(Castellano) Chile Despertó, pero Chile no Despertó

ORIGINAL LANGUAGES, 18 Nov 2019

Howard Richards – TRANSCEND Media Service

Chile Despertó

11 Nov 2019 – De lo que he podido constatar, participando en unas manifestaciones en la quinta región, y enterándome por los medios y por las redes sociales de lo que pasa en el resto del país, los manifestantes son principalmente jóvenes, sinceros y comprometidos con el bien común, y sin ninguna intención de hacer mal a nadie.  Simplemente quieren una vida digna normal, garantizada en el plano material por una seguridad económica confiable, es decir, no precaria.

Otra cosa es la violencia que ha acompañado el despertar.  Aunque dos supermercados cerca de mi casa fueron saqueados, no tengo ni idea de quién lo hizo ni con qué fin.   A nivel emocional comprendo que generan rabia:

  • el desprecio manifestado por gran parte (no todos, conozco excepciones) de la élite chilena frente al pueblo, sumado a
  • la humillación diaria que significa vivir en la base de una pirámide económica dominada por unos pocos arriba.[i]

Pero a nivel intelectual, no comprendo qué pueda ser el resultado positivo esperado por quienes, si los hay, piensen que están luchando para un Chile y un mundo mejor, quemando estaciones del Metro.  Que sepa yo, puedan ser puros militantes de ultraderecha cuyo único objetivo es provocar otra dictadura.  Menos entiendo la violencia desmedida de las fuerzas públicas.  En fin, no sé.   Dejo el análisis de la violencia a quienes tengan más luces para entenderla.  En lo siguiente, me refiero solamente al despertar de los manifestantes pacíficos, quienes son los únicos que conozco, y quienes son, en todo caso, la abrumadora mayoría.

Chile despertó en el sentido que la mayoría de los chilenos –e incluso muchos simpatizantes quienes no se sumaron personalmente a las manifestaciones— abrieron los ojos, las bocas y las mentes para denunciar las injusticias, a saber:

  1. Los sueldos no alcanzan para vivir.
  2. La mayoría de la juventud no sabe si su carrera tendrá salida laboral
  3. La salud pública es desfinanciada y morosa. Faltan equipos y medicamentos necesarios.    La salud privada está fuera del alcance de las mayorías
  4. Las pensiones no alcanzan para vivir.
  5. Las estadísticas oficiales ocultan mas que describen el desempleo. Ocultan el empleo precario, ocultan quienes ya por perder esperanza no buscan empleo, ocultan los microemprendimientos que no dan para vivir (como vender parche curitas en las veredas o hacer malabarismo en las bocacalles con semáforos). En general, hay un mundo que sale en los medios y en los datos oficiales, y otro mundo que se vive, que es real.
  6. La biosfera se destruye.
  7. Los adinerados y las empresas multinacionales evaden impuestos, a menudo legalmente por leyes (como las que permiten empresas zombis y paraísos fiscales) que los favorecen.
  8. Las cuentas de luz y agua son difícilmente pagables.
  9. Todo lo anterior, y más que se puede agregar, no tiene que ser. Aunque los niveles superiores de educación que han alcanzado la juventud de hoy comparado con sus padres y abuelos no les ha dado mayor seguridad económica, les ha dado un mayor nivel intelectual.   Saben que los adelantos técnicos existentes y en camino tienen y tendrán una productividad suficiente para solucionar todos los problemas susodichos –si no fuera por las injusticias.

Cabe mencionar aquí dos observaciones de Hannah Arendt: (1) En los tiempos actuales, los rebeldes suelen ser los jóvenes.  (2)  Lo que mas gatilla la rabia de la juventud, no es la realidad, sino la hipocresía que oculta la realidad.

Chile No Despertó

Chile no despertó en el sentido que ha avanzado poco o nada en cuanto a la comprensión de las causas de la injusticia.

  1. No se comprende que una causa principal de los sueldos insuficientes para vivir es que de hecho el trabajo humano vale cada vez menos. De los tres factores de la producción identificados por Adam Smith en los albores del capitalismo –tierra, trabajo, y capital—el segundo es cada vez mas redundante.
  2. Una vez que se comprende que la mayor parte del trabajo humano va a ser obsoleto como factor de la producción, se comprenderá que la ciencia económica, no solamente en su versión neoliberal, sino en todas sus versiones menos algunas de las más avanzadas, es también obsoleta. ¿Por qué?  Porque asume como premisa de partida, no como hallazgo empírico descubierto por sus investigaciones, una serie de instituciones que son obsoletas:  en primer término, asume que los seres humanos viven por vender, y lo que la mayoría vende es su trabajo.  (Marx precisa: vende su fuerza de trabajo).    Puesto que esta institución ya no puede ser la norma para la mayoría (aunque una minoría siga pudiendo vender su trabajo a un precio que alcanza para vivir) la ciencia que presupone esta institución tiene que dejar de ser la ciencia madre, ‘reina de las ciencias sociales,’ decisivo para las políticas públicas, decisiva para definir las misiones de las empresas y para definir las misiones de las organizaciones de otros sectores (como educación) que se llaman ‘terceros.’
  3. Pocos comprenden que una causa fundamental de las injusticias actuales es la globalización. Antaño tuvo cierto sentido decir que siempre pueda intervenir el gobierno, sobre todo un gobierno democrático, para ‘corregir las fallas del mercado.’ Por ejemplo, un congreso elegido por sufragio universal, supuestamente podría votar impuestos suficientes para dotar a los pobres con necesidades que el mercado no provee –como seria el caso de subir impuestos para financiar el Servicio Nacional de Salud como corresponde según los criterios científicos determinados por los médicos.   El principio de ‘perfeccionar el mercado corrigiendo sus fallas con la democracia’ nunca fue impecable, pero hasta cierto punto fue atendible.  Ahora no.   En el Congreso chileno la derecha no lucha para bajar impuestos a quienes más tienen y para derrotar el proyecto de ley que fijaría en 40 horas la semana de trabajo simplemente porque representa a cierta clase social.  Representa (o por lo menos se cree representar no cien por cien sin razón) a los intereses de Chile como nación.  ¿Por qué?  Porque Chile tiene que ser competitivo en el mercado global, existiendo países competidores (como China y la India) donde los trabajadores trabajan mas horas por menos sueldo, y otros (como Japón) donde se fabrican bienes (como automóviles Toyota) con costos laborales bajísimos.  Casi todo el trabajo lo realiza robots.
  4. Los avances científicos aceleran la llegada de tecnologías a la vez más productivas, más verdes, y menos dependientes de la mano de obra. La globalización otorga a los inversionistas el derecho de elegir cuáles leyes van a cumplir cuando eligen donde invertir.   Ambos acentúan lo que siempre ha sido la tendencia de los mercados.  La desigualdad extrema es la tendencia normal de una vida organizada en torno al comercio. Por eso, aun dos y tres mil años antes del capitalismo, entre los antiguos hebreos y en otras civilizaciones antiguas, hubo costumbres de anular todas las deudas periódicamente.   El intercambio comercial, por su propia lógica, en todas partes y en todas las épocas ha tendido a la concentración de la riqueza y la marginación de una clase perdedora que no encuentre compradores por lo que tenga para vender.   Ha habido momentos históricos cuando esta tendencia se ha modificado a favor de las masas populares. La tendencia normal que tiende a dominar a largo plazo es la tendencia actual.

Lo susodicho sirve solamente para comenzar una serie de conversaciones necesarias.

Las injusticias observadas — contra las cuales Chile se despierta y se levanta– cuentan entre sus causas:  el avance de la ciencia, la globalización, el capitalismo, y aun la comercialización anterior al capitalismo. (Se puede ampliar la lista: el militarismo, el patriarcado, el crimen, la droga, los siete pecados cardinales…   Sobre todo, hay que agregar la falta de respeto por la madre tierra.  En nuestros días esta última parece destinada a terminar de una vez con la vida, dejando al planeta tierra a seguir circulando en su orbita desprovista de la vida que una vez florecía en sus tierras y en sus aguas.)

Falta observar también que es común que las mismas causas de las injusticias son a menudo también las causas de la prosperidad y el bienestar de los pueblos:   el avance de la ciencia, la globalización, el capitalismo (aquí hay que agregar el socialismo que también en sus diversas manifestaciones históricas hasta la fecha ha traído muchas injusticias, mucha esperanza y mucho bienestar) y el intercambio comercial.

En fin, Chile no se despertó.    El análisis de las causas de las injusticias actualmente sufridas apenas comienza.

Pistas de Solución

En breve: La época de la economía termina.   La época de la ética comienza.

En forma menos breve:   Pongo adjunto dos escritos más.   Uno explica que la época de la economía es la época de vivir según las reglas del mercado.  En una palabra: por vender.    Pero esta forma mercantil de vivir es solamente una estructura cultural básica entre miles que la especie humana ha creado.

Estructura porque organiza la vida.  Define las posiciones de las personas, y sus respectivos derechos y deberes.   Sus roles.

Cultural porque las posiciones en la estructura social son determinadas por las reglas de la cultura.   La cultura es el nicho ecológico de la especie humana.  Por ser animales culturales podemos cambiar las estructuras (las instituciones) cuando no nos sirvan, como es el caso actualmente.  Por la cultura hemos sido una especie exitosa, capaz de adaptarse a las condiciones cambiantes en forma más rápida que las especies que dependen de la mutación genética etc. para adaptarse.

Básica porque determina la producción y la repartición de las necesidades básicas de la vida, como las son la alimentación, el agua, la atención médica, y la integración social.

El segundo escrito propone una salida del ciclo histórico típico de América Latina: auge del poder popular, represión, auge del poder popular, represión, auge…. Y así sucesivamente.    Demuestra una solución sudafricana al problema de desempleo masivo: desarrollo comunitario apoyado por traspasar excedentes (por ejemplo, excedentes, o rentas, derivados de los recursos naturales.)   Es un ejemplo de la época de la ética que comienza.

NOTA:

[i] Mis amigas Evelin Lindner y Linda Hartling son psicólogas especializadas en el estudio de la humillación.  Han estudiado en detalle el papel de la humillación en genocidios y guerras civiles en África y Medio Oriente.  Dicen que ‘la humillación es la bomba atómica de las emociones.’  Han formado una cadena de ‘casas de dialogo’ a fin de promover la dignidad, de la cual Chileufu en Limache es un eslabón.  Tienen un sitio www.humiliationstudies.org

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Howard Richards es miembro de la Red TRANSCEND para la Paz, el Desarrollo y el Medio Ambiente. Él nació en Pasadena, California, pero desde 1966 ha vivido en Chile cuando no enseña en otros lugares. Profesor de la Paz y Estudios Globales Emérito, Earlham College, una escuela en Richmond Indiana afiliada a la Sociedad de los Amigos (Cuáqueros) conocido por sus compromisos de paz y justicia social. Stanford Law School, maestría y doctorado en Filosofía por la Universidad de California en Santa Bárbara, Certificado Avanzado en Educación-Oxford, PhD en Planeamiento de la Educación de la Universidad de Toronto. Libros: Dilemmas of Social Democracies con Joanna Swanger, Gandhi and the Future of Economics con Joanna Swanger, The Nurturing of Time Future, Understanding the Global Economy (disponible como e-books), The Evaluation of Cultural Action (no es un libro electrónico). Hacia Otras Economías con Raúl González, descarga gratuita disponible en www.repensar.el. Solidaridad, Participación, Transparencia: Conversaciones Sobre el socialismo en Rosario, Argentina. Disponible gratis en el lahoradelaetica blogspot.


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