(Castellano) Una Lectura Económica de Los Hechos de los Apóstoles: Taller de Relectura de Pablo de Tarso

ORIGINAL LANGUAGES, 23 Jul 2018

Howard Richards – TRANSCEND Media Service

“kathoti an tis kreian eixen”

El Contexto Actual

Es necesario, y no simplemente deseable, transformar la economía.   Esto es cierto por dos razones suficientes.

La primera es que –siendo ya intolerables los números de cesantes (pienso en los números reales, no en los oficiales[i]), los números de personas con trabajo precario,[ii]  los mal pagados, los alumnos estudiando con salida laboral incierta, los migrantes económicos buscando en forma ilegal trabajo en otro país, los narcotraficantes y otros quienes evaden la pobreza practicando conductas anti-sociales, los encarcelados, y las otras categorías de personas cuya eventual sana integración social depende de la construcción de una economía transformada—siendo  ya, repito, la escasez de buen empleo intolerable; ahora los peritos en el estudio de la cada vez más rápido (es decir, acelerando) avance de la tecnología, nos advierten que el trabajo humano, tanto mental como físico, va a ser cada vez menos requerido para realizar la producción de bienes y servicios.[iii]  Las mayorías van a ser redundantes en el mercado laboral.  Quienes todavía piensan que después de un periodo de ajuste a las nuevas tecnologías vendrá una nueva época de buen empleo para todos, ya se clasifican con quienes niegan el calentamiento global, la evolución de las especies, el Holocausto, y la redondez de la tierra.

Una segunda razón por la necesidad de transformación es que la economía ahora dominante requiere crecimiento infinito en un planeta finito; es incompatible con la sustentabilidad.  Ambas razones he desarrollado con mayor detención en otros escritos.[iv]  Ahora las cito para motivar el uso de la palabra “transformación” y el estudio de Los Hechos de los Apóstoles.

El Sentido aquí de la Palabra” Transformar”

Se justifica la palabra “transformar” porque no bastan para resolver los problemas vitales de mañana ni otros modelos económicos, ni otras políticas públicas[v], ni otra educación para formar las destrezas que el mercado laboral y el emprender por cuenta propia exigen en el siglo XXI.  Mi uso de aquella palabra señala que creo que hay que cambiar (trans) lo que el segundo Wittgenstein quizás llamaría nuestra forma de vida[vi] (formar).   Dicho de otras maneras hay que cuestionar lo que Teodoro Adorno llamaba el Tauschprinzip; [vii]lo que Friedrich von Hayek llama los principios morales de una sociedad extendida, los cuales su colega mayor Ludwig von Mises identificaba con la razón[viii]; lo que Marx llama el modo de producción capitalista;  lo que Sir Henry Maine llama contract; lo que Adam Smith llama la libertad natural; lo que Karl Renner llama la ley privada.[ix]  Por variados que sean los vocabularios y las teorías, operan de hecho estructuras sociales que condicionan y en cierta medida determinan el rumbo de la historia.[x]  Se puede tratar de un parangón con los platos tectónicos invisibles y profundos que determinan fenómenos  geológicos visibles en la superficie de la tierra.

El Sentido aquí de la Palabra “Economía”

Los Hechos de los Apóstoles es un texto puente.  En el vocabulario de Paulo Freire es un tema bisagra.  En circunstancias que nos obligan a pensar economías muy distintas de la nuestra, representa una de las innumerables culturas (y por lo tanto economías) muy distintas de la nuestra, que han existido.  A la vez es un texto por todos conocido.

Contra lo que acabo de escribir se puede objetar que en los Hechos no hay ni una sola palabra sobre economía.  Aceptando la célebre definición de la ciencia económica de Lionel Robbins — ‘aquella ciencia que estudia el comportamiento humano como una relación entre finalidades y medios escasos que tienen usos alternativos’[xi]—se puede alegar que Lucas, el presunto autor de los Hechos, no fue economista, y que lo que escribió no fue una contribución a aquella ciencia.

Pero no acepto la definición de Robbins.  Sin mencionar aquí razones generales por preferir otra,[xii] una razón especifica es que una teoría sobre medios escasos no nos sirve para pensar el futuro del trabajo cuando los trabajadores no son medios escasos.  Sobran.

Nos sirve más la definición que nos ofrece José Luis Coraggio.[xiii]  Es la siguiente:

“Y vamos a definir Economía como el sistema de normas, valores, instituciones y prácticas que se da históricamente una comunidad o sociedad para organizar el metabolismo seres humanos-naturaleza mediante actividades interdependientes de producción, distribución, circulación y consumo de satisfactores adecuados para resolver las necesidades y deseos legítimos de todos, definiendo y movilizando recursos y capacidades para lograr su inserción en la división global del trabajo, todo ello de modo de reproducir de manera ampliada (Vivir Bien) la vida de sus miembros actuales y futuros así como su territorio. Para esta definición, la economía es parte de la cultura en sentido amplio”.

Observo que la definición de Coraggio es amplia –cada cultura tiene una economía—y constructiva. Nos proporciona orientación para construir la economía nueva y solidaria. No es una definición de la economía actualmente dominante, ni del objeto de estudio de las ciencias económicas ortodoxas.

Así entendido y usado la palabra “economía” se puede emprender una lectura económica de Los Hechos de los Apóstoles.

Los Valores

Una lista corta de los autores, cuyas obras más influencia han tenido, tendría que incluir los nombres de Lucas, de Pablo y de Adam Smith.  Este último al principio de su capítulo sobre los sueldos escribe, “El producto del trabajo constituye su recompensa natural, o salario[xiv].”

Smith no estuvo solo.  En el pensamiento del sistema-mundo europeo de la temprana modernidad, y posteriormente en la expansión de aquel sistema que es el actual sistema-mundo moderno, también llamado la economía global,[xv] es central la idea que la persona merece compensación, vale decir dinero, y por lo tanto acceso a los alimentos y todo lo que el dinero puede comprar[xvi], en la medida de su aporte a la producción.  La producción, a su vez, se define como producción de bienes vendibles, es decir como producción de mercancías.[xvii]  Dicha idea es un postulado de la ciencia económica, y un supuesto del sentido común. La quiero llamar un principio tectónico subyacente de nuestra actual forma de vida.

Siendo central, no es sin matices, ni sin contradicciones.  La modernidad occidental, nacida en Europa y ahora dominante a nivel global, y ahora establecida legalmente en instituciones globales como las son el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y la Organización Mundial del Comercio, nunca ha podido negar ni olvidar que es una construcción social erigida sobre la base y contra el trasfondo de la cultura judea y  cristiana antigua y medieval que la precedía.  El propio Smith, habiendo afirmado con las palabras citadas que, según la naturaleza, y por eso según la ciencia, el sueldo debe ser equivalente al valor del producto del trabajador, pocas páginas después revierte a un criterio más tradicional y más ético: el patrón no puede pagar al trabajador menos que lo necesario para vivir una vida digna por “common humanity,” es decir por los sentimientos morales que se suponen universales. Las éticas solidarias típicas de las grandes religiones y filosofías han conservado siempre una presencia clandestina en los laberintos subterráneos de las ciencias económicas.

Habiendo postulado (lo que poco después iba a matizar) que el sueldo del trabajador es según la naturaleza el valor de lo que él produce, acto seguido Smith anticipó a Carlos Marx.  Comenta que, si la humanidad hubiera quedado en un estado de naturaleza, cada trabajador habría retenido el valor entero del producto de su trabajo, sin tener que ceder una porción a un patrón y/o a un terrateniente.  Smith observa que en su actualidad (Gran Bretaña en el Siglo XVIII) el patrón pagaba al trabajador menos que el valor de su trabajo, quedando con un excedente que posteriormente Marx iba a llamar la plusvalía (Mehrwert).  Puesto que la ética, y por eso la voz “justicia,” perdura en forma clandestina también en la ciencia económica marxista que elaboró este alcance de Smith, y no solamente en la ciencia económica ortodoxa, generaciones de obreros se acostumbraban a proclamar, ‘No queremos caridad sino justicia.”  El capitalismo fue condenado por ser una estafa. Despreciando la voz “caridad,” juzgándola incompatible con la dignidad, se apartaron de la voz caritas que había sido en el latín de la teología medieval la traducción del ágape del griego bíblico.  Aprovechando de la teoría laboral de valor –que explicaba el precio de las mercancías por la cantidad del trabajo humano[xviii] incorporado en ellas–esgrimieron una ciencia económica socialista forjada sobre la base de principios científicos previamente establecidos por Adam Smith y por David Ricardo.

La economía ortodoxa se defendió, especialmente a partir de los años setenta, del siglo XIX, confeccionando teorías de valor que sintetizaban (1) el criterio que el sueldo correspondía a la contribución del trabajador al valor mercantil del producto, (2) el criterio que la convivencia humana debe ser orientada por la ciencia dura y no por las ideas vagas (3) el criterio ético de la libertad.  Las teorías económicas que satisfacen los tres criterios fueron y siguen siendo varias versiones de la subjetividad del valor; es decir su creación por los deseos y por las voluntades de las personas.   En las palabras de Costas Douzinas, según la perspectiva de tales teorías el valor es creado por el “acto performativo” del comprador quien libremente decide de entregar su dinero para conseguir el producto.[xix]  Como uno puede casarse por el acto performativo de decir ciertas palabras en una ceremonia, uno puede crear valor por el acto performativo de entregar billetes al cajero en una tienda.   Según Ludwig von Mises el precio (y por eso el valor que el precio establece) es un contrato. Su validez y legitimidad deriva de ser un acuerdo libre entre personas libres.   Según Paul Samuelson el valor es determinado por la “preferencia revelada” en el acto de comprar.  En todas las versiones de la teoría subjetiva, lo que determina el valor es el acto de compra y venta celebrado entre personas humanas mayor de edad (y no interdictos) en formas reconocidas por la jurisprudencia liberal.

Un hito histórico en la evolución de las concepciones subjetivas de valor típicas de la ciencia económica ortodoxa hoy fue la publicación del libro Éléments d economie politique pure de Léon Walras en 1871.[xx]  En una primera definición (Lección 3, §21) Walras define el valor (bajo el nombre de riqueza social) como lo que es útil y escaso. Luego desglosa lo útil como lo que es visto como capaz de satisfacer un deseo.   No importa si el objeto deseado sea una necesidad o es una frivolidad; no importa siquiera si el deseo sea bueno o malo.  Walras postula que para la ciencia económica es indiferente si una droga es deseada por un médico para curar a un paciente o por un asesino para matar a su familia; en ambos casos es un valor porque es deseado y escaso. Subjetividad.  Mas tarde (Lección 5, §§40,41) revisa su definición.  Ahora las cosas con valor son, precisamente, cosas compradas y vendidas en mercados, es decir son mercancías.   “Así el fenómeno de valor en el intercambio comercial es algo que se manifiesta en el mercado, y tenemos que ir al mercado para estudiarlo.” [xxi]  En fin, como en la versión de Paul Samuelson, el valor es una preferencia revelada en una transacción mercantil; es creado, en las palabras de Costas Douzinas, por actos performativos celebrados en mercados.

Luego Walras calcula con rigor matemático (durante más de 400 páginas) lo que pasa cuando el mercado perfectamente competitivo que él ha postulado, poblado por los preferidores racionales libres que él ha postulado, llega a un equilibrio general.  En equilibrio, oferta coincide con demanda; todo lo producido es vendido.  Lo que pasa es que “La competencia libre baja el costo de la producción a un mínimo.  En un estado de equilibrio, el costo de la producción y el precio de venta son iguales. Los precios de los servicios son proporcionales a su productividad ….”[xxii]

“Los precios de los servicios” a los cuales Walras se refiere son, expresados en el vocabulario de Smith: el sueldo (el precio de los servicios del trabajador), la ganancia (el precio de los servicios del capital), y la renta (el precio de los servicios de la tierra).  Por hacer el sueldo proporcional a la productividad, Walras cumple con Smith: “El producto del trabajo constituye su recompensa natural, o salario.”  Cumple con Smith con un matiz: ahora el valor del trabajo es función del deseo subjetivo del comprador que satisface.

Así, esgrimiendo una teoría subjetiva del valor, Walras en 1871, y muchos otros en las décadas siguientes, cumplen con los tres criterios arriba señalados: (1) Salaire naturelle. (2) Rigueur mathématique. (3) Liberté.

Necesidad y Fraternidad

Parece una exageración decir que un texto tan lleno de magia y milagros, como lo es Los Hechos de los Apóstoles, calza con una teoría objetiva de valor, mientras textos tan llenos de cálculos matemáticos como los de la ciencia económica ortodoxa actual esgrimen una teoría subjetiva, pero así es.  En el segundo capítulo de Hechos leemos:

2:41. Los que acogieron la palabra de Pedro se bautizaron, y aquel día se unieron a ellos unas tres mil personas. 42. Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones. 43. Toda la gente sentía un santo temor, ya que los prodigios y señales milagrosas se multiplicaban por medio de los apóstoles. 44. Todos los que habían creído vivían unidos; compartían todo cuanto tenían, 45. vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos según las necesidades de cada uno. 46. Todos los días se reunían en el Templo con entusiasmo, partían el pan en sus casas y compartían sus comidas con alegría y con gran sencillez de corazón. 47. Alababan a Dios y se ganaban la simpatía de todo el pueblo; y el Señor agregaba cada día a la comunidad a los que quería salvar. [xxiii]

Así Hechos nos ayuda a pensar e imaginar una forma de vida muy distinta de las estructuras sociales actualmente dominantes.  Enseña una forma de vida muy distinta de la actualidad y muy relevante al futuro.  Retrocede, si no desaparece, el principio de las ciencias económicas que la recompensa natural del trabajador es el valor de su producto.  Avanza el principio más realista y más funcional para ajustar la cultura a sus funciones físicas “según las necesidades de cada uno.” (“kathoti an tis kreian eixen” en el griego de Lucas).

Conviene detenernos para aprender un poco más sobre los usos de la voz “necesidades” y sobre las realidades a las cuales aquella voz pretende referir.  Sin duda en nuestra época actual el referente mayor es Abraham Maslow, cuyo ensayo seminal sobre la jerarquía de las necesidades humanas de 1943 [xxiv] sigue siendo citado en 2018.  Habiendo trabajado yo con campesinos en el sur de Chile quienes, aunque falten alimentos gozan de la música, la poesía y la convivencia [xxv] me sumo a los críticos de Maslow quienes niegan el carácter jerárquico de las necesidades que él define. [xxvi]   Sin embargo, adhiero a Maslow en su calidad de autor de un listado conciso y verosímil de las necesidades humanas. Es un listado fundamentado por teorías científicas atendibles, por su experiencia clínica como psiquiatra, y por informes de la experiencia clínica de otros terapeutas.   En forma abreviada, el listado es: necesidades fisiológicas básicas, seguridad y protección, necesidades sociales como afiliación y amor, necesidades de reconocimiento y auto-estima, y la necesidad de auto-realización. Al final del ensayo Maslow sugiere que la sociedad debe ser organizada para satisfacer las necesidades de las personas.

¿Por qué menciono a Maslow, como botón de muestra del estudio psicológico de las necesidades, en un comentario económico sobre Los Hechos de los Apóstoles?  Lo menciono para apoyar la afirmación que tanto los versículos citados (2:41-47) como el texto entero demuestran que en sus comunidades los primeros cristianos no consiguieron solamente pan y otros alimentos, sino también seguridad, amor, reconocimiento y auto-estima, y una causa y una cosmología que dio significado a sus vidas. Esta afirmación, a su vez, me da contexto para avalar las soluciones comunitarias al problema cada vez más masivo de la redundancia de la mano de obra en el mercado de trabajo. Por soluciones comunitarias entiendo las que parten de la fe, como fueron los monasterios de la Edad Media y como son las del Ejercito de la Salvación hoy; los que parten del desarrollo comunitario[xxvii]; el auge de las diversas dimensiones de la economía solidaria[xxviii], la propuesta de sociedad de empatía de Jeremy Rifkin[xxix], y todo cuanto atiende a la amplia gama de las necesidades humanas bosquejado por Maslow incluyendo las necesidades de amor, de auto-estima, y de auto-realización.

Por otra parte, me desmotivan las propuestas de sueldos ciudadanos para todos adelantados por, entre otros, Milton Friedman, Guy Standing, Yanis Varoufakis, y Philippe van Parijis.  Reconozco que una renta básica universal sería mejor que nada.   Pero sería sumamente inferior a sucedáneos más humanos para los laburos que desaparecen.   Los otros, los más humanos, en principio desembolsan las mismas cantidades de dinero. Vale decir, desembolsan el excedente disponible para financiar el gasto social. Pero lo gasta con mayor imaginación y con mayor participación de la gente rechazada por el mercado, en el diseño de su propio rescate.  Apoyan una serie de actividades gestionadas desde las bases, no-mercantiles pero remunerados.  A veces son semi-mercantiles, híbridos.  Pueden ser, por ejemplo, ecológicos, musicales, caritativos, científicos, o deportivos…Su sumatoria es lo que asegura una renta básica para todos.   La diferencia es que aquella sumatoria –si todo va bien– satisface las necesidades listadas en los niveles superiores de la pirámide de Maslow.

Una vez más los Hechos de los Apóstoles, interpelándonos a través de un lapso de dos mil años, ilumina el camino. Nos ayuda a distinguir las soluciones burocráticas y frías, como las detalladas en el libro citado de John McKnight, de las inspiradas y calurosas como las detalladas por la pluma de Lucas.

El Financiamiento del Bienestar

El tema de las necesidades regresa en otro contexto en las palabras de Pablo en Hechos 20: 33-38:

20:33 En cuanto a mí, no he deseado ni plata ni oro ni los bienes de nadie. 34 Ustedes saben que con mis propias manos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. 35 De todas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe ayudar a los débiles, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: “La felicidad está más en dar que en recibir”». 36 Después de decirles esto, se arrodilló y oró junto a ellos. 37 Todos se pusieron a llorar, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente, 38 apenados sobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después lo acompañaron hasta el barco.”

Esta cita de Pablo abre pistas de solución a una serie de problemas pendientes.  Hemos respaldado el principio de responder a las necesidades en desmedro del principio de pagar el valor del trabajo y si no hay trabajo o el trabajo no tiene valor no pagar nada.  Hemos dejado pendiente, el problema del costo de los ingresos de las personas rechazadas por el mercado laboral.  En general, hemos dejado pendiente el financiamiento y la motivación de la producción.

El reparto del dinero proveniente de la venta de casas, aunque sirve para mostrar el principio de distribución a cada quien, según sus necesidades, no muestra un principio para orientar la generación de los excedentes necesarios para financiar vidas dignas para cada quien.  Tarde o temprano se agotan las casas vendibles.  Luego el reparto del dinero procedente de su venta necesariamente termina.  Con igual razón, si nos trasladamos al siglo XXI, la declaración de la existencia de los derechos sociales, no es equivalente a generar recursos y destinarlos a la construcción, mantención y operación de escuelas, hospitales, casas, y tubería para repartir agua potable.   Declarar que los cesantes merecen vidas dignas no es equivalente a construir las instituciones solidarias de un futuro posible y deseable.

En el trozo de Los Hechos recién citado, Pablo demuestra un principio clave para la construcción social e histórica de vidas dignas para las personas que son redundantes en el mercado laboral.  Es el principio de compartir los excedentes.

Primero, Pablo nos dice que no le interesa acumular riquezas.  Nosotros, los habitantes del siglo XXI, estamos acostumbrados a un sistema en el cual la acumulación de riquezas es el motor que mueve la producción.   Si el inversionista no adelanta fondos para comenzar la obra, la obra no comienza.   No pasa nada.  Y si el inversionista no espera terminar recibiendo más que da, así acumulando riquezas, no adelanta fondos.  Este sistema no es el único existente –existen también, entre otros las familias, los gobiernos, la economía popular (ver abajo) y las instituciones sin fines de lucro—pero es el sistema dominante.

Pablo, al contrario, nos dice que, sin querer acumular riqueza, igual trabaja.  Su oficio es ser artesano fabricante de tiendas.

Pablo trabaja para atender a sus necesidades.  Él es parte de lo que José Luis Coraggio llama la economía popular.[xxx]  Es aquella economía cuyo objetivo principal es mantener un hogar. Su recurso principal es el trabajo. Coraggio nos enseña que, si nuestro objetivo es superar el capitalismo, o si nuestro objetivo es construir una economía mixta donde el capitalismo es menos dominante y más gobernable, no partimos de la nada.  La economía popular se encuentra entre los sectores grandes no-capitalistas ya existentes.

Anticipamos que, en el mundo futuro de la alta tecnología, los artesanos fabricantes de tiendas serán escasos o inexistentes.  Sin embargo, algunos, quizás los ingenieros quienes diseñan los robots o los expertos en marketing quienes leen las conclusiones producidas por la inteligencia artificial, van a poder atender a las necesidades de sus hogares por trabajar.

Si ahora otra vez retrocedemos en el tiempo, desde los fines del Siglo XXI hasta los principios del Siglo I, y leemos otra vez Hechos 20: 33-38, encontraremos que Pablo, después de trabajar lo suficiente para atender a sus necesidades, sigue trabajando.  Sigue trabajando para compartir el excedente con los necesitados.

Aquí (sugiero) tenemos en principio la mitad de una respuesta a la pregunta cómo en el futuro motivar la generación de los recursos que hay que traspasar desde no serán necesarios hacia donde serán necesarios para mantener a los bailarinas, a los filósofos, a los ecologistas, a los traductores de textos escritos en Amhárico hace tres milenios, a quienes cuidan con cariño a los huérfanos y a los ancianos pobres, a los alpinistas,  a los astrónomos, a los ayudantes en los parques zoológicos, a los que ya dominan tres idiomas y quieren dominar cuatro, y en fin a todos quienes vivirán vidas dignas por realizar actividades con valor humano con el apoyo de una economía humana.  La mitad de la respuesta está en fortalecer de mil maneras[xxxi] la tendencia a realizar acciones pro-sociales ya cableada en el ADN humano.[xxxii]   Que tengan quienes administran capitales y tecnologías (como lo tuvo Pablo) vocación de crear excedentes para compartir; y que tal vocación sea la norma cultural que define su profesión, respaldada por la opinión pública y por la ley.

La segunda mitad (sugiero) de la solución del problema de financiar vidas dignas para las mayorías cuyo trabajo tendrán un bajo o nulo valor en los mercados laborales es captar y usar bien los otros excedentes.   Los excedentes ya referidos son creados por los “Pablo” cuyo trabajo crea más que necesitan.  Los otros excedentes, lo que hacen posible la segunda mitad de los presupuestos que terminan con la pobreza y la cesantía no son creados por nadie.  Por lo menos no son creados por nadie ahora viviente.  Son los dones de Dios.  Son los recursos naturales que Marx llamaba “dones de la naturaleza”. Son el acervo de conocimiento científico y tecnológico de la humanidad que Hegel llamaba “productos de labor universal”.  Son las fortunas heredadas de ancestros hace mucho tiempo muertos que Marx llamaba “dones de la historia” (y que consideraba que fueron productos del trabajo de los trabajadores de antaño).  Son todo lo que los economistas llaman “rentas,” vale decir, ingresos superiores a los costos de la producción. [xxxiii]

Dejo para otro día las conversaciones sobre las conveniencias e inconveniencias de traspasar los excedentes por distintos canales. Puede ser por donaciones; o por donaciones motivadas por exenciones de impuestos; o por ser instituciones caritativas las dueñas de las acciones de las empresas; o por vecinos compartiendo con vecinos;  o por ser los mismos beneficiarios (p.ej. los bailarines o asociaciones de bailarines) dueños de un patrimonio;  puede ser por destinar las rentas de tierras o de minas directamente a empleadores no-mercantiles (por ejemplo a ONGs dedicadas a conservar el medio ambiente); puede ser por los patrimonios de universidades, o iglesias u hospitales;  o por impuestos de varios tipos;  o por las fundaciones asociadas con o accionistas de determinadas empresas; o por destinar al bien común los excedentes de empresas del sector público; o los excedentes de aquellas empresas cuyos dueños son sus propios trabajadores,  o sus propios clientes (como una empresa de agua potable cuyos dueños son los consumidores del agua);  o por aportes al bien común requeridos para renovar una licencia  (por ejemplo una licencia para tallar madera, o para pescar en ciertas aguas).   Establecido el principio general de la solidaridad de la familia humana en su casa la tierra,[xxxiv] los métodos específicos para implementarlo son innumerables.

Me limito aquí solamente a adelantar las tesis generales que “kathoti an tis kreian eixen” y su corolario, “lo que es tuyo no es solamente tuyo; pertenece también a quien tú puedes ayudar con tu excedente[xxxv]  tienen que ser cimientos y vigas maestras de la ética y de la jurisprudencia del futuro.  Aquellas doctrinas que supeditan tu derecho a vivir de la venta exitosa de tu fuerza de trabajo en el mercado laboral, no dan para más.

Algunas pueden reclamar que la línea divisoria que separa “excedente” de “lo que no es excedente” no es siempre clara, o más aun, no es nunca clara.  Con igual razón se puede reclamar que no existen ni pueden existir algoritmos para separar lo que es necesidad de lo que no es necesidad.  Contestamos con Amartya Sen que el mundo ya ha sufrido demasiado por usar criterios para medir bienestar y para tomar decisiones que sacrifican realismo para conseguir rigor.[xxxvi]

Desde Aristóteles adelante, la ética, con contadas excepciones, ha trabajado con plena conciencia del hecho que las ideas más importantes, les idées forces, suelen no ser las ideas más nítidas, ni aquellas cuyas definiciones gozan de amplios consensos.  Si las tradiciones de otras disciplinas que orientan las decisiones públicas y privadas, han priorizado la comunicación entre especialistas realizada con simbolismos que tienen, o pretenden tener, denotaciones exactas, entonces –a la luz del estado actual del mundo—esto puede ser una señal que la ética merece más respeto en el mundo académico, y más aplicación en el resto del mundo.   Especialmente: aceptamos que determinar lo que es y no es necesidad, y lo que es y no es excedente –aun con todo el apoyo que las ciencias exactas pueden aportar—son, en fin de cuentas, determinaciones prácticas, por eso éticas, y a menudo también políticas.[xxxvii]

En resumen, es necesario construir formas de vida muy distintas de la forma actualmente dominante.  Entre las estructuras sociales dominantes que hay que desechar está la que subordina los procesos vitales de la vida a la existencia de ingresos, cuyos montos son fijados por un contrato de trabajo.  En el plano científico, el equilibrio general, que nunca ha sido pensado como una realidad, tiene que dejar de ser pensado como un ideal en el cual el producto del trabajador corresponde al sueldo fijado en un contrato libremente negociado a la luz de las fuerzas del mercado.   La ciencia económica clásica funcionaba con una teoría laboral de valor.  La ortodoxia actual funciona con teorías subjetivas de valor.

Los Hechos de los Apóstoles nos habla desde otra época.  Describe formas de vida muy distintas de la forma actualmente dominante.   Sin ser teórico, demuestra una manera de construir una forma de vida capaz de satisfacer las necesidades objetivas de los seres humanos.  El principio de compartir los excedentes es indispensable para construir un futuro viable.  Fue articulado y practicado por Paulo de Tarso.

NOTAS:

[i] Peter Marber, Brave New Math.  World Policy Journal.  Vol. 29 (2012) pp. 72-81, specimens pp. 75-76.

[ii] Guy Standing, El Precariado.  Barcelona: Editorial Pasado y Presente, 2013.

[iii] Peter Diamandis, Abundancia.  Barcelona: Antoni Bosch, 2016; Robert Reich, El Trabajo de las Naciones Buenos Aires:  Javier Vergara, 1993 y otras obras; Jeremy Rifkin, El Fin del Trabajo.  Barcelona: Paidós, 2013.

[iv] Entre otros ver  http://repensar.cl/para-cambiar-el-rumbo-de-la-historia/

[v] Por eso, aunque valoro los aportes de Robert Reich, recién citado, y los de Joseph Stiglitz (especialmente sus propuestas para captar las rentas y traspasarlas al gasto público) no estoy de acuerdo con ellos en la medida que plantean que otras políticas públicas serían suficientes en obras como Saving Capitalism de Reich (New York: Knopf, 2016) y The Great Divide de Stiglitz (New York: Norton, 2015).  Estoy de acuerdo con Pierre Calame que hay que repensar la economía, la gobernanza y en fin la convivencia humana de fondo, moviendo parámetros que autores como Reich y Stiglitz dejan constantes.  Essai sur l’Oeconomie.  (Paris : Editions Charles Leopold Mayer, 2009)

[vi] Ludwig Wittgenstein.  Philosophische Untersuchungen.  Oxford: Blackwell, 1953 (edición bilingüe inglés-alemán).  La palabra Lebensform sirve en varios contextos para señalar algo básico pero no obvio que el autor lucha para aclarar.

[vii] Teodoro Adorno, Dialéctica Negativa.  Madrid: Taurus, 1992.   Dicho de otras maneras, el Tauschprinzip es la mercantilización o la cosificación.

[viii] En su argumento contra el socialismo, von Mises identifica desviaciones de los principios de una sociedad de mercado con desviaciones de la razón.  El Socialismo: Análisis Económico y Sociológico.  Madrid: Unión Editorial, 2013.

[ix] Karl Renner, The Institutions of Private Law and their Social Functions.  London: Routledge, 1974.

[x] Con Joanna Swanger proponemos que los fracasos de las democracias sociales se deben a las limitaciones que imponen lo que llamamos las estructuras culturales básicas.  The Dilemmas of Social Democracies.  Lanham MD: Rowman and Littlefield, 2006.  Nuestro análisis es similar al de Jürgen Habermas en Problemas de Legitimación del Capitalismo Tardío.  Madrid: Catedra, 1999.

[xi] Lionel Robbins, Essay on the Nature and Significance of Economic Science. London: Macmillan,1935. p.16. Traducción mía.

[xii] Razones históricas por definir la economía y las ciencias que la estudian de otra manera son presentadas en mi libro con Gavin Andersson Economic Theory and Community Development. Lake Oswego OR: World Dignity University Press, en prensa.

[xiii] José Luis Coraggio, Economía Social y Solidaria: El Trabajo Antes del Capital.  Quito: Ediciones Abya-Yala, 2011. P. 186.

[xiv] Adam Smith, La Riqueza de las Naciones.  Primera edición inglesa 1776.  Ultima edición revisada por el autor 1789.  Varias ediciones en castellano. Al principio del Libro Uno, Capitulo 8.

[xv] Adapto el vocabulario de Immanuel Wallerstein, The Modern World-System. Vol. I. New York: Academic Press, 1974.

[xvi] En su estudio de las hambrunas, Amartya Sen demuestra que las personas murieron de hambre, no porque no hubo alimentos, sino porque no tuvieron dinero con el cual comprar alimentos.  Poverty and Famines: An Essay on Entitlement.  Oxford: Clarendon Press, 1981.

[xvii] Smith, obra citada, libro dos, capitulo tres.

[xviii]Para ser más exacto, la cantidad de trabajo humano socialmente necesario.

[xix]  Costas Douzinas, The End of Human Rights.  Oxford: Hart Publishing, 2002. pp. 92-93 y passim.

[xx]León Walras, Elementos de Economía Política Pura.  Madrid:  Alianza Editorial, 1987.

[xxi]Lección 5, §41, traducción mía de la traducción al inglés de William Jaffe.  Abington UK: Routledge, 2003.

[xxii]Lección 36, § 325. Traducción mía.

[xxiii]Hechos 2: 41-47, en la traducción de la Biblia Latinoamericana.

[xxiv]Abraham Maslow, A Theory of Human Motivation.  Psychological Review.  Vol. 50 (1943) pp. 370-396.

[xxv]Howard Richards, The Evaluation of Cultural Action.London: Macmillan, 1985.  Existe una traducción al castellano por Juan Eduardo García-Huidobro, pero es difícil conseguir:  Santiago: CIDE, 1985.

[xxvi]Observo, sin embargo, que la teoría de Maslow es más matizada que sus simplificaciones y anticipa muchos de los reparos de sus críticos.

[xxvii]John McKnight, The Careless Society: Community and its Counterfeits.  New York: Basic Books, 1995.

[xxviii]Raúl González (compilador).  Ensayos sobre Economía Cooperativa, Solidaria y Auto-gestionada. Santiago: Editorial Forja, 2018.  (Disponible como Kindle E Book)

[xxix]Jeremy Rifkin, La Civilización Empática. Barcelona: Paidós, 2010.

[xxx]José Luis Coraggio, De la Emergencia a la Estrategia.  Buenos Aires: Espacio Editores, 2004.

[xxxi]El biólogo D.S. Wilson demuestra como las religiones y las practicas espirituales han aportado a la construcción de culturas viables no de una manera, ni dos o tres, sino de incontables maneras.  Darwin’s Cathedral.   Chicago: University of Chicago Press, 2002.  Un estudio reciente muestra que las obras pro-sociales de beneficencia en Italia son de gran variedad y envergadura; que suelen producir bienes difíciles de medir; y que más de los negocios y más de los gobiernos crean capital social.  Pierpaolo Donati y Ivo Colozzi (compiladores).  Il Terzo Settore in Italia. Milano: FrancoAngeli, 2004.

[xxxii] Herbert Gintis y Samuel Bowles (compiladores).  A Cooperative Species.  Princeton: Princeton University Press, 2011.

[xxxiii]Ver las discusiones de distintos tipos de rentas en Alfred Marshall, Principios de Economía.  Dos Tomos. Madrid: Editorial Síntesis, 2006.  N.B.  Marshall consideraba una ganancia suficiente para motivar al empresario como si fuera un costo de producción; es “el costo de la oferta del negocio,” y no en rigor una renta.

[xxxiv] Martin Luther King Jr., Where do we go from here: Chaos or Community?   Boston: Beacon Press, 1967.

[xxxv]Santo Tomas de Aquino Summa Theologiae.  II – II Cuestión 32, Articulo 5, Respuesta a objeción 2.   Varias ediciones Traducción mía.

[xxxvi] Amartya Sen, La Idea de la Justicia.  Madrid: Taurus, 2010.

[xxxvii] Recordemos que para Aristóteles La Política fue la continuación y segundo tomo de La Ética a Nicómaco.

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Howard Richards es miembro de la Red TRANSCEND para la Paz, el Desarrollo y el Medio Ambiente. Él nació en Pasadena, California, pero desde 1966 ha vivido en Chile cuando no enseña en otros lugares. Profesor de la Paz y Estudios Globales Emérito, Earlham College, una escuela en Richmond Indiana afiliada a la Sociedad de los Amigos (Cuáqueros) conocido por sus compromisos de paz y justicia social. Stanford Law School, maestría y doctorado en Filosofía por la Universidad de California en Santa Bárbara, Certificado Avanzado en Educación-Oxford, PhD en Planeamiento de la Educación de la Universidad de Toronto. Libros: Dilemmas of Social Democracies con Joanna Swanger, Gandhi and the Future of Economics con Joanna Swanger, The Nurturing of Time Future, Understanding the Global Economy (disponible como e-books), The Evaluation of Cultural Action (no es un libro electrónico). Hacia Otras Economías con Raúl González, descarga gratuita disponible en www.repensar.el. Solidaridad, Participación, Transparencia: Conversaciones Sobre el socialismo en Rosario, Argentina. Disponible gratis en el lahoradelaetica blogspot.

This article originally appeared on Transcend Media Service (TMS) on 23 Jul 2018.

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