kirk Douglas) que le delaten y estos van levantándose uno tras otro y respondiendo con firmeza: ¡yo soy Espartaco! Según Pilger, “todos somos Espartaco si queremos serlo”. Solo hace falta coraje, apoyo mutuo, táctica, ética y estética.

De la misma manera, Pilger fue capaz de aprovechar las grietas en el sistema, desarrollar una carrera en los medios comerciales y recibir innumerables reconocimientos. Así, sí se puede. Como repetía Pilger: Speak up! Ya hace tiempo que es hora.

En sus últimas investigaciones, advirtió de movimientos por parte de EEUU que podrían llevar a una guerra con China. ¿Exagerado? El futuro dirá, pero mejor reducir la posibilidad actuando ahora, informándonos con su documental y leyendo o releyendo sus textos (por ejemplo, en CTXT, Rebelión, Counterpunch o Truthout).

Chomsky definió a Pilger como “un faro de luz en tiempos a menudo oscuros”. Hacen falta muchos faros de periodistas y escribidores que iluminen el entendimiento de los ciudadanos. Necesitamos millones de Espartacos frente a la normalización de la guerra perpetua y la barbarie como horizonte. Por respeto a los muertos. Por la dignidad de la profesión. Por amor propio. Por la vida. Periodismo y punto.

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Dr. Joan Pedro-Carañana es Profesor Permanente Laboral en el Departamento de Periodismo y Nuevos Medios de la Universidad Complutense de Madrid y coeditor junto a Francisco Sierra-Caballero del libroEl Modelo de Propaganda y el control de los medios’. Él es Doctor en Comunicación, Cambio Social y Desarrollo (UCM) y investiga el papel de la comunicación, la educación y la cultura en los procesos de cambio social. Es co-editor del libro ‘Communicative Justice in the Pluriverse: An International Dialogue’.


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